Hoy también es posible que al principio encontremos resistencia y aún mayor que la de ayer, estamos convencidos que el cuerpo y el espíritu son irreconciliables opuestos enemigos.
El cuerpo es parte de Dios, por lo tanto es perfecto, mi mente errada ve en él defectos, fealdad, enfermedades, dolor, vejez, formas.
Mi mente errada que creó separación donde no puede haberla, hoy en meditación y en todo momento de paz que fabriquemos hablémosle al cuerpo reconociendo nuestro error y religuémosle a Dios o con Dios, quien está esperándole.
“SI ME CUERPO ES PARTE DE DIOS, NADA LO PUEDE DAÑAR“
Repetir esta frase varias veces al día.
Juan Carlos Quiroga
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