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AMBIGÜEDADES. “Al César lo que es del César”, hay visos de desinformación y de datos imprecisos manipulados en la denuncia del semanario US News & World Report, y a Chávez lo están “jodiendo”, como decimos en buen criollo. La referencia que hace el semanario a la guerrilla colombiana viene dada por una situación que era del conocimiento del presidente Chávez, quien fue informado por funcionarios del Departamento de Estado (con fotografías) de cómo algunos burócratas de su gobierno, por iniciativa propia (eso lo sabe la CIA) llegaron a entrevistarse con dirigentes de las FARC; sin embargo, la responsabilidad de cómo se desliza la información recae sobre un ex ministro del Interior y Justicia, elemento básico en las relaciones con la guerrilla antes de llegar el MIJ. Al parecer se trató de un complot interno para indisponer a un ex funcionario del MRE con el presidente Chávez. Todo comenzó con la visita a Caracas del comandante Raúl Reyes (nada secreta y casi oficial, avalada además por Germán Bula, entonces embajador de Colombia). Reyes estuvo en la Casa Amarilla, donde conversó con los periodistas. Por esos días la “cuerda floja” de los cuerpos de seguridad manejó la información acerca de una probable visita secreta de Manuel Marulanda, camuflada en la llegada de Reyes, con quien “Tirofijo” se encontraría en Caracas. Finalmente, el máximo jefe guerrillero dejó plantado a quienes lo husmeaban y fue su hija quien se vio con Reyes y otros funcionarios del MRE. Esa misma información, distorsionada, fue la base de una denuncia falsa que publicó El Espectador de Colombia y que provocó la destitución de su director. Ahora, el efecto de un complot que nació en el seno del propio gobierno de Chávez, se ha convertido en un boomerang y sus elementos forman parte del expediente preparado contra el gobernante venezolano.
FILE. Top secret. “Chávez Case”. Con ese título se maneja en Washington todo lo relativo a la vida de Hugo Chávez. Cada día se debilita más la posición moderada hacia Venezuela que reclaman varios sectores del acontecer estadounidense, entre ellos algunos representantes republicanos. Por lo visto toma cuerpo la proposición de los halcones. Lenta, pero inexorable, en el Departamento de Estado se impone la tesis de desalojar del poder “a cómo dé lugar”, al presidente venezolano. Con o sin referéndum. Estiman que, a más tardar, en abril de 2004, debe dimitir. En la sección para Venezuela se le viene preparando un expediente al jefe de Estado. Dan por descontada su derrota en el referéndum revocatorio (no admiten otro resultado) y en el escenario vislumbran su renuncia de inmediato. Para alcanzar ese objetivo dispondrán del expediente como medio persuasivo. Bajo la amenaza de confinarlo a una prisión estadounidense, le exigirán que antes de retirarse del Gobierno debe remover al vicepresidente y nombrar a uno de la terna que le prepara la Casa Blanca. Sólo así el Departamento de Estado procederá a archivar el expediente; en caso contrario, a Chávez lo buscarán por cielo y tierra para llevarlo prisionero a territorio estadounidense. El legajo en su contra se instruye con información relativa a presuntas actividades terroristas, las cuales serán mostradas al mundo por cuentagotas. Se persigue crear una corriente de opinión en la que aparece el primer mandatario como aliado de activistas violentos en el ámbito mundial, léase terroristas. Se trata de una estrategia similar a la empleada antes de la intervención militar en Irak.
BALANZA. En Washington se respira un ambiente de desconfianza, todavía con el ingrediente de los rezagos paranoicos que dejó el 11S; sin embargo, en algunos medios comienza a manifestarse el rechazo a la ocupación de Irak, un hecho que ha debilitado al Partido Republicano en las encuestas. Ya es del conocimiento público el descenso experimentado en la economía y el aumento del desempleo. Es probable que George Bush no sea reelecto. Parece mentira, pero en esa carrera también pesará el cómo se maneje la política hacia América Latina, sobre todo en el tratamiento que se le dé al caso venezolano. En el Departamento de Estado deploraron la conducta del embajador en Caracas y no les extrañe si en el corto plazo es relevado. Las salidas de Shapiro y Noriega pueden ser consideradas como indicios que fortalecen la posición de los moderados. No hay duda que en este caso el gobierno de Chávez estaría recibiendo un halito de oxígeno; no obstante, el sector radical, utilizando el pretexto de la lucha contra el terrorismo insistirá en vincularlo con esa actividad (y si esa opción triunfa no es necesario dibujar lo que viene).
COMPADRES. A más de 28 mil millones de bolívares asciende el monto de los recursos cuya ejecución ha sido cuestionada en Fundabarrios. Un exceso de 120 millones habría sido cancelado con cargo a la cuenta de gastos de personal, aunque no le corresponde el concepto. Por intereses de colocaciones se percibieron más de 24 mil millones especificados en diez certificados, sin que se conozca el destino de uso. Por otra parte, a la firma de un conocido abogado constitucionalista considerado acérrimo enemigo del Gobierno (¿?) se le canceló la cantidad de más de 65 millones de bolívares. De ese pago no existe soporte alguno. Los contratos millonarios se pagaron mediante los cheques 44834717, 166834735, 27834807, todos durante el primer trimestre del presente año. Sin proceso de licitación selectiva se otorgaron contratos de obras que presentan diversas anomalías. Además, en Fundabarrios abundan los compadrazgos.
BIYUYO. El billete separa y no hay referéndum que pueda contra ese sentimiento en la CD. Mucho dinero se mueve para la recolección de las nuevas firmas. Los emisarios van y vienen, sólo que ahora la ejecución de ese gasto estará centralizada en pocas manos y para ello se valen de una fundación. Algunas asociaciones civiles, entre ellas Queremos Elegir y otras de muy poca monta, fueron relegadas y esta vez no contarán con los recursos millonarios del pasado.
LEONINO. A Aires Barreto, vicepresidente de Pdvsa, corresponde la responsabilidad en la formulación de un contrato con MEM- Free Market Petroleum, donde Pdvsa se hizo fiadora del contrato en una operación ajena a su objeto social. Nadie sabe cuánto valen las regalías. La transnacional impuso su opción de vender crudos a un destinatario distinto a la Reserva Estratégica de EE UU. El contrato compromete durante 3 años un volumen acumulado de 55 millones de barriles. Muy “diligente” aparece Bernardo Álvarez.
¿PRESTAMISTAS? Las obras más importantes del Estado Anzoátegui están asignadas a los contratistas de Acción Democrática, uno de ellos está emparentado con Henry Ramos Allup. Otro de los beneficiados es Bernabé Gutiérrez. Las empresas funcionan con el compromiso de aportar recursos al partido blanco.
TREN. Tan pronto di la información acerca del Metro para Anzoátegui, la empresa mencionada procedió a quitarle la identificación a la casa donde funcionan sus oficinas, en la carrera 7 del casco de Lechería. Por cierto, en el asunto aparece comprometido un diputado del MVR. |