Hermosa reflexión Sra. Ana. Le confieso que leí
detenidamente su relato que me reconfortó y reafirmó
mi esperanza con respecto de la vida con mi hijo, me
falta mucho camino por recorrer (tiene 9 años), pero
me llena de orgullo con cada avance que tiene. De
verdad que nuestros hijos independientemente de las
dificultades que tengamos que vencer son una
bendición, y gracias a ellos tenemos la capacidad de
valorar y disfrutar esas pequeñas cosas que muchas
veces pasan desapercibidas.
Bendiciones a usted y su hijo.
Minerva y Kelvin