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JoseAcosta_Homilias · Homilias y Temas Religiosos
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3 Septiembre 2006. Domingo 22º del Tiempo Ordinario B

Dt 4, 1-2.6-8; Salmo 15; Sant 1, 17-18.21b-22.27; Mc 7, 1-8a.14-15.21-23

Somos Cristianos o no lo somos

 

1.- Jesucristo, en el evangelio, enseña que la Palabra de Dios (Sagrada Escritura) está por encima de las tradiciones y leyes humanas. Por tanto, la verdadera religión está en la interioridad del ser humano, que escucha y pone en práctica la Palabra de Dios. Santiago en su carta nos dice que la religión pura e intachable ante Dios consiste en el amor al prójimo, especialmente a los más necesitados

2.- La lengua en que se escribió la Biblia, no diferencia entre expresión y acción. Y por eso no se puede separar el escuchar del practicar, ni el hacer del escuchar. Los mandamientos, especialmente perfeccionados en las bienaventuranzas, son palabras que hay que escuchar y poner en práctica, Mt.7,24-27; porque ellos mismos son sabiduría y poder del mismo Dios, poseen unas características propiamente divinas y hace a las personas sabias, correctas, justos, prudentes, perfectos. Les invito a leer la mejor definición de las Escrituras en 2Timoteo 3,16

3.- Por lo tanto, el hombre "vive" cuando tiene unos puntos de referencia fijos. La semana pasada decía que toda persona necesita un guía, un maestro, una institución seria a quien seguir; pues bien, este punto de referencia fijo es Jesucristo, el Espíritu Santo y las Escrituras; al atender a estas tres referencias, viviríamos "mas y mejor", con mucha iluminación o espiritualidad, un nivel de comprensión muy alto y lo mismo, obtendríamos mas fe y sabiduría. Dios llegaría a habitar entre nosotros haciendo su morada y nos justifica o salva, para que tomemos posesión de los bienes definitivos

4.- "Dejando el precepto de Dios, se aferran a la tradición de los hombres" Hoy, ¿cuáles son esas tradiciones que tenemos y qué realmente debemos purificar, como aquellas otras manifestaciones de religiosidad populares que debemos guiar y perfeccionar? Uds. Podrán nombrar algunas, permítame también nombrar otras: las actitudes que se toman de las canciones de moda, de las novelas o palabrerías también de moda; el tocar las imágenes o representación de los santos; el hacer sacrificios como andar de rodillas, hacer peregrinaciones, promesas, pero sin cambiar de vida; el participar en la misa pero seguir bebiendo licor, odiar, decir mentiras, malas palabras; o no ser responsable con sus deberes; el decir que se quiere a alguien y sin embargo se le hace daño; y muchas mas que Uds. se acordarán de las actitudes que están en incoherencia o en contra de la voluntad de Dios. No vengamos a la Eucaristía sólo por costumbre o por tradición. Más bien, participemos con la intención de encontrarnos con el Señor y vivir conforme a sus preceptos de amor

5.- No es que Jesús rechace las tradiciones. No se trata de rechazarlas sino de perfeccionarlas, darle sentido, de ponerlas en el lugar que les corresponde en el designio de Dios y en el marco de una religión auténtica. Las tradiciones son buenas cuando no se apartan de los mandamientos ni se oponen a ellos, sino que nacen como ramas nuevas del mismo árbol, de la misma fuente.

6.- Si en cambio las tradiciones que nacen de situaciones meramente circunstanciales o de una voluntad humana rigurosa, interesada y estrecha, habrá que afirmar que esas tradiciones son caducas y perecederas que atosigan las conciencias del pueblo, e incluso contradiciendo con ellas los principios inmutables y sapientísimos de Dios. Recordemos también, además del texto del evangelio de hoy, las palabras del Señor que le dice: "Uds. Ponen cargas pesadas… y no mueven un dedo para ayudar 

7.- Nosotros podemos practicar y hacer buenas obras como el consolar al triste al enfermo, al preso, al que no se le ve ilusión en la vida; mostrarle amor especialmente a quien nunca o casi nunca ha recibido cariño ni apoyo; perdonar a aquel familiar o conocido que nos hizo algo y nunca trato de olvidar lo que me hizo; dejar ese vicio que tanto problemas a mi y a los demás han traído; el no dejarnos llevar por la corrupción y el soborno que hay en el mundo; formar parte de un voluntariado social dando de nuestro trabajo y tiempo aunque sea una, dos o tres horas para el bienestar de la comunidad, de una institución o de alguien, como por ejemplo el ancianato, el hospital, bomberos, el templo, etc. Si se nos hace difícil, recordemos las palabras de S. Pablo cuando él no podía aguantar mas y le ruega a Dios que le ayude, El le contesta: "te basta mi gracia", por eso el dice: "todo lo puedo en aquel que me fortalece".

8.- Si el diálogo y las relaciones humanas no pueden ser puramente racional ni puramente sentimental, mucho menos el diálogo u oración con Dios. Por eso, yo abogo por una religión del corazón, siendo éste el centro, la interioridad de la persona. El corazón, por tanto, visto no sólo como fuente de la afectividad, sino además como sede de la razón, de los sentimientos, de la voluntad, de la conciencia, de la decisión, de la personalidad. De esta manera es toda la persona el que entra en comunicación con Dios: el que habla y escucha, el que es interpelado y responde, el que expresa sus experiencias íntimas y se siente acogido y comprendido, el que se fortalece cada vez mientras mas intima es su relación con el Señor. De allí tomemos conciencia de aquel mandamiento: "amar al Señor con todo el corazón, con toda el alma, con todo tu ser…".

9.- El amor es la distinción de todo cristiano, por ser el primero y más importante mandamiento, pero también la autenticidad debería ser el carné de identidad de todo creyente y esto se entiende de acuerdo a la concepción del hombre que se tenga. En una concepción cristiana, "auténtico" no es el que da curso libre a sus impulsos instintivos, o ser orgulloso, sino el que es fiel a sí mismo y a la imagen del hombre integral que la razón y la fe dibujan en su conciencia. "Auténtico" es el hombre que se guía en su actuación por convicciones, el hombre cuya voluntad es movida siempre hacia su fin como persona humana y como hijo de Dios. En definitiva, ser "auténtico" se entiende como buscar la perfección, un ideal de ser uno mismo a plenitud, vida en el Espíritu, y no otro, no una máscara. En este sentido "auténtico" es quien no vive de apariencias, ni cifra en las fachas su valor y su riqueza humana.

10.- En la educación de los niños y adolescentes conviene tener esto muy presente, porque, a causa de las influencias externas como algunas personas elocuentes, algún mal libro, la televisión y otros medios informativos, es fuerte la atracción de las candilejas, de las pasarelas de modas; es grande la tentación del éxito fácil y deslumbrante, de la fama efímera y gratificante. En breve, es fácil y tentador querer vivir de apariencias. Pregunta a los adolescentes, ellos y ellas, ¿qué quieren ser de grandes? y te darás cuenta, por las respuestas, de la fuerza seductora de las apariencias. ¿Qué vamos a hacer como cristianos para devolvernos la autenticidad?

11.- De nada nos serviría darle a Dios un culto con templos demasiados deslumbrantes y hermosos; ceremonias externas demasiado majestuosas, alucinantes, pensando que así le somos gratos al Señor. Recordemos que no son nuestros labios, lo externo, lo que nos hace gratos en su presencia, sino la sinceridad de nuestro corazón, que lleno de amor por Él nos hace ser honrados, obrar con justicia y nos hace amar a nuestro prójimo. Relacionando los textos de Domingos pasados sobre el pan de vida, tomar la eucaristía no es tan grave como tomarlo con el corazón cargado de intenciones malas, de fornicaciones, de robos, de homicidios, de adulterios, de codicias, de injusticias, de fraudes, de desenfrenos, de envidias, de difamación, de orgullo y de frivolidad.

12.- En esta Eucaristía nos mostramos ante el Señor con la humildad de quien se reconoce pecador y sabe que ha roto con Aquel que nos ha amado hasta el extremo, decidimos entrar en comunión de vida desde el día de nuestro bautismo. Como el apóstol Pedro le decimos con la vergüenza en el rostro, pero con la confianza de que Dios es misericordioso con nosotros: Señor, tú lo sabes todo; tú bien sabes que te quiero.



Vie, 1 de Sep, 2006 10:39 pm

jofacosta
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3 Septiembre 2006. Domingo 22º del Tiempo Ordinario BDt 4, 1-2.6-8; Salmo 15; Sant 1, 17-18.21b-22.27; Mc 7, 1-8a.14-15.21-23Somos Cristianos o no lo somos...
José F. Acosta
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