|
BBC Online
27 de abril 2006
Un monje de 23 años –quien quiere permanecer anónimo- explica su
reciente decisión de huir de Tíbet hacia la ciudad india de
Dharamsala, sede del gobierno en exilio del Dalai Lama.
Durante los últimos 11 años viví y estudié en el monasterio de
Ganden, en Lhasa, Tíbet.
Siempre nos obligaron (las autoridades) a oponernos al Dalai Lama.
Cualquier manifestación abierta por nuestro deseo por tener un Tíbet
libre terminaría en encarcelamiento.
Además había que tener cuidado con lo que uno decía sobre el
desarrollo económico de Tíbet, los cambios en la sociedad y la vía
férrea.
Es difícil no sentir una influencia de la presencia china en muchos
de estos temas generales, al mismo tiempo que es fácil tomar
cualquier critica o discusión como anti China y reproche al Partido
Comunista, lo que puede causarte serios problemas.
Podías abrir tu corazón con un buen amigo, pero entonces no conocías
todos los amigos de este, así que siempre estabas preocupado que
eventualmente otros podían enterarse de tus opiniones.
Existen monjes que informan al gobierno sobre las opiniones
políticas y actividades de otros monjes.
Reeducación
Las restricciones hacia la religión fueron empeorando durante los
años.
Desde 1996 existe una comisaría independiente en el monasterio de
Ganden, con aproximadamente 9 policías. Ellos vigilan los monjes,
llevan la cuenta de lo que hacemos y adonde vamos. Luego están los
oficiales de civil que se encargan de la reeducación política.
Tenemos sesiones mensuales de reeducación.
Los oficiales en civil nos obligan a denunciar el Dalai Lama y a
descolgar sus fotos.
Algunos de estos oficiales en civil, quienes además son parte de
nuestro comité de administración en el monasterio, nos dicen que
podemos creer en Su Santidad en nuestros corazones, pero que no
podemos tener fotografías porque la policía nos observa.
El año pasado ellos reforzaron la campaña de reeducación, primero en
el monasterio de Sera y después, en noviembre, en el monasterio de
Drepung.
Un monje, al que conocí de Drepung, fue encontrado muerto en su
habitación después de una discusión acalorada, desafiando los
oficiales que habían venido para reeducar los monjes e instarlos a
denunciar el Dalai Lama.
Se decía que en 2006, la campaña de reeducación sería implementada
en Ganden, y yo tenía miedo por lo que pasaría –en 1996, decenas de
monjes fueron arrestados durante una campaña similar.
Huida a la India
Algunos monjes decidieron irse (del monasterio) pero no fuimos
juntos y tampoco hablamos sobre esto entre nosotros.
Llegué aquí a través del paso cerca del Mount Everest. Partí solo,
pero me uní a un grupo de 8 personas y entablé amistad con algunos
de ellos durante el trayecto.
Venimos en camión y caminando. Pagué 3000 Yuan (US$ 373) al guía.
Varios se apunaron en el camino.
Pensamos que el viaje llevaría 16 o 17 días, pero debido a problemas
con enfermedades llevamos 26 días .
Dormimos a la intemperie en las montañas, justo entre las piedras.
Solo llevábamos alimentos para el viaje y una manta.
Llegamos a Katmandú el 14. día del 10. mes en el calendario tibetano
(15 de diciembre 2005), y luego me quedé durante un mes
aproximadamente en el Centro de Recepción de Katmandú, del Gobierno
Tibetano en Exilio.
Debido a la problemática situación política en Nepal, el Centro de
Recepción no podía enviarnos directamente a la India. Había
alrededor de 800 personas aguardando, y todos habían llegado
recientemente de Tíbet, como yo.
Finalmente pudimos irnos por nuestra propia decisión.
Mirando hacia el futuro
Ahora me siento relajado. En Tíbet siempre teníamos miedo –nunca
sentimos que nuestro camino de ser un monje, que se supone ser un
camino espiritual de toda la vida- fuera garantizado y seguro. No
pienso volver.
Las políticas chinas en Tíbet pretenden asimilar la cultura y el
pensamiento tibetano a la cultura y al racionamiento chino.
En principio, muchos chinos desprecian nuestra propia cultura y la
consideran supersticiosa. No es que quieran unir las dos culturas en
una – es que nuestra cultura tiene que desarrollarse bajo su
influencia.
Mientras se gasta plata para preservar y estudiar la cultura y el
arte tibetano, y hasta cierto punto apoyar y restaurar monasterios,
ellos intentan asegurar que el impacto de la religión tibetana y del
pensamiento tradicional sea el menor posible.
Así que, mientras están contentos por tener monasterios poblados de
monjes, ellos esperan tener monasterios-museos en donde los monjes
actúan como conserjes más que pensadores.
De manera que, desde afuera, parece existir libertad religiosa y
hasta cierto punto un renacer de una prospera cultura y religión
tibetana.
Sin embargo, las autoridades ven a los monjes como una potencial
amenaza para el Partido Comunista y el Estado.
Las políticas en el recinto no siempre son homogéneas. Ciertas áreas
con un historial de resistencia reciben un trato más riguroso,
mientras que para otras áreas las cosas son un poco menos severas.
Generalmente consideramos los tres monasterios grandes de Ganden,
Sera y Drepung como monasterios que están bajo estricta vigilancia y
en donde las políticas son implementadas rigurosamente.
No puedo decir que pasará cuando Su Santidad, el Dalai Lama muera,
pero creo que –a pesar de los muchos problemas que sucederán- a la
larga conseguiremos alguna clase de libertad.
Esta entrevista fue conducida por Jan Willem den Besten
|
Vie, 26 de May, 2006 7:32 am
"Luis Trejo" <luistrejo_r@...>
luistrejo_r
En línea Enviar correo
|