Es sintomático el caradurismo o la ingenuidad que caracteriza al político y gobernante venezolanos de ayer y de hoy.
A juzgar por el venezolano de estas generaciones presentes, si creemos en la herencia cultural debe servirnos para que retroproyectivamente midamos la calidad que debió caracterizar al venezolano medio del siglo antepasado y de más atrás.
Es increíblemente pasmoso cómo por ejemplo oímos a diario decir muy orgullosamente a los responsables de los APAGONES que su causa es el crecimiento económico que ha tenido el país chavista planificado durante los últimos 5 o más años.
Es un hecho irrebatible y sobre el cual no dicen “ni pío” que mientras se apoyan en ese argumento más demuestran sus fallas en materia de planificación y de organización macroeconómica. Tal vez sea porque los castrense son más bien muy buenos especialistas en organizar milicias, cuestión que por cierto ya dominaban los pioneros de la civilización europea y americana de miles de años atrás .
Con el argumento del excesivo consumo debido a sus medidas económicas (no menos consumistas) están revelando que tuvieron fallas de una sana planificación armoniosa. Y lo más grave es que corrupta o sanamente algunos estarán metiéndose un billetote, que de allí saldrán algún día cargados de prestaciones sociales, de jubilaciones y muchas condecoraciones y liquidaciones cobradas por anticipadas, que no habrá sanciones para ninguno de ellos ni de sus descendientes. El relevo político no es sanción. A los adecos y copeyanos de arribota, por ejemplo, no se les ha castigado con su salida del “juego”.
Desde aquí proponemos que en las sedes de los colegios de Ingeniería, de Educación, de Medicina y de otras profesiones sean colocadas placas de gran tamaño y en puntos estratégimente muy visibles donde se declare personas incapaces y dañinas, en letras de oro, a cuanto incapaz esté y siga pasando por esos ministerios a fin de que las nuevas generaciones sepan a qué atenerse y para que sus hijos no puedan sentir orgullo alguno por semejantes piratas de la cosa pública.