Buenos Aires, 10 / 6 / 2005
Universitarias
Argentina
La CONEAU anuló la validez legal de la carrera de Medicina en las
Fundaciones Favaloro y Barceló
Por: Horacio A. Finoli (AHORA EDUCACION) (Fecha publicación:09/06/2005)
En una dura e inusual decisión, el organismo académico de control que tiene
el Estado para la educación superior les prohibió a ambas instituciones,
nacidas en los '90, la inscripción de alumnos durante un año.
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La Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU), el
fiscal estatal para monitorear la vida en las aulas superiores privadas y
públicas, suspendió por un año la inscripción a Medicina de ambas casas de
estudio casi 'monodisciplinarias', lo que técnicamente se denomina 'no
acreditó' esa carrera, revelaron hoy fuentes responsables.
'Se trata de una determinación exclusivamente técnica, que es lo que
caracteriza a la CONEAU, su 'política' es que se ajusta al informe de los
peritos especializados y de las evaluaciones externas', aclaró un autorizado
vocero del organismo.
Sucede que la Ley de Educación Superior fue promulgada por el Parlamento en
1995 pero la tarea concreta de CONEAU empezó en 2000 y sus dictámenes,
generalmente, tienen validez por tres años; es decir que quien sufre un
rechazo en el dictado de sus materias porque los expertos consideran que
hicieron caso omiso de las recomendaciones formuladas, deben 'hacer bien los
deberes' la espera de una nueva inspección- otros tres años.
Las acreditaciones de las distintas disciplinas se iniciaron formalmente en
el año 2001 y, consecuentemente, debían repetirse en el 2004. En esta
ocasión se detectó el no cumplimiento de los 'estándares' (originados en
valoraciones científicas internacionales) aconsejados a las dos Fundaciones
particulares.
En el caso de Favaloro, una obra del recordado médico que la inició en 1975
como un pequeño centro de estudios sin miras de ser universidad hasta muchos
años después y quien se suicidó el siglo pasado en su casa de Barrio Parque
en esta capital por muchas deudas y otras causas personales, 'no adecuaron
el perfil de la carrera a la formación de médico generalista y de atención
primaria de la salud, que es lo que necesita el país, orientándolo desde un
comienzo hacia todo lo relacionado con identidad cardiovascular', aclaró el
portavoz.
Empero, la 'recomendación' incumplida en Barceló fue la elevación del nivel
académico de sus docentes, aún teniendo en cuenta que la mayoría provenía de
la UBA, ya que antes de ser aprobada como Universidad esa institución se
caracterizaba por preparar mayoritariamente a los alumnos que iban a seguir
Medicina en esta capital y tenían que rendir examen de ingreso.
Curiosamente, fue aprobada la filial La Rioja del 'Instituto Universitario
Ciencias de la Salud Fundación Héctor A. Barceló' y no la central de Buenos
Aires, que tiene aquí dos sedes.
Ahora, el trámite sigue así: según el resultado de la apelación que están
terminando ambas instituciones, CONEAU puede dar traslado de esta decisión
al Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, quien pondría en suspenso
la validez nacional de los títulos e impediría la inscripción de alumnos
durante un año.
Las vías institucionales están funcionando a pleno y, los conocedores de la
vida universitaria, suponen que la sangre no llegará al río pese a la dureza
de la medida- pactándose un compromiso legal-académico de un plazo menor,
durante el cual tanto Favaloro como Barceló adquirirán 'compromisos' que,
esta vez, cumplirán. Eso justificaría que las dos resoluciones, pese a que
datan de varias semanas, aún no figuran en la página web de CONEAU.
Se trata de dos de las 28 universidades privadas que fueron aprobadas en los
noventa, durante la presidencia del doctor Carlos Saúl Menem, cuyo hermano,
el senador Eduardo, quien la mayor parte de ese década fue titular del
Senado de la Nación, fue uno de los principales impulsores de la Fundación
Barceló y eso explica que tenga una sede en La Rioja.
En cuanto a Favaloro, desde sus comienzos fue orientada por profesionales
que, naturalmente, se creen intelectualmente superiores al promedio de sus
colegas y, a juzgar por la trayectoria de su fundador, no están tan alejados
de la realidad.
Precisamente ayer, el ministro del área, Daniel Filmus, apoyó fuertemente la
estrategia de medir la calidad de las instituciones (acreditación y
evaluación periódicas, en el caso universitario) durante un seminario
especializado que la UNESCO organizó en la Legislatura porteña y se clausura
hoy.
En el camino burocrático, esperan la designación de los dos nuevos miembros
de CONEAU: Ernesto Villanueva como presidente en reemplazo del actual René
Nicoletti (cuyo mandato vence a fin de mes) y la educadora Adriana Puiggrós
quien, en representación de la Cámara de Senadores, tiene su pliego a la
firma del Poder Ejecutivo para integrarse al organismo, junto al de
Villanueva.
Cabe aclarar que Villanueva ya fue tres años y medio titular de CONEAU: el
primer medio año en 2002, cuando cubrió el período que dejó Juan Carlos
Pugliese para integrarse al gobierno de Eduardo Duhalde y, luego, otros tres
años seguidos. La discusión eterna, al menos dentro de los postulantes
peronistas, seguirá siendo si esta vez- Villanueva acepta la lógica de la
rotación, establecida por un año, según la decisión de sus pares.
Debe recordarse que la actitud de CONEAU tiene precedentes: a fines del
siglo pasado no acreditó el segundo año de Medicina correspondiente a la
filial Rosario de la Universidad Abierta Interamericana y, en 2002, observó
a la Universidad de Palermo, consignando que no había un correlato lógico
entre su crecimiento patrimonial y los aranceles que percibía de sus
alumnos. Sin decirlo, sugería que había dinero de otro origen, lo que nunca
se pudo probar.
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