También es indicativo, aunque no siempre estudiado, lo que ocurre en las
pequeñas poblaciones del interior, donde es aún más difícil conseguir
empleo.
En los Institutos terciarios de la localidad de Dolores y sus vecinas, este
año se observó una numerosa inscripción para las carreras que allí se
cursan. El número ha permanecido más o menos constante hasta la fecha; pero
lo que es más singular es el hecho de que un importante número de
ingresantes son egresados de esos mismos institutos en otras carreras. Por
ejemplo, recientes Profesores de Matemática (cuatro años de duración)
inician un profesorado en Ciencias Biológicas, lo que les implica otro
cuatro años de inversión.
Las carreras que son ofrecidas en estas instituciones son, en su gran
mayoría, de formación docente, situación que asociada a los cierres de
cursos que acaecieron durante los primeros meses del ciclo lectivo, al
incremento de horas de algunos docentes y la vuelta al trabajo de muchos
otros, hace que rápidamente se sature el mercado laboral. La razón por la
que muchos jóvenes -y no tanto- se vuelcan a estudiar parece ser la de
"hacer algo útil" mientras se pasa el período de mora impuesto por las
circunstancias o la de conseguir una certificación transitoria que le
permita quedar bajo el seguro médico de sus padres o percibir salario
familiar; por su parte, les aumenta la posibilidad de conseguir trabajo como
dependientes de supermecados o estaciones de servicio.
Es este el caso de la llamada "Isla", Estación de Servicios varios ubicada
entre ambas manos de la RN 2, a la altura de la localidad de Sevigné, que
cuenta entre sus empleados permanentes y temporarios a Profesores de
Enseñanza Media, Maestros, Terapistas Ocupacionales, Analistas de Sistemas y
Bibliotecarios, como despachantes de combustible o expendedores de
comestibles.
Isabel Tramontini