Diciembre 1st, 2006
Vicente Fox, insigne mexicano,
si es que él sabe lo que esto significa.
Fuera del círculo empresarial, donde estamos la gran mayoría de los mexicanos, México no fue “el país de las maravillas” que Fox se imagino en sueños. El sueño de Fox se convirtió en una pesadilla para millones de mexicanos que tuvieron que emigrar durante su nefasto sexenio. ¿Acaso Fox se imagino a México como el país de las maravillas porque no tenía rumbo como Alicia? ¿Por eso su sexenio anduvo sin ton ni son? Lo cierto es que México, el México real, es ese México bronco que hoy también le pasa las facturas al gobierno que termina y de paso al espurio que comienza. Fox empezó mal y así termina hoy. Sí, hoy, hoy, hoy. Inició violando la ley al tomar posesión y violentar al Congreso de la Unión y culmina violando el estado de derecho, convirtiéndolo en estado de acecho. Fox metió a México en una división sin precedentes en la historia reciente del país, al imponer al ilegítimo FECAL (aunque sea sinónimo de excremento, son las iniciales del presunto presidente electo). Porque al tal FeCal, no lo eligió el pueblo de México sino el traidor Tribunal Federal Electoral (TRIFE), ayudado por supuesto, por el IFE. México fue traicionado por Fox, por eso Fox, es un traidor a la democracia que lo eligió libremente.
Así será recordado precisamente Vicente Fox, como el hombrecillo que traicionó a México y a su democracia. Fox será acaso el segundo peor presidente de México después del general Antonio López de Santa Anna, cuya traición también dividió al todavía más grande México. Fox y su gobierno que generara altas expectativas en millones de mexicanos al final del año 2000, acude hoy al final de una larga pesadilla que no quisiera volver a tener. México se equivocó con Fox, le apostó al supuesto cambio y perdió. Porque realmente no hubo ningún cambio, la corrupción fue todavía más intensa que la del también espurio Carlos Salinas de Gortari. Y si no, que le pregunten a la contraparte de la “pareja presidencial” y a sus engendros, ¡perdón!, a sus queridos hijos, los Bribiesca, que al amparo de la protección presidencial se enriquecieron de la noche a la mañana. ¿El cambio? ¿Cuál cambio? Aquí lo único que cambió fue el partido político, no la política económica injusta aplicada desde el neoliberalismo atroz.
Podríamos seguir hablando de los dislates de Fox, cuya lengua fue en efecto prodigiosa, de sus faltas de ortografía, de su falta de respeto por las mujeres, de su nefanda política diplomática, etc. ¿Pero para qué seguir haciéndonos daño? Que la historia lo juzgue que los mexicanos actuales ya lo hemos hecho desde hace mucho. No sé si Fox soporte el peso de la historia o si seguirá consumiendo medicamentos para soportar lo insoportable: el México que deja tras si. Un México que canta al cielo, no al modo de aquella hermosa canción que dice “México lindo y querido si muero lejos de ti”, sino siguiendo la letra marcial del Himno Nacional “[…] el cielo un soldado en cada hijo te dio. […] ¡Patria, patria! Tus hijos te juran
exhalar en tus aras su aliento, si el clarín con su bélico acento
los convoca a lidiar con valor”. Con Fox perdimos doce años irrecuperables, porque todavía nos faltan seis. Al tiempo.



Con la asistencia de más de mil compatriotas, este miércoles 29 de noviembre se realizó un trascendental acto frente a la embajada de Venezuela en la Argentina, para apoyar al Comandante Hugo Chávez y a la Revolución Bolivariana frente a la constante acción de zapa y de sabotaje de los contras patrocinados por los Estados Unidos en Venezuela, y frente a la campaña de calumnias que desde los monopolios informativos de nuestro país se efectúa contra la embajada de la República Bolivariana.











Morella Palma 