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JoseAcosta_Homilias · Homilias y Temas Religiosos
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El pan compartido sacia abundantemente   Lista de mensajes  
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Domingo 17º del Tiempo Ordinario B

2Re 4, 42-44; Salmo 145; Ef 4, 1-6; Jn 6, 1-15

El pan compartido sacia abundantemente

 

1.- Aquellos que van detrás de Jesús en este pasaje, son gente que tiene hambre y camina a la deriva. Hambre de comprensión y de cariño, hambre de verdad, de justicia y de recta doctrina, hambre de Dios en definitiva. Los cinco y panes, y los dos peces, son las pocas o las muchas capacidades que podemos tener, el consejo oportuno, la palabra de aliento, la ayuda oportuna, la compañía a quien se siente solo, el silencio solidario con el que sufre. Todos, ¡todos!, tenemos nuestros "personales cinco panes y dos peces" con los que contribuir a mejorar muchas situaciones enquistadas o delicadas. Desde luego, quien nunca tiene, es aquel que nunca se mueve ni hace nada por los demás

2.- Si repasamos la obra de Dios, la forma más sorprendente es precisamente la prodigalidad divina con la creación y particularmente con el hombre. Una prodigalidad que podría parecer excesiva, si la medimos con criterios humanos. Los conocimientos astronómicos actuales nos permiten admirar mucho más que en tiempos pasados la generosidad de Dios con la creación. No menor admiración provocan los estudios sobre el microcosmos de los cuerpos, en especial del cuerpo humano. ¿No es acaso cada célula, cada neurona del hombre un prodigio y derroche de generosidad divina? Por otra parte, el principio que ha regido la acción divina en la creación, ha sido igualmente el principio rector de su actuación histórica. Como nos dice san Pablo, "donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia".

3.- La historia, con todas y cada una de sus intrincadas vicisitudes, es la historia del pecado humano, pero sobre todo es la historia de la sobreabundancia de la gracia divina. Con el género humano en Noé, Israel en Abrahán, con la viuda de Sarepta a través de Elías, con los dones y la monarquía israelítica en David, gracia divina con el papa Juan P. II y sus misiones por todo el mundo, con el padre Emiliano Tardif y las curaciones por el mundo, la madre Teresa de Calcuta con todas las obras de misericordia, con la humanidad entera en Jesucristo redentor. "Hay mas alegría en dar que en recibir"

4.- La generosidad del que está cerca de ese Dios es, ante todo, Amor. Corazón grande que se conforma con poco, que se olvida de sí para preocuparse hondamente por los demás. Y este dar y este darse, este amar sin buscar interés alguno, este volcarse hasta quedarse sin nada, es el mejor modo de testimoniar el mensaje amoroso de Dios. La sobreabundancia divina es el supremo igualador del hombre; suprime toda diferencia, porque no hay nadie que no esté necesitado de la generosidad de Dios.

5.- Al darse en la Eucaristía nos está diciendo el Señor algo a los que nos hemos empeñado, en no comer más que de domingo en domingo, que no le extraña nada que llegado el jueves estamos tan flacos y débiles que caigamos en toda clase de pecados. ¿Cómo vamos a estar sanos y fuertes espiritualmente comiendo una vez a la semana? Estoy a tu puerta y llamo, si alguno me oye y abre, entraré y cenaré con el, no olvidemos esta diaria invitación del Señor. Participemos, limpia el alma de pecado, en el banquete sagrado de la Eucaristía.

6.- Algo que debemos tener claro es no olvidar que la sobreabundancia material o espiritual, no proviene del ser humano por fortuna viene de Dios. Nosotros somos simplemente mediadores, si bien necesario. Dios no parte de cero multiplica la comida de lo que hay, hace el milagro contando con nuestra intervención. Dios puede partir de dos, de cinco o de veinte (la cantidad no importa mucho a Dios), pero ha querido empezar de algo. ¡Es hermoso este querer de Dios! Como es igualmente estupendo que Dios quiera la mediación de los seres humanos a la hora de distribuir su sobreabundante gracia. No lo hace directamente. El Señor se sirvió de la mediación de Eliseo y éste a su vez de la de un hombre de Baalsalisá. Jesucristo medió la sobreabundancia de Dios y a su vez los apóstoles mediaron entre Jesús y la multitud. Todo cristiano, pero sobre todo el sacerdote, es mediador de la generosidad de Dios para con todos. ¡Maravilla de la gracia! ¡Reclamo a la generosidad y a la responsabilidad!

7.- Señor, se está perdiendo la veneración a los ministros de Dios. Es verdad que a veces no estamos a la altura de la misión recibida, de nuestra vocación, no vivimos de acuerdo con lo que predicamos... Admitiendo todo eso, incluso suponiendo lo peor que podamos imaginar, hay que tratarlos como enviados de Dios, hay que creer en los poderes que han recibido para el servicio y la salvación del mundo entero. Poder para ofrecer el santo sacrificio de la Misa, esa clonación incruenta del Calvario. Poder para perdonar nuestros pecados, y presentarnos nítidos ante Dios, haciendo posible el abrazo del Padre de los cielos. Poder para bendecir en nombre de Dios y curar a los enfermos con el sacramento de la unción.

8.- No hay que olvidar que la eficacia de los sacramentos no depende de la dignidad o indignidad del sacerdote, ni podemos perder de vista la grave obligación que todos tenemos de ayudarles, de venerarlos, de trabajar juntos por el desarrollo del Reino de Dios. Podemos estar seguros de que esa veneración, ese cariño, el compartir, ese apoyo moral y material será el mejor modo de hacerles comprender la grandeza de su ministerio, de recordarles lo que significa ser enviado de Dios.

9.- Para ti, Señor, no hay imposibles, tú tienes muchos seguidores que luchan por darse del todo, por darlo todo. Hombres que se olvidan de sí, que se queman en silencio día a día. Multiplícalos, fortalécelos para que no se cansen, para que no cesen en el loco empeño de gastar su vida sin buscar nada para sí... Sólo de este modo, con esa donación alegre y generosa, podrá seguir vivo el milagro de tu misericordia y de tu perdón.

10.- La conciencia de que si hay hambre no se debe tirar comida, la aprendieron aquellos que estaban con Jesús. Y nosotros hoy, también la debemos aprender y obrar en consecuencia, aunque en casa creamos que no hay sitio para guardar las cosas que a otros que carecen de ellas, les pueden ser útiles.

11.- Cuando tenemos invitados, sea a la casa o al restaurante, por seriedad y comedimiento hacia las personas que pasan hambre, debemos exigir cuántos vienen y tantear lo que van a comer para no desperdiciar la comida. De igual manera como cuando preparamos una fiesta y solicitamos con tarjeta o por teléfono, la firma de su responsabilidad de asistir

12.- El pan, como la dignidad del hombre es algo sagrado, por eso el repartir el pan en la familia tenía algo de culto y liturgia. Dignificado por el hombre sacerdote de la creación. Ese pan divino es su Palabra de vida, que vivifica a quien lo recibe; es el pan de la caridad (el cristiano que mediante su caridad se convierte en pan para los demás) que satisface las necesidades vitales elementales de todo ser humano, es sobre todo el pan de la eucaristía, prefigurada en la multiplicación de los panes como nos enseña el catecismo (CIC 1335).

13.- ¿Frecuentemente no hay mesas sin comida, manos sin pan? No debería haberlas, porque la sobreabundancia de pan es muy grande. Sin embargo, hay hambre en la humanidad. Cuando llegué a esta región donde vivo, hace casi un año tan apartado de las ciudades, y con pocos habitantes, me dado cuenta con asombro la gran cantidad de comida que se produce y las grandes cantidades de trenes y camiones que lo transportan. 3000 puercos por jornada diaria, mas de 3000 vacunos en cada matanza (son casi 10 en toda la región, criaderos de ganados de 65.000), por cada jornada (hay 3 al día), toneladas de maíz, sorgo, cebada, trigo y otros productos que se recogen de manera mecanizada.

14.- El año pasado me fui a una plantación y estuve montado en una de 3 maquinarias que en muy poco tiempo recogía 300 toneladas de maíz diario y luego llevado en sus camiones a los depósitos para luego trasladarlos en tren de mas de un kilómetro de largo, para ir a las fábricas y a los puertos de exportación; me decía, esta cantidad serviría para acabar el hambre en el mundo. Pero no, es una producción industrial para comercializar…Sin embargo, hemos visto y oído decir muchas veces que la realidad es muy distinta, que existen muchos seres que pasan hambre. Los dos tercios de la población mundial pasan necesidad. Y ante esta situación calamitosa los poderosos señalan soluciones drásticas de limitación de natalidad. Si somos menos, vienen a decir, cabremos a más... Pero en el fondo lo que pretenden es repartirse la tajada entre unos pocos, sin darse cuenta de que ahogando la vida nunca se librarán de la muerte, y que si son pocos a consumir también lo son para producir y viceversa

15.- La solución cristiana está en trabajar por hacer más grande la tajada para todos y en repartirla con más equidad, con más justicia y más amor, entre todos. Da grima, indignación y pena, el saber que se tiran al mar o se queman toneladas y toneladas de alimentos, para mantener así el alza de los precios. "el Señor es justo en todos sus caminos". Que la solución del hambre del pueblo está en compartir. Hubo muchos más milagro en que los que querían acaparar aprendieran a dar. La solución no está en comprar, en tener plata guardada para invertirla en pan; la solución no vendrá de la sociedad de consumo. Se trata de organizar la vida de todos de otra manera, organizarla de tal manera que la gente quiera compartir los panes y peces que cada uno tenga; limitar la publicidad que nos obliga a comprar muchas veces lo que no necesitamos. Dice Isaías: "¿por qué gastan dinero en lo que no es comida, y tu jornal en lo que no sacia?"Is. 5,2.

16.- Cuando hay fe y buena disposición para compartir, son suficientes cualquier cantidad para colmar, calmar las aspiraciones y las carencias de aquellos/as que llaman a nuestra puerta. Lo más fácil, es escurrir el bulto. Lo más necesario y efectivo: hacer frente a tantas situaciones que son las nuevas caras y los nuevos rostros de Cristo que caminan a nuestro lado. El Señor nos sacia, como dice el salmo: "...abres tú la mano, Señor, y sacias de favores a todo viviente"

17.- ¡Dinos Señor! Dónde ir y a quien alimentar con nuestras presencias y palabras, con gestos y compromiso.

¡Dinos cómo! Permanecer atentos al sufrimiento humano sin necesidad de huir despavoridos en dirección contraria o de cerrar los ojos para no sentir pena alguna.

Compartir parte de nuestra riqueza sin, a continuación, mirar el vacío que dejó en nuestros bolsillos.

Salir de nosotros mismos sin pensar que, es de necios, poner en la mesa de la fraternidad el pan fresco de cada mañana o las horas gratuitamente gastadas.

Cómo hacer posible ante los ojos del mundo la justicia cuando, cada día que pasa, parece utópico y poco menos que un imposible

¡Dinos Señor! Una palabra ante la situación de la violencia para poder llevar el pan de la Paz

Una palabra ante el drama del egoísmo para que podamos ofrecer los peces de la hermandad

Una palabra ante la enfermedad para que compartamos el pan de la salud

¡Dinos cómo! Dar de comer a quien no busca precisamente tu pan sino aquel otro que endurece, perece y que en esta vida caduca

Presentar el mensaje de tu vida cuando hay tanta hartura de golosinas que embaucan, endulzan y malogran el paladar de la humanidad.

Trabajar, y no caer en ese empeño, para que la fuerza del hombre no esté en lo que aparentemente se multiplica sino en aquello que, por dentro, de verdad le enriquece y que en el mundo escasea.

¡Dinos Tú Señor! ¡Dinos cómo Señor! ¡Cómo con tan poco pudiste Tú hacer tanto! cuando, nosotros con tanto, llegamos a tan poco.         Por Javier Leoz, Madrid, España. Lo que esta en verde.

18.- En los últimos tiempos se ha trabajado mucho en el Ecumenismo, pero no hay transferencias reales. Los templos de una y otra creencia siguen cerrados para los que no pertenecen a la misma religión. Hay que avanzar en ese camino de puertas abiertas. A veces es lógico pensar que la herejía es más una posición que una concreción doctrinal. Anglicanos, católicos y ortodoxos estamos muy cerca en nuestras celebraciones litúrgicas y, sin embargo, continuamos desunidos. Habría que dar un paso "provisional" para que, al menos, los templos nos sirvieran a todos. Esto es lo que deseamos con todo el corazón.

19.- Cuando todas nuestras acciones se hacen en nombre de Dios, todo resulta sorprendente, milagroso, nuestro Señor interviene.

20.- Todos tenemos una vocación una meta, pero en general debemos ser humildes, amables, comprensivos, sobreelevándonos mutuamente con amor, tratando de mantener la unidad del Espíritu y el vinculo de la paz, reconocer que hay un solo Señor Padre que lo  trasciende todo, una fe, un bautismo. Al igual que en la 1ª lectura, nuestro Señor sacia sin importar la cantidad. Aquí recuerdo la oración o frase que dice: "no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios"



Vie, 28 de Jul, 2006 7:30 pm

jofacosta
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