Entrar
¿No tienes cuenta? Registrarse
JoseAcosta_Homilias · Homilias y Temas Religiosos
? ¿Ya tienes membresía? Entra a Yahoo!

Consejos

¿Sabías que...
Puedes acompañar la descripción de tu grupo con una foto.

Mensajes

  Mensajes Ayuda
Avanzado
Ser servidor u obtener poder   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #49 de 55 |
22 de Octubre 2006. XXIX Domingo del tiempo Ordinario B
Is 53, 2a.3a.10-11; Salmo 33; Heb. 4, 14-16; Mc 10, 35-45
Ser servidor u obtener poder

1.- Cuentan que un ciego y un cojo tenían que llegar a una ciudad
antes de que anocheciera y se acabaran sus provisiones. El ciego cargó
sobre sus hombros al cojo, mientras éste le iba indicando el camino a
seguir. Hubo un momento en que se cansaron y el ciego acusó al cojo de
que no hacía nada, pues todo el peso tenía que soportarlo él. El cojo
se sintió ofendido por las palabras que había escuchado y su amor
propio le decía que podía prescindir de la ayuda del ciego, pues tarde
o temprano llegaría al final del camino. Por un momento cada uno
decidió actuar por su cuenta, pero pronto se dieron cuenta de que les
iba a ser imposible llegar a la meta. Decidieron ayudarse de nuevo, y
los dos llegaron al final del trayecto antes de que la oscuridad
cubriera la tierra y contentos de haberse ayudado mutuamente. La
verdad es que todos nos necesitamos, pues todos hemos recibido de Dios
unos dones para ponerlos al servicio de los demás. Quien no vive para
servir, no sirve para vivir. Es el espíritu de servicio, el amor y no
la búsqueda del poder y del prestigio lo que nos debe distinguir como
seguidores de Jesús. Así lo entendió la madre Teresa de Calcuta, quien
en una bella oración expresaba este pensamiento: "¿Lo que me hace más
feliz? Ser útil a los demás". Ella, que dio su vida en servicio de los
más pobres, recomendaba a sus hermanas que había que "dar sí, pero con
alegría". De esta manera el regalo sería doble.
2.- La mayoría parece que no le entendió a Jesucristo. Y si estudiamos
con atención los Evangelios sabremos que coreó muchas veces su
auténtico mensaje a los discípulos, y a todos aquellos que le
quisieron oír. Les requirió varias veces -como en esta ocasión- que
sean servidores y que no buscaran ser servidos. Les avisó que Él no
tenía donde reposar la cabeza. No tenía la menor intención de aplicar
la fuerza -cosa que los políticos saben hacer muy bien-, les aconsejó
que pusieran la otra mejilla, ante la primera bofetada y que dieran el
manto a quien les pidiera la capa. Les lavó los pies y les pidió, en
definitiva, amor entre ellos. Pero nada, todos seguían pensando en
criterios de este mundo, en posición de poder y más poder. Incluso,
también los discípulos que caminaban por Emaús cuando refieren lo
ocurrido en Jerusalén esos días de la Pasión, hablan del no
reconocimiento de las autoridades hacia Jesús. Reconocen su fuerza
como profeta, pero ni siquiera su amor por todos y el sentido de su
muerte.
3.- Cuando hay un concepto de poder como el que piden Santiago y Juan,
que hace la diferencia entre los poderosos y los que carecen de poder
y de voz, este juicio va contra las exigencias más terminantes de la
naturaleza libre, justa y progresista del ser humano, esa manera sólo
puede mantenerse con la fuerza de las armas, y lleva dentro de sí la
toxina mortal que la destruirá. A esta concepción Jesucristo asienta
la suya, la que Él ha venido a traer al mundo con su presencia, la que
quiere dejar como herencia a sus discípulos, pone de relieve la
igualdad entre todos y se centra en el servicio. Jesús nos supera a
todos en el servicio
4.- Sin embargo, en la vida real, autoridad y poder se unen y
entremezclan de tal modo, que a veces no logramos separarlos. Un
instinto maléfico pervierte, no pocas veces, a cuantos presiden en la
sociedad y también en la Iglesia. Olvidan que la auténtica manera de
subir en la escala social, lo ha enseñado Jesús, consiste en hacernos
servidores de todos, manteniendo además un bajo perfil que a nadie
moleste. En esto me acuerdo de la noticia del día 18 de este mes: El
presidente Bush decreta para que el espacio sea de asunto privado para
los oponentes de EE.UU. Corolario: Hay que ser poderoso para
apoderarnos y hacer lo que nos entre en ganas.
5.- La temeraria petición de la madre o de los hijos de Zebedeo,
"Santiago y Juan, los hijos del trueno", da pie al Maestro para
enseñar a los Doce, y a cada uno de nosotros, que en el Reino de Dios
no se puede buscar la gloria y el honor de la misma forma a como se
consigue en los gobiernos y reinos de este mundo, en que los
ambiciosos, o los malvados sin escrúpulos, suelen escalar hasta la
cima de los primeros puestos, para aprovecharse luego de los demás y
enriquecerse a costa de unos y de otros. Esta familia, como otros,
concebía el mensaje de Jesucristo como un Mesías temporal, pensaban
que su pueblo sería prospero, libre y poderoso.
6.- Como los Zebedeos, también nosotros estamos llenos de defectos, de
imprudencias y de aspiraciones injustas. En el Reino de Dios. Para ser
felices y vivir la plenitud de la paz, hay que humillarse antes en
este valle de lágrimas, para llegar a reinar con Cristo, primero hay
que pasarse la vida sirviendo en el crisol del fuego cotidiano. (Pero
¿Acaso existen lugares o puestos de preferencia en el Cielo? Me
pregunto yo. Todo es impreciso. Lo que estamos seguros es de que Cielo
e infierno, no son lugares físicos, nos lo recordaba no hace mucho
Juan-Pablo II. Nuestra limitada e imperfecta comprensión no lo puede
todavía entender).
7.- El que quiera ser grande sea vuestro servidor. El que quiera ser
el primero sea vuestro esclavo. ¿Puede pedirse al ser humano de hoy,
desde nuestros criterios, mayor indignidad y bajeza? Servir cuando ya
no se sirve a la Patria, ni se sirve al Rey, ni hay personal de
servicio, ni mucho menos esclavitud de antes, porque esclavitud de
otras formas, todavía existen.
8.- El profeta Isaías nos presenta a Cristo como el "siervo de Dios"
el que sirve y sufre por los demás, dando su vida es la muestra más
grande del servicio. Esta es también la vocación de la Iglesia:
Vocación de servicio. Vocación de padecer, e incluso vocación de
martirio. En el servicio a los mas marginados socialmente (Los pobres,
los drogadictos, enfermos de SIDA, emigrantes, niños abandonados...).
Y una muerte dolorosa para pagar los pecados de todos. Es por esto por
lo que el Papa se proclama a sí mismo como "siervo de los siervos de
Dios".
9.- De ahí que diga San Pablo: "Tened los mismos sentimientos que
Cristo Jesús, quien, existiendo en la forma de Dios, no reputó
codiciable tesoro mantenerse igual a Dios, ante se anonadó, tomando la
forma de siervo y haciéndose semejante a los hombres, y en la
condición de hombre se humilló, hecho obediente hasta la muerte, y
muerte de Cruz, por lo cual Dios lo exaltó y le otorgó un nombre sobre
todo nombre, para que al nombre de Jesús doble la rodilla cuanto hay
en cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que
Jesucristo es el Señor para gloria de Dios Padre".
10.- Se hace algo a favor de alguien a quien se considera hermano.
Servir es estar con los ojos abiertos, atentos para ver en qué puedo
echar una mano, en que puedo ayudar, cómo puedo dar alegría al que
tengo cerca. Servir es atender a los demás en nuestra profesión con
delicadeza y cariño. Es saber sonreír detrás del despacho, tras una
ventanilla o en un mostrador. Bienaventurado cuando sientas y te
señalan como el tonto o el buena gente, atendiendo a todos los que
acuden a ti, porque eso es señal de que sirves a los demás y de que
estás en la verdadera dinámica del Reino.
11.- Hoy (Día del Domund) pide la Iglesia ayuda para esos miles de
misioneros y misioneras que ha hecho de su vida un servicio a los
demás. Hombres y mujeres que olvidados de si mismos han dejado patria,
familia, cultura y lengua, sus pertenencias, de comer, de dormir, todo
para llevar a sus hermanos el conocimiento de un Dios hermano que dio
por ellos su cuerpo, su sangre, su vida en acto de servicio. Seamos
como aquellos vagones de tren cansados y envejecidos de tanto viaje, y
que abandonados en vía muerta es feliz de dar cobijo, contra el frío y
la lluvia, a una familia, desplazada y refugiada que huye del hambre,
de la estrechez y de la guerra.
12.- Lo malo, no es la falta de conciencia de lo que supone seguir a
Jesús: beber el trago amargo de su cáliz (persecución, incomprensión,
hostilidades o sacrificios). Es una expresión oriental para decir:
"¿Pueden asumir la capacidad de abnegación y entrega, la tribulación,
el martirio que yo voy a asumir? ¿Pueden ser bautizados con el
bautismo con que voy a ser bautizado?" En sentido original es
sumergirse, es el bautismo por inmersión, meterlo en una poza y
sacarlo. Bautizarse, en este sentido, quiere decir que Cristo va a
sumergirse en el mar del sufrimiento, las consecuencias de ahogarse en
el mundo. "Ellos están en el mundo, pero no son del mundo", dijo S.
Juan 17
13.- El servicio cristiano se caracteriza por ser expiatorio y
redentor; participativo; es eficaz y fecundo. Aunque espiritualmente
el servicio puede ser un manantial de alegría, el sufrimiento, con sus
diferentes rostros, no está ausente del servicio. Para servir hay que
aventurarse a sufrir. Hay que sufrir la fatiga, el duro esfuerzo del
estar dándose en primera fila, la enfermedad incluso. Hay que sufrir
muchas veces la humillación, y hasta el desprecio y la ingratitud de
aquéllos a quienes sirves. Hay que sufrir, en otras ocasiones, el
drama de la enorme distancia entre lo que uno hace al servicio del
hombre y las ingentes necesidades de muchos millones de hombres en el
mundo.
14.- Hay que sufrir quizás la incomprensión de algunos, los
comentarios hirientes y a veces mordaces, las interpretaciones
equivocadas que algunas personas pueden dar a tu servicio,
especialmente en las colectividades donde hay sectarismos, racismo y
muchas desigualdades. Esto puede soportarse gracias a la fuerza de la
meditación orante, del estudio de la Palabra de Dios que vivifica el
espíritu; gracias a la energía que nos viene del pan eucarístico;
gracias a una fe maravillosa, que hace descubrirnos cualquiera que
sea, la seguridad de tener al mismo Cristo vivo y presente entre
nosotros en el hoy de nuestra vida. Hermano o hermana que sufres por
servir, ¡no tengas miedo! En el servicio sufrido al prójimo
encontrarás con toda seguridad a Dios y te encontrarás a ti mismo.
15.- Ayúdanos a vivir los mismos sentimientos que tú tienes, Señor, el
mismo deseo de pasar oculto, el mismo afán de entregarte a tus
designios, el mismo empeño en llevar tu decisión inicial hasta las
últimas consecuencias. Estarnos dispuesto a la misma muerte por amor a
ti. Y estar dispuesto también a no morir, sino a vivir día tras día el
martirio escondido de una vida plenamente cristiana. Haz que así sea.
A pesar de nuestra miseria, despierta en nuestro corazón los mismos
deseos, las mismas ilusiones de amor que tiene el tuyo, el sentido de
la solidaridad para con el prójimo.







Vie, 20 de Oct, 2006 6:27 pm

jofacosta
Sin conexión Sin conexión
Enviar correo Enviar correo

Reenviar Mensaje #49 de 55 |
Desplegar mensajes Autor Ordenar por fecha

22 de Octubre 2006. XXIX Domingo del tiempo Ordinario B Is 53, 2a.3a.10-11; Salmo 33; Heb. 4, 14-16; Mc 10, 35-45 Ser servidor u obtener poder 1.- Cuentan que...
José F. Acosta
jofacosta
Sin conexión Enviar correo
20 de Oct, 2006
6:39 pm
Avanzado

Copyright © 2009 Yahoo! Inc. Todos los derechos reservados.
Normativa de confidencialidad - Condiciones del servicio - Reglas - Ayuda