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JoseAcosta_Homilias · Homilias y Temas Religiosos
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¿Somos los católicos, además de ignorantes,   Lista de mensajes  
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10 de Septiembre 2006. Domingo 23º del Tiempo Ordinario B

Is. 35, 4-7a; Salmo 146; Sant. 2, 1-5; Mc. 7, 31-37

¿Somos los católicos, además de ignorantes,

sordos y mudos?

1.- El título de esta homilía, puede que llame la atención y hasta hiera el orgullo de algunos. En la generalidad de los reportajes que se hace de las conferencias episcopales y de la Iglesia universal nos habla de nuestro pueblo creyente como ignorante; porque el conjunto desconoce la doctrina cristiana, no cumple con sus compromisos creyentes, pocos leen la Biblia, ni asiste a la formación que se dan en las parroquias, la mayoría no anuncia el evangelio…

2.- Nuestro Señor, nos libera o sana de las sorderas espirituales. El Papa Benedicto, nos alertaba del "intento de silenciar a Dios en el mundo". Dios nos libera de las tristezas, angustias, pobreza, de las enfermedades e incluso, a la naturaleza le da el cause y el sentido de su existencia: a la aridez le bendice con agua y verdor, fecunda todo; con su providencia ejerce su poder y todo lo hace para el servicio del ser humano. Es la victoria sobre todos los impedimentos y el resurgir de la naturaleza: "han brotado aguas en el desierto, torrentes en la estepa; el páramo será un estanque; lo reseco un manantial".

3.- Es también una gran muestra de las bondades de Jesús, su amor para con nosotros. De modo que san Pedro dirá, en uno de sus discursos a los primeros cristianos, que "pasó haciendo el bien". Juan Pablo II nos dice que "la caridad de los cristianos es la prolongación de la presencia de Cristo que se da a sí mismo". Sí, Cristo desea seguir haciendo el bien entre nosotros y en nuestros días mediante los cristianos. De verdad que es hermoso constatar hoy en las calamidades, la generosidad de tantos millones de cristianos para socorrer en cualquier parte del mundo a los más necesitados. De verdad que Cristo debe estar contento por las bondades a través de nosotros sus instrumentos.

4.- Dejando libres por momentos los poderes destructivos de la naturaleza, Dios busca sobre todo liberar al hombre de sí mismo y de todo lo que lo oprime, que es lo que realmente cuenta. Dios manifiesta su amor al hombre ofreciéndole una liberación integral, por eso debemos estar sencillamente agradecidos. Lo hace indirectamente, mediante la sabiduría y el poder que nos ha dado para la ingeniería, los hallazgos, las técnicas, para estudiar el cuerpo humano, conocer sus enfermedades y curarlas. Lo cura de las enfermedades psíquicas, lo libera del poder del demonio y del pecado, lo robustece por obra del Espíritu ante las tentaciones y las inclinaciones al mal.

5.- Hermanos y hermanas, tengamos la conciencia clara y la plena seguridad de que Dios ama y quiere nuestro bien. Importante es también que seamos humildes y acudamos a El con sencillez para pedirle: "Señor, líbrame de toda enfermedad; líbrame, sobre todo, de mí mismo, de mi soberbia, olvidarme de mi para que mi vida sea un servicio y canto de alabanza para Ti". ¿Estoy convencido de que a través de nosotros, Cristo glorioso continúa presente haciendo el bien? hacer el bien desinteresadamente es una manera estupenda de liberar.

6.- Sabemos, se ve y experimentamos, que al menos parcialmente, estamos esclavizados", hay claros indicios de que tenemos dependencias, ataduras que el hombre, en las diversas épocas de la vida, va encontrando en el camino de su existencia. Las más hondas y fuertes, no se puede deshacer por sí mismo. Necesita querer y ser liberado. Pues, por razones complejas, estructurales, sociales y de responsabilidad propias, quiere las aparentemente "inofensivas, sutiles, dulces y atrayentes" ataduras que le esclavizan que le van estrangulando hasta llegar a quitarle la dignidad, libertad, la paz y la felicidad.

7.- Nosotros hermanos, yo al menos sí, nos sentimos oprimidos con frecuencia, vemos que no se nos hace justicia, que no se justivaloran nuestras acciones o nuestras palabras. Que las oportunidades de prosperar, ser y crecer se nos deprecian. O nos sentimos hambrientos, con un hambre indefinida, pero cierta, una ansiedad difícil de expresar con palabras. En otras ocasiones nos vemos cautivos, sin cadenas de hierro, pero atados e inmóviles para querer, para hablar, desarrollarnos o para actuar.

8.- La curación de un sordomudo es el símbolo del pueblo de Israel y de nosotros: Sordo para escuchar a nuestro Dios y por tanto, incapaz de dar una respuesta. El pueblo nos dice Marcos, reconoce la presencia del reinado de Dios en esas señales que Jesús hace. Se rompía el aislamiento y el obstáculo que la criatura humana tenía para lo sobrenatural; sordera para aceptar las iniciativas del Espíritu Santo, ante esa armonía de la divina palabra, portadora del gozo y la paz, germen de amor y de esperanza, de felicidad y de consuelo. Es una realidad lamentable que tengamos oídos para las sensaciones, criterios y fascinaciones del mundo y somos tan opacos para las revelaciones de Dios. Recordemos en esto la parábola del sembrador.

9.- Meter los dedos en los oídos es una forma de hacer entender que le va a destapar la sordera Tocarle la lengua con saliva, lo cual, en muchas culturas de la región equivale a compartir salud y vida. Enseguida mirando al cielo, el Señor suspira. De este modo coge ánimo y se comunica con el Padre, motivando al enfermo a creer. Y finalmente pronuncia una palabra de origen arameo: "Effetá", que se traduce por: Ábrete.

10.- Hace algunos años, el ritual del bautismo establecía y todavía se tiene pero se hace muy poco: "Tocando con el dedo los oídos y la lengua del niño, dirá el sacerdote: El Señor Jesús, que hizo oír a los sordos y hablar a los mudos, te conceda a su tiempo escuchar y proclamar la fe para alabanza y gloria de Dios". Dice algún escritor que mientras vamos de camino, en busca de la felicidad, nos movemos sobre dos contextos. El primero, donde preside la ciencia, es profano. Quizás aquel sordo, que apenas podía hablar permanecía allí, incomunicado además. El otro contexto es sagrado. Donde el amor, la fe y la esperanza nos iluminan. Y al cual lamentablemente, no todos alcanzan. Se trataría entonces de crear puentes desde un ambiente al otro. Puente entre lo inmoral a lo moral, de la violencia a la paz, del desamor crear espacios para el amor; para ser, como dice la bienaventuranza: los limpios de corazón, Esto lo hizo Jesús con el enfermo, apartándolo de la multitud: lo banal, lo espectacular, lo desapacible; crear espacio de gloria, gracia, de vida en el Espíritu, de oír y abrirse al que es liberación.

11.- En Santiago, subraya algo que debiera estar escrito en los paneles de nuestros templos: "No juntéis la fe en nuestro Señor Jesucristo con la acepción (diferencias, favoritismos o con la distinción de clases.) de personas". La comunidad cristiana debe ser el signo claramente visible de que es Dios quien reina y no el prestigio, el dinero o el poder. A ver, ¿quien de nosotros posee fortuna, o se hace importante en nuestra comunidad? Nos hemos acostumbrado a hacer diferencias y valorar a las personas por lo que tiene: Inversamente, decente no es ahora funestamente, el que actúa con criterios decentes, sino el que vive en una jurisdicción "decente", tiene una casa y automóvil "decente" y se viste con ropa "decente". La decencia ya no es una cuestión de actitudes, sino de riquezas, de barrio, de coche o de ropa. Esta realidad tan triste, no debiera ser así. Debemos optar entre Dios y el dinero. La comunidad cristiana tiene que ser signo del Reino de Dios, de que es El, el que reina y no el dinero. La comunidad cristiana debe ser signo evidente de que el criterio decisivo es el amor. De que a un hombre, la mujer o cualquier persona, se le valora porque es hijo de Dios y no porque es varón o mujer, pobre o rico, emigrante o ciudadano o por las apariencias. Es difícil guardar el equilibrio, ser justo según Dios. No obstante hay que intentarlo, para el bien de todos.

12.- ¿Eres católico convencido? Casi siempre se dice que si en el ambiente de nuestra comunidad eclesial. Pues, bien, si eres católico, te has preocupado por las cosas de Dios Padre, se ha de evidenciar en una disposición para anunciar el evangelio; vivir practicando el amor al prójimo, compartir lo que tienes, eres honesto y sincero, visitas a los presos y enfermos, seguir huellas de santidad y generadores de nuevos cristianos; para no permanecer mudos ante una realidad injusta y que intenta poner auriculares al hombre para que sólo escuche el dictado de los poderosos, de los gobernantes o de las presiones mediáticas.

13.- Oración. El miedo, Señor, nos acorrala a veces. Nos asusta la incertidumbre de un futuro poco claro, el peligro de ser atacados en la noche, la posibilidad de que esa enfermedad, cuyo nombre es tabú, nos muerda el cuerpo. Miedo a la muerte, miedo a la dificultad, a la prueba, a menudo tan penosa, miedo a quien con su elocuencia te amenaza. Por otra parte, nos cerramos a oír, cerramos nuestra interioridad para escucharnos, escucharte y escuchar a los demás; en medio de tantos medios sofisticados de comunicación, nos negamos a dialogar. Y somos sordos, insensibles a esa sinfonía de mil voces, de mil melodías sonoras que resuenan bajo la bóveda infinita de los cielos, en la tierra y en el mar. Tu voz, Señor, tu melodía sin nombre, tus palabras de esperanza y de amor se apagan, se estrellan, sin hacernos vibrar, ante la membrana enferma de nuestros oídos muertos. Por eso, necesitamos de Ti.

14.- El orgullo humano, enemigo del verdadero bien, es invitado a humillarse ante las desgracias humanas y naturales, que son como una plataforma para, dejándolo a un lado, remontarse hasta Dios. Llénate de fe y fortaleza, pídele a Jesucristo como Pedro lo pidió, la fe, anímate. Es preciso que levantes la mirada, que mires esa bondad sin límites de nuestro Señor. ¿No crees en su poder? Él es fuerte, muy fuerte, con un poder infinito. Lo puede absolutamente todo. No temas, Soy Yo, dice Jesucristo. Y también dice cuando van a buscarlo para curar al criado enfermo del oficial romano, el centurión de Cafarnaún: voy yo a curarle. Basta que tengas fe.



Sáb, 9 de Sep, 2006 1:23 am

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