Cada año se crean en el país 150 carreras de posgrado
Responden a una demanda de formación y a la necesidad de generar fondos *
Existen hoy 1941 opciones, un 144,8% más que hace diez años * El sector
estatal es el que más se expandió * Según un estudio, apenas el 12 % de
los estudiantes las termina
Si se midiera la vitalidad de la educación superior argentina, los posgrados
ocuparían el primer lugar por su capacidad de reproducción. Cada año, las
universidades del país suman unos 150 nuevos posgrados a su oferta, entre
especializaciones, maestrías y doctorados.
En los últimos diez años, la oferta de posgrados creció un 144,8%, en buena
medida para dar respuesta a una demanda de los graduados, para quienes el
título de maestría o la especialización se han convertido en una exigencia
para avanzar en el mercado laboral. Pero, al mismo tiempo, el crecimiento se
explica por factores internos a las universidades, como la necesidad de
generar fondos adicionales, atraer nuevos alumnos y permitir a los docentes
mejorar sus sueldos.
Se trató, sin embargo, de una expansión explosiva y desordenada, librada a
las decisiones de las universidades, con frecuencia relacionadas con una
cuestión de mercado, que dio forma a un sector desarticulado de las carreras
de grado, con ofertas superpuestas y una tasa de graduación escasa.
Los datos provienen de un estudio que realiza, desde hace varios años, el
área de Estudios de la Educación Superior de la Universidad de Belgrano
(UB), que recorrió minuciosamente la oferta de posgrados de las
universidades públicas y privadas del país, y comparó estas mediciones con
las realizadas en 1994.
Sector flexible
El primer dato que sorprende es la velocidad de su crecimiento: el sector
pasó de 793 carreras a 1941 en 2002. Al contrario de lo que podría pensarse,
la mayor expansión se dio en las universidades nacionales, que concentran el
71,4% de la oferta. "Las universidades estatales están organizadas alrededor
del grado. El posgrado no tiene lugar institucional; eso le da cierta
flexibilidad y libertad, y hace que se puedan crear nuevas carreras más
fácilmente", interpretó Osvaldo Barsky, investigador del Conicet y uno de
los responsables de la investigación.
Como es tradición, las universidades estatales concentran casi la totalidad
de los posgrados en ciencias exactas y naturales, aunque su mayor
crecimiento se dio en las humanidades y en ciencias sociales.
Las universidades privadas, por su parte, se expandieron durante los 90 en
posgrados de administración y de negocios. Pero es notable su crecimiento en
ciencias de la salud: de 29 carreras en 1994 se pasó a 157 en 2002 (un
crecimiento del 441,4%). "Se expandieron en el marco de fundaciones,
hospitales y centros de atención ya existentes. Fue una derivación que no
exigió inversión adicional", dijo Barsky.
Tal como ocurre en el grado, las ciencias sociales concentran la mayor
cantidad de posgrados (33,8%). Las ciencias exactas y naturales tienen sólo
el 5,5% de la oferta pero, señaló Barsky, "imponen sus normas de evaluación
y su estructura de posgrado en todas las disciplinas". Por ejemplo, se suele
considerar el doctorado como categoría máxima de formación en todos los
campos cuando, en realidad, la tradición de las ciencias sociales es la
maestría. Además, concentran la mayor parte de los recursos del Estado para
financiar investigaciones.
En cuanto al tipo de posgrado, casi la mitad son especializaciones (45,5%),
luego maestrías (38,1%) y doctorados (16,3%). "Las especializaciones
crecieron mucho, particularmente en el campo de la salud, porque son
necesarias para el ejercicio profesional, como ocurre con los abogados,
mientras el doctorado es un título académico", dijo Barsky.
Según el estudio, sólo el 12,2% de quienes empiezan un posgrado lo terminan.
"No hay un sistema de becas organizado y abarcativo. Están las becas del
Conicet, pero no son demasiadas", explicó Barsky. Dentro del posgrado están
otras causas: "El número de horas de cursada es excesivo y las tesis no se
hacen, en buena medida, porque hay pocos docentes capacitados para hacer
seguimiento de ese trabajo".
Por otro lado, se reconoce que muchos graduados, particularmente en ciencias
sociales, tienen poca formación para la investigación científica y, si el
título no tiene mayor influencia en sus carreras, se desalientan fácilmente
ante el desafío de la tesis.
Mientras el ritmo de crecimiento no tiene miras de disminuir, la importancia
de los posgrados también aumenta. "La tendencia es ir hacia carreras de
grado cortas, que abran a la formación profesional o académica. Por eso, en
los países desarrollados el posgrado es el centro del sistema
universitario", destacó Barsky.
Por Raquel San Martín De la Redacción de LA NACION
Medición de calidad
* Desde 1997 existen en el país estándares de calidad que deben cumplir
los posgrados para lograr la acreditación de la Coneau, que han contribuido
a poner cierto orden en este universo en expansión. Según el estudio de la
UB, existen 1003 posgrados acreditados. Los criterios -que incluyen el plan
de estudios, cuerpo académico, equipamiento, bibliotecas y disponibilidad
para investigación- están actualmente en revisión. Entre los aspectos que se
discuten se cuentan la necesidad de combinar criterios generales con otros
específicos por disciplinas, la distinción de posgrados académicos y
profesionales y el diseño de criterios para los posgrados
interdisciplinarios.
http://www.lanacion.com.ar/04/07/03/dq_615272.asp