Texto sobre la obra de Pere Parramón. Joan Lluís MontanéExpone en la segunda quincena de junio del 2008 (del 16 al 30 ambos inclusive) en la capital de España, en el Palacio de Congresos de la Castellana
Pere Parramón, la importancia de lo cristalino en la obra surreal y metafísica
La obra pictórica de Pere Parramón está muy bien construida, hasta tal punto que todo está en su sitio, en ocasiones, de forma exagerada. Su creación posee una base de dibujo muy sólida, en la que el artista consolida la composición, sin dejar nada al azar, pero, por otra parte, su temática es producto del mundo de los sueños, aunque, también, de su percepción filosófica, de su interés consciente por la realidad del más allá.
En ocasiones, medita de tal manera, que su esencia se desvanece, deconstruyéndose, dado que su mente viaja fuera de la realidad. Estás hablando con él pero, aunque te mira con sus grandes ojos, parece que no te escucha, viaja al subconsciente, o bien a las regiones de la imaginación que gozan de una sólida autonomía propia.
Evidencia su determinación en la temática, dado que su obra es sutil, bien hilvanada, claramente orientada hacia una formulación de planteamientos diferentes, en los que el artista catalán va más allá de la anécdota, porque trabaja en el umbral del subconsciente y del mundo de los sueños. Pero, también, su pintura se basa en la formulación dinámica de preguntas constantes sobre el mundo exterior, especialmente en una primera etapa de su producción, en la que muestra una clara preocupación social. Asimismo, después, su producción se convierte en algo irónica, distante de lo fantasioso, o bien utiliza la elipsis para construir preguntas respecto a la propia realidad que oprime y atenaza al ser humano. Mientras que sus series pictóricas de las últimas décadas recuperan su poder mágico, su propensión espiritual, su canalización de la naturaleza, exhibiendo la mujer como eje primordial de un discurso etérico, astral, sutil, metafísico, espiritual y dévico.
Su obra se preocupa de la iluminación espiritual de las personas, porque considera que va más allá de la anécdota. Se fundamenta en la evolución de lo iluminado en el interior de lo creado, mostrándolo con naturalidad, sin efectismos, sin buscar un ejercicio de constatación de la misma de manera exagerada.
Su propósito es ir más allá de lo que es real, para mostrar la propia realidad en sus diferentes dimensiones. Porque, cuando elabora una temática en torno a una sensación, debe describir también el sentido profundo de la misma. Por ejemplo, cuando expresa un sentimiento de paz y dibuja un lago, lámina de agua en el cielo, con personaje femenino y otros elementos, debe ser conciente de la dinámica generada entre el agua como fundamento de libertad y la figura de la mujer, como representante de la belleza, siendo el espacio, el cielo, el momento, la captación del instante, es decir el contexto. Por esta razón su obra concede mucha importancia a lo cristalino en el planteamiento surreal y metafísico.
Lo cristalino es la trascripción de un sentimiento de verdad, que es aquel que poseen las cosas existentes, los elementos, seres, iconismos y estadios como esencia.
Pere Parramón actúa de receptor, con el corazón abierto, pero, a la vez, alerta, con cuidado, porque hallar la armonía es fundamental.
Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte
(AICA)