7 de Mayo de 2006. IV Domingo Pascual B.
Hch 4,8-12; Salmo 118; 1 Jn 3, 1-2: Jn 10,11-18
Hijos de Dios, pastores y misioneros
1 Hubo una vez un pastor que se le perdió tres ovejas y en la tarde se fue por un largo trayecto a buscarlas, después de mucho tiempo, pasando por valles, matorrales y lomas, las encontró y se alegraron al ver a su pastor pero una empezó a balar porque estaba herida, las otras dos no la querían dejar abandonada. Se le acercó su pastor y vio la manera de sanarla para saber si podía caminar y luego se la cargó encima. Las otras, durante el camino, iban a su lado y de vez en cuando miraban con envidia a la oveja compañera y a su pastor que silbaba o cantaba. Al llegar al rebaño, las ovejas descarriadas se alegraron y empezaron a correr al redil pero también, la que estaba medio herida, pataleó buscando soltarse y el pastor entendió que también quería correr de contento por encontrarse de nuevo con su manada.
2 Es la misma alegría que se siente entre: Dios por el pecador; los amigos o familiares por su hermano que estaba descarriado y vuelve al buen camino, y el pecador por su nuevo sentido de vida, de felicidad, de verdad, de alegría.
3 Jesucristo hace la revelación tal como Yavé en la teofanía del Sinaí: "Yo soy". Con ella nos entrega la definición de lo más profundo e íntimo de su ser como lo dice el evangelio de Juan: Yo soy el pan de vida 6,35.4; Yo soy la luz del mundo 8,12; Yo soy la puerta 10,7.9; Yo soy el buen pastor 10,11.14; Yo soy el camino la verdad y la vida 14,6; Yo soy la vid 15,5. Cuando lo apresan en el monte de los olivos, Jesús pregunta: "¿A quién buscan? ¡A Jesús el Nazareno!, Jesús les dice: ¡Yo Soy!". Igualmente, cuando es interrogado por Pilatos: "¿Con que tu eres Rey? Jesús contesta: "¡Yo soy!". Jesucristo convierte el pan, la luz, la puerta, el pastor, el camino, la verdad, la vida y la vid, en signo y sacramento del sublime misterio de su ser divino y humano, que alcanza la más alta cumbre cuando proclama: Yo soy la resurrección y la vida 11,25. La alegoría del buen pastor resume todo el misterio pascual. Cinco veces se repite en el texto de hoy la expresión «dar la vida», en contraste con el asalariado o los guías de su pueblo.
4 Como ovejas de su redil, nos sentimos protegidos, sabiendo que Él ha sido capaz de sufrir y dar su propia vida terrenal por nosotros. Ahora, nuestra misión, mantener el rebaño unido y propagar su mensaje. Traer a otras ovejas al redil también nos corresponde a cada uno de nosotros.
5 Hermanas y hermanos, hoy es el Día Mundial de las Vocaciones Sacerdotales, celebrado cada año el Cuarto Domingo de Pascua, el Domingo del Buen Pastor. La tarea de cada sacerdote es ser un buen pastor, estar bien familiarizado con sus ovejas, que son los cristianos que pertenecen a su comunidad, y defenderlas contra los lobos feroces, Satanás como uno de ellos, que intentarán atacar el rebaño y sacarlas del redil.
Por eso, si notamos que un joven tiene algo especial que nos deja pensar que hay en él buena madera para moldear, lo mismo la familia, los amigos, el sacerdote de su parroquia y toda la comunidad, deberán apoyarlo, alentándolo, orando, testimoniando, haciendo que esa vocación llegue hasta su fin.
6 El joven tendrá que asimilar que, si está dispuesto a entrar al seminario, deberá entregarse completamente a su vocación. Habrá muchos años de estudios, pruebas espirituales, morales y mucho sacrificio antes de llegar a su ordenación sacerdotal. Para ser un buen sacerdote hay que estar bien preparado. También él tendrá que protegerse de muchos peligros que la vida le planteará. Y, lo más importante, tendrá que olvidarse de sí mismo, buscando el bien de los demás. Deberá recordar y hacerlas suyas entre otras frases, "no he venido a ser servido, sino a servir" "Yo doy mi vida por mis ovejas".
"La actividad misionera representa aún hoy día el mayor desafío para la Iglesia. La cooperación se manifiesta en promover vocaciones misioneras. La promoción de estas vocaciones es el corazón de la cooperación. La misión se hace con hombres y mujeres consagrados de por vida a la obra del evangelio" Juan Pablo II.
7 Está claro que en la alegoría del pastor y las ovejas Jesús se dirige a los fariseos. Ellos son los falsos pastores, los ladrones y bandidos, que tenían una relación despiadada con su pueblo, basada en una incorrecta interpretación de la Ley que, en vez de liberarlo, lo aplastaba. Estos líderes buscaban su propia ventaja e interés, no el interés del pueblo. Jesús, por el contrario, es el verdadero Pastor, que hoy nos interpela a todos: a los padres de familia, al docente, al dirigente político, gobernante y cualquier otro dirigente, al catequista, a los presbíteros y obispos.
8 Esta figura también está situada en un dramático enfrentamiento de los judíos contra Jesús, a quien llaman loco y endemoniado y pretendían apedrearlo. Jesús adopta una postura firme y valiente y los denuncia como asalariados a quienes nada importan las ovejas y sólo su interés. Ellos son los representantes de aquellos falsos pastores y gobernantes de Israel, recriminados por el profeta Ezequiel por engordarse a sí mismos y no cuidar al pueblo: "Mi rebaño anda disperso por toda la superficie de la tierra, sin que nadie se ocupe de él ni salga en su busca" Ez. 34,6. Jesús se inspiró en esta página profética para verse y proclamarse como buen pastor, el autentico, no sólo de su pueblo, sino de toda la tierra: Tengo otras ovejas que no son de este redil. De esta manera programa su mensaje universal y ecuménico
9 Este conocimiento amoroso mutuo entre Jesús y los suyos es como la participación del conocimiento amoroso que existe entre el Padre y el Hijo. Esta comunión de conocimiento entre las personas divinas, y entre el Hijo y los creyentes, y por lo tanto entre los creyentes y el Padre, supone una "comunión de vida", de la que había hablado Jesús en el discurso eucarístico: Jn 6,57.
10 El mejor pastor, el mejor gobernante no es el menos flexible", dice Fray Luís de León, y también Platón. "El nos llama y nos corrige, nos lava, nos sana, nos santifica, nos deleita, nos viste de gloria. El administra lo que a su grey conviene; que él la apasta, abreva, la trasquila, la castiga, la reposa, la recrea, hace música, la ampara y defiende". "Su gobierno es maternal más que paternal" Vaticano II.
11 Nuestro Señor no quiere que fallezcamos con la muerte eterna, sino que vivamos con la vida del Padre. "He venido para que tengan vida y vida abundante" Jn 10,10. "cargado con nuestros pecados subió al leño para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Sus heridas nos han curado. Andaban descarriados, pero ahora han vuelto al Pastor y guardián de sus vidas" 1 Pe 2,24.
12 Ahora somos hijos de Dios 1Jn. 3, 1-2 ¿Comprendemos esta realidad? Con estas palabras san Juan trata de hacernos entender que la santidad, nuestro ser de criaturas e hijos de Dios es, más que una realidad ya hecha, un camino de perfección en Dios, guiados por su Espíritu, que día a día nos asemejará, de un modo cada vez más perfecto, al Hijo de Dios, hecho como uno de nosotros.
13 Profundicemos en el conocimiento de Cristo y de su obra de salvación; avivemos nuestro amor por Él como Dios y hombre verdadero; amémosle con un corazón único y enardezcamos el alma para transmitirlo a todas las generaciones, porque sólo en Cristo alcanzaremos su plenitud y su felicidad. Sólo Cristo nos revela el sentido de ser personas.
14 ¡Qué bien comprendieron la tarea cristiana los grandes misioneros de todos los tiempos pero me referiré los del siglo XVI, los evangelizadores de América! Como Bartolomé de las Casas, San Pedro Claver, el defensor de los negros e indígenas. Los doce Franciscanos con la gran aventura de la evangelización de México. Pensemos también en san Francisco Javier a quien se le negaban las naves para incursionar por las islas en la India por temor de su vida, y él amenazaba lanzarse a nado. Cuando se vive interiormente la gracia y el misterio de Cristo, la persona se hace al instante misionera: siente la necesidad de anunciar la verdad que ha encontrado e ilumina su vida y a los demás.