(El presente texto ha sido publicado en el períodico ESCUELA, editado en
España por Praxis. El mismo hace referencia a una foto, ganadora del Premio
World Press Photo y que ilustra el texto. Si Ud. no ha recibido el documento
adjunto, donde se encuentra la imagen aquí referida, puede acceder a ella
en: http://www.el-mundo.es/fotografia/2006/02/worldpress/ )
LA INFANCIA DE LA INDIFERENCIA
Pablo Gentili (*)
Finbarr O'Reilly, fotógrafo canadiense, ha sido galardonado este año con el
codiciado premio de la World Press Photo. La imagen elegida recorrió el
mundo como expresión de espanto, indignación y dolor. También, como
expresión de una profunda belleza. Es el rostro de una madre que espera su
turno en la fila de un centro de alimentación, en Tahoua, Níger. Sobre su
boca, se apoya suavemente la mano de un niño o, quién sabe, una niña: su
hijo, su hija. Intuyo que pocas veces la fotografía ha podido sintetizar el
trazo desgarrado de una caricia tan dulce. Tan solitaria. Tan triste. Tan
necesaria. La mano de un niño o una niña envejecida por el hambre acaricia
la boca su madre. Pide un beso, pan, paz, derechos, dignidad. O no pide
nada, quizás.
Imágenes como ésta ponen en evidencia la barbarie de un sistema que exalta
los valores de la globalización neoliberal, mientras oculta, trivializa y
pretende volver insignificante la negación más brutal de los derechos
humanos a cientos de millones de niños y niñas en todo el mundo. Niños y
niñas abandonados, sometidos a condiciones de trabajo esclavo, campesinos
maltratados, empleadas domésticas, vendedoras ambulantes, pequeños soldados
del trafico de drogas, objetos (ellos y ellas mismas) del tráfico humano, de
abusos de toda especie, madres precoces, hijos de ninguna filiación, niños y
niñas sin tierra, sin escuela, sin casa, sin niñez, sujetos del desprecio.
Niños y niñas excluidos e invisibles, como los denomina UNICEF en su último
y contundente "Estado Mundial de la Infancia", publicado a comienzos de este
año. Niños y niñas que el sistema no quiere mostrar. Simplemente, porque
"sobran". El mundo no es un beneficio que les corresponda. El mundo camina
en una dirección y ellos, ellas, parecen estar a contramano. Son
despreciados y pretenden ser transformados en eso: en nada.
Como todos los años, UNICEF cumple su importante papel de elucidar las
marcas de esta barbarie: la pobreza, el SIDA, el abandono por parte del
Estado de la provisión de los bienes y servicios básicos y los conflictos
armados son algunos de las razones por las cuales millones de niños y niñas,
en todos los continentes, pero especialmente en los países periféricos,
están sometidos a condiciones de exclusión y marginalidad. Su nuevo informe
denuncia que:
* Más de la mitad de los nacimientos que se producen en el llamado mundo en
desarrollo no se inscriben, carecen de identidad "oficial". Cada año, 50
millones de niños y niñas que nacen en los países de la periferia mundial no
tendrán certificado de nacimiento.
* En estos mismos países, existen alrededor de 143 millones de niños y niñas
que han perdido a su padre o a su madre, o que nunca los han conocido.
Muchos de ellos y ellas viven en las calles. Todos, todas, sufren la
barbarie de la explotación. La pestilencia del abuso, inclusive de aquellos
que deberían defenderlos: las fuerzas policiales y el ejército.
* Casi 180 millones de niños y niñas trabajan en condiciones penosas y
peligrosas. Otros cientos de miles, simplemente, trabajan.
Se calcula que hay alrededor de 9 millones de niños y niñas que ejercen la
prostitución o son sometidos a trabajo esclavo por causa de supuestas
deudas.
* No se sabe cuántas niñas y niños trabajan como sirvientes domésticos en
casas de familia. Quizás, por ser tantos, ni se los puede contar.
* Los seres humanos de corta edad son discriminados porque tienen menos
condiciones para defenderse y por no contar con quienes los defiendan; pero,
también, son discriminados por ser pobres, por ser mujeres o por ser
hombres, por ser negros o negras, por pertenecer a algún grupo étnico o a
alguna nación indígena, por no poder hacer uso de los códigos lingüísticos
dominantes, o por todo eso al mismo tiempo.
* Hay más de 150 millones de niños y niñas portadores de algún tipo de
discapacidad, gran parte de los cuales no tienen ninguna asistencia médica o
educativa.
Una cuestión crucial es determinar cuál es la causa de las causas que
producen la invisibilidad de la infancia excluida. Para responder a esta
pregunta es fundamental mirar hacia el interior de los países donde los
niños y niñas tienen sus derechos cotidianamente negados (la injusticia
social, la brecha enorme que separa ricos de pobres, la deuda externa, la
ausencia de espacios públicos, el desmonte o la inexistencia de un sistema
de educación, salud y seguridad social, el salvajismo de los mercados de
trabajo, la corrupción, el autoritarismo, el sexismo, el racismo, la
fragilidad de la democracia o su inexistencia, entre otros factores). Pero,
también, especialmente, es necesario mirar hacia fuera de estos países;
mirar a un sistema mundial dividido entre las naciones con derechos y las
naciones sin derechos. Entre los que tienen la oportunidad de elegir su
futuro y los que tienen la condena de tener que sufrirlo. La periferia del
mundo capitalista (o sea, del planeta tierra), explota, segrega, maltrata a
sus niños y niñas. El opulento mundo capitalista desarrollado, no deja de
ganar pocas ventajas con esto. Por eso, con poquísimas excepciones, prefiere
silenciar, no mirar, borrar, desintegrar aquellas imágenes de la barbarie,
del dolor. El eco de gritos que nunca llegan a retumbar en los corazones y
mentes de los quizás ni saben que vivir tan bien como viven tiene un pesado
costo para otros, para otras, cuyo rostro nunca conocerán. Puede ser que,
ahora, al menos, conozcan la mano. Esa mano que acaricia la boca. Que se
apoya suavemente sobre ella. Que apenas la toca. Que se funde y confunde en
un beso desgarrado. Esa mano que acaricia la boca. Y no pide silencio. Ni
indiferencia. Esa mano que acaricia la boca, porque es su forma de gritar.
Referencias:
UNICEF. Excluidos e invisibles. Estado Mundial de la Infancia 2006. New
York, 2006.
(*) Coordinador del Observatorio Latinoamericano de Políticas Educativas del
Laboratorio de Políticas Públicas / Universidad del Estado de Río de
Janeiro.
pablo@...
www.olped.net
Río de Janeiro, marzo de 2006