Unos dias antes que apareciese el articulo de Rifkin en el diario El Pias
recorrio America Latina este articulo de Jorge Rulli que es de los principales
componentes de la Red anti trangenicos; poco tiempo atras envie a
Pronumargentina una advertencia sobre el consumo de soja en comedores escolares
en la provincia de Bs. As, no solo porque toda la soja producida en Argentina es
de transgenicos sino por las desinfecciones "toxicas" a que es sometida, y las
consecuencias para quienes se alimentan en base a ese producto, especialmente
mujeres embarazas cuyos fetos seran afectados irremediablemente.
Aqui va un articulo de Jorge Rulli,
Bibiana Del Brutto.
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LA BIOTECNOLOGIA Y EL MODELO RURAL EN LOS ORIGENES DE LA CATASTROFE
ARGENTINA
Jorge Eduardo Rulli
1. La crisis actual de la Argentina es una crisis absoluta en que se
desploman los fundamentos mismos de nuestra identidad como Nación y donde el
extendido desarraigo agrega una generalizada desolación en la población.
Estamos pensando y operando como grupo, conscientes de vivir en una
situación de catástrofe social y cultural de consecuencias imprevisibles.
Además y como si fuese un maleficio, advertimos que el común de los
argentinos continúa viéndose a sí mismos como habitantes del país de las
vacas y las mieses. Y por lo tanto deducen que el problema es de inequidad y
de falta de distribución. Las causas reales del desastre permanecen a salvo
en la penumbra de la invisibilidad social.
2. El modelo rural que se nos impuso es sencillamente de exportación de
"commodities", de concentración de tierras y de exclusión de poblaciones. 20
millones de hectáreas de las mejores tierras agrícolas están hoy en manos de
no más de 2.000 empresas. En los años 90 se produjo la mayor transferencia
de campos de toda la historia del país, siendo reemplazada la vieja
oligarquía vacuna por una nueva clase empresarial oligopólica y prebendaria.
En los inicios de esa década alguien del equipo económico emitió una
profecía autocumplida, la desaparición de la mayor parte de los pequeños
productores. Actualmente registramos una cifra de alrededor de 300 mil
productores expulsados y más de 13 millones de hectáreas embargadas por
deudas hipotecarias impagables. A esta situación de catástrofe social
agropecuaria deberíamos sumar la emigración masiva de los obreros rurales.
Solo en el Chaco cada máquina reemplazó a 500 braseros. Los pooles de
siembra que concentraron tierras convirtieron a los productores en rentistas
de sus propios campos. Los nuevos paquetes tecnológicos constituidos por los
sistemas de siembra directa con enorme maquinaria importada, los herbicidas
de Monsanto y las sojas transgénicas RR (*1) no demoraron en modificar el
paisaje instalando una agricultura sin agricultores. La extendida telaraña
de contratistas de maquinaria y de repuestería rural, así como las
distribuidoras locales de insumos y toda la vida cultural y social que
acompañaba a la pequeña agroindustria desaparecieron dejando inmensos
territorios vacíos.
3. Nuestro país pareciera ser un laboratorio donde se experimenta la
extinción de la vida rural. Se registran actualmente más de 500 pueblos
abandonados o en vías de desaparición. Posiblemente, la mayor proporción en
el mundo de este fenómeno de emigración hacia los cinturones de pobreza
urbana. Los efectos de esta pérdida progresiva de la cultura y del arraigo,
tienen efectos directos sobre la vida política y social del resto de la
Argentina y se refleja en un debilitamiento progresivo de la vida ciudadana
que con un esfuerzo enorme tratan de remontar las movilizaciones populares a
partir del 19 y 20 de diciembre.
4. En verdad estamos ocupados por las transnacionales de las semillas.
Cargill, Nidera y Monsanto nos convirtieron en un país inviable, productor
de sojas transgénicas y exportador de forrajes. Producimos lo que a todos le
sobra y lo que cada vez vale menos. Y cuanto más producimos más pobres somos
y menos población queda en el campo. La apropiación sistemática de los
patrimonios genéticos nos ha transformado en dependientes de las semillas
transnacionales que nos obligan a tributar a quienes hacen una industria de
patentar la vida. Mientras tanto nuestros propios bancos de germoplasma
están sujetos a las políticas biotecnológicas.
5. En el año anterior intensas lluvias produjeron la prolongada inundación
de más de 5 millones de hectáreas sólo en la provincia de Buenos Aires. En
general se manipuló a la opinión pública para enfrentar las consecuencias de
la emergencia y los modos de paliarla, pero se evitó cuidadosamente analizar
las causas. Nosotros creemos que las inundaciones fueron el resultado de un
modelo agrícola extractivo, casi minero, que expandió la frontera
agropecuaria sojera a zonas de bosque nativo y que saturó los suelos de
glifosato poniendo en serios riesgos su vida microbiana. De hecho las
estadísticas demuestran que sobre poco más de 10 millones de hectáreas de
cultivos transgénicos se están aplicando cerca de 80 millones de litros de
herbicidas anuales. En algunos lugares se ha experimentado la práctica
desaparición de las Azotobacter (*2) del suelo y la acumulación de los
barbechos que al no ser procesada su celulosa tienden a momificarse, tomando
un color muy particular que muestra la interrupción de los ciclos
biológicos. Esta conversión del suelo en substrato similar a cenizas o arena
impide la retención del agua y provoca el crecimiento de las napas
superficiales que son las que terminan inundando las zonas bajas.
6. Con la despoblación del campo, las inundaciones y la creciente pobreza
subsidiamos de hecho la producción de carnes estabuladas en Europa. Nos
hemos especializado en proveer de insumos a los países productores de
proteínas animales. Se nos impuso el productivismo junto a los paquetes
tecnológicos, y con ello una competencia despiadada para bajar los costos de
producción y un pensar siempre en aumentar las cantidades y nunca la
calidad. Las consecuencias son la primarización de la economía, la falta de
manufacturas agropecuarias, la extinción de la vida rural y las crisis de
superproducción en paralelo a enormes carencias alimentarias de la
población.
7. El sistema imaginó al asistencialismo como un modo de compensar el modelo
de exportación de "commodities" y de despoblamiento rural. La mitad de la
población argentina se encuentra actualmente por debajo de los niveles de
pobreza y cinco millones sufren hambre. Los bolsones de comida que se
distribuyen a los hambrientos son en gran medida provenientes de la
importación, con lo cual se transforma la protesta en funcional al modelo ya
que la importación de alimentos golpea aún más todavía sobre los pequeños
productores residuales. Mientras tanto continúa la polémica entre los planes
trabajar que propone el gobierno, los subsidios al empleo que propone la
oposición y otros modos de paliar la situación y de discutir siempre lo
accesorio. La mirada de la izquierda urbana muere en el perímetro de la
ciudad, mientras la máquina de producir pobres se mantiene protegida en la
invisibilidad social.
8. Ahora la agudización de la crisis y la carencia extrema de las arcas del
Estado obligan a implantar retenciones a los exportadores de granos. Estas
medidas instalan la crisis del modelo en un campo más vasto de conflictos
políticos. Los exportadores eluden las retenciones y amparados en antiguas
leyes de la dictadura militar secuestran las divisas para que se dispare el
dólar, mientras proponen calmar el hambre de los indigentes con raciones de
soja transgénica forrajera. Las milanesas de soja transgénica que se nos
propone representan hoy las migajas de un banquete de los grandes
productores y exportadores sojeros, pero son también y sobre todo el soborno
con que se asegura la continuación del modelo.
9. Nosotros como Grupo de Reflexión Rural hemos disentido públicamente con
ciertas campañas de Greenpeace Argentina a favor del Biodiesel, que parecen
priorizar ciertas ecuaciones energéticas pero que no tienen en cuenta el
modelo agrario y el tipo de semillas con que se fabricaría ese combustible
vegetal. De hecho varios municipios del sur de la provincia de Santa Fe, en
el corazón del dominio biotecnológico, están embarcados en un proyecto de
gasoil verde que cierra absolutamente con el modelo. El negocio de las
transnacionales está en la venta de insumos, de Glifosatos y de semillas
OGMs, y también en la apropiación del territorio, pero las sojas
transgénicas tienen problemas de comercialización. Por otra parte, es
evidente que cultivos industriales destinados a biodiesel sólo se
justificarían con una agricultura de gran escala y donde no habría mayores
objeciones al uso de transgénicos dado que no serían destinados los granos a
la alimentación. Entonces cultivaríamos soja o girasol para producir
combustibles, que a su vez usaríamos para cultivar soja y girasol, con lo
cual haríamos combustible, etc., etc. Creemos que estas razones son más que
suficientes para no insistir en la campaña del biodiesel al menos desde
posiciones ecologistas.
10. Estamos inmersos en la crisis terminal del sistema político. Actualmente
y debido al intento de colocar retenciones a las exportaciones, los
principales gobernadores realizaron lobbies desembozados a favor del
complejo sojero-aceitero. La reciente renuncia del Secretario de Agricultura
es la consecuencia de estas tensiones y expresa una vez más la capitulación
de la política ante los poderes concentrados.
11. La solución a la crisis es la de cambiar el modelo rural y repoblar el
campo para volver a producir alimentos sanos. Necesitamos hacer de la
Soberanía Alimentaria un capítulo de la nueva Constitución Nacional que
reclaman las Asambleas de Vecinos. Asimismo necesitamos con urgencia
terminar con las regulaciones a las pequeñas producciones agropecuarias,
para establecer un escalón libre de impuestos que posibilite los mercados y
los Desarrollos Locales. Frente al chantaje de los exportadores amparados en
las leyes de facto de la Dictadura es preciso asimismo nacionalizar el
Comercio Exterior, recuperando instituciones reguladoras del Estado como
fueran el IAPI, Instituto Argentino de Promoción del Intercambio en los años
50 y la Junta de Granos hasta mediados de los años 90. Sólo de esta manera
será posible para la Argentina remontar la situación en la que nos
encontramos. Mientras tanto y mientras tratamos de hacer de la crisis una
oportunidad para nuestras propuestas de agricultura alternativa, quisiéramos
que nuestra historia de sumisión a las transnacionales de la biotecnología
sea tomada como ejemplo por los demás hermanos latinoamericanos para no
repetir nuestro camino.
Notas
(1) Soja resistente al herbicida glifosato.
(2) Bacteria fijadora de nitrógeno.
J. E. Rulli es integrante del Grupo de Reflexión Rural (GRR) y de la Red por
una América Latina Libre de Transgénicos. El texto es la exposición
presentada en el Seminario-Taller Agricultura de Rel-UITA, "Salud y
Seguridad, Modelo Productivo y Soberanía Alimentaria". Publicado en el
suplemento Bitácora de La República, Montevideo, No 72, 15 de mayo 2002,
pág. 10.