14 de Mayo de 2006; V Domingo de Pascua B,
Hch 9, 26-31: Sal 22; 1 Jn 3, 18-24: Jn 15,1-8
La constancia en Jesucristo
1 En este 5º Domingo de Pascua, se subraya nuestro deber y necesidad de la unión con Jesucristo, permanencia mutua, énfasis vital para dar frutos de eternidad. "Yo soy la vid verdadera" Juan 15,1, divinamente fecunda, que da frutos desde el bautismo y mediante los sacramentos vividos, para ser personas nuevas, practicar virtudes, como el amor y extender en el mundo, el buen aroma de Cristo divinizando, haciéndolo mas justo, para convertirlo en civilización del amor.
2 En la segunda lectura, san Juan continúa su exposición sobre la verdad del cristianismo de frente al gran enemigo de la "gnosis". Especialmente es adecuado este tema cuando hoy se habla mucho y de manera interesada en el proyecto económico del evangelio de Judas y del Código Da Vinci. Digo proyecto económico porque, al igual que las películas y los políticos, no busca más que, con el escándalo y la novedad, dar publicidad y vender más… (Ver en la siguiente dirección sobre el Código Da Vinci y el falso evangelio de Judas: http://spaces.msn.com/joseoctu2005/) también mirar: serviciocatolico.com
3 San Juan nos habla de esos enemigos de la Buena Noticia y del verdadero amor cumplido o demostrado en las obras y de acuerdo a la realidad. Como lo recordamos, el mandamiento más importante y primero de todos, es con el cual debemos relacionar nuestras vidas para decidir y hacer lo conveniente. La Caridad es lo esencial y lo que caracteriza al Cristianismo.
4 Aunque no todos podemos y damos la vida por el prójimo, sin embargo podemos donarnos en el servicio y atención, en el trabajo por la justicia y el bienestar, esa dimensión del donarse es superior a las meras obligaciones morales y legales. El resumen de la ley del amor a Dios y amor al prójimo, constituye la esencia que motiva a trabajar por el Reino, pero al mismo tiempo, siendo un amor que impulsa a darse por el desborde de ese amor interno que hace participar unidos en un mismo Espíritu y la comunión de los santos.
5 Ese mismo amor también nos hace evitar las tentaciones, el error, el procurar hacer todo bien, en alegría y felicidad. Y entonces, con menos esfuerzos, seríamos más eficaces en el trabajo, lo haríamos con mayor sentido. Llegaríamos a ser contemplativos en la acción. "Muchachas de Jerusalén, os conjuro que si encontráis a mi amado, le digáis que estoy enferma de amor" Cant 5,8.
6 Nuestro Señor nos ha mostrado tanto amor que esto se engrandece mas cuanto mas conciencia tomamos de nuestra miseria, debilidad e imperfección. Por ello, debemos confesar los pecados, porque no podemos escondernos de El; Salmo 138. "Tu eres mi refugio y nutre en ti el amor que solo conduce a la vida, teniendo, pues, motivo de confianza, amemos a Dios con el amor que de El procede: S. Agustín, sermón 34
7 Dar frutos permaneciendo unidos a Cristo. "Permanecer" es una palabra clave en el vocabulario de san Juan. Permanecer en contacto con Jesucristo trae dos consecuencias; lo que pidamos, Dios nos lo concederá todo, en segundo lugar; Dios será glorificado por el testimonio de los fieles y sus frutos.
8 En sentido amplio, permanecer es la unión entre Dios y aquel que tiene fe y observa sus mandamientos. La parábola de la vid y lo sarmientos nos invita de modo particular a su gracia por medio de la oración, por nuestra elevación de la mente y todo nuestro ser hacia Dios. "El hombre ora tanto cuanto a Dios ordena toda su vida". Santo Tomás, Comment in Rom c.I lect 5. Quien se separa de Cristo se pierde. Se aleja del camino, de la verdad y de la vida. Se seca y es arrojado al fuego.
9 Veamos otras palabras de san Agustín: "Permaneciendo unidos a Cristo ¿qué otra cosa puede querer los fieles sino lo que es conforme a Cristo? ¿Sino aquello está orientado a la salvación? En efecto, una cosa queremos en cuanto estamos en Cristo, y otra cosa distinta queremos en cuanto estamos en el mundo. Puede suceder que el hecho de demorar en este mundo nos impulse a pedir algo que, sin darnos cuenta, no ayuda a nuestra salvación. Pero si permanecemos en Cristo, no seremos escuchados porque él no nos concede, sino aquello que nos ayuda a nuestra salvación. Por lo tanto, permaneciendo nosotros en Él y sus palabras en nosotros, pidamos lo que queramos que lo obtendremos. Si pedimos y no obtenemos quiere decir que cuanto pedimos no se concilia con su demora en nosotros y no es conforme a sus palabras que moran en nosotros..." (San Agustín, Del Tratado sobre san Juan, 81, 2-4, 82).
10 Una fuerte tentación en el camino de la vida es "el cansancio de los buenos". Que se puede traducir en cierto desencanto ante tanta lucha y poco avance; es un cansancio que se identifica con el abandono de los grandes ideales y de los proyectos ambiciosos, también de tantos ataques y desánimos de parte de los enemigos del Reino.
11 Todos nos necesitamos, necesitamos compartir nuestras cargas y las cualidades; si dejamos de dar frutos, podemos morir, pero en la permanente y total donación por amor, nos acerca al Señor.
12 Decía la Madre Teresa de Calcuta: "El servicio más grande que podéis hacer a alguien -y ella hacía grandes servicios a los más pobres- es conducirlo para que conozca a Jesús, para que lo escuche y lo siga, porque sólo Jesús puede satisfacer la sed de felicidad del corazón humano, para lo que hemos sido creados". Con el diálogo, el testimonio, la acción, podemos acercar más hermanos al Señor.
13 Pablo nos habla de su conversión y su dedicación a los gentiles. La experiencia de Cristo lo llevaba a hacer una "nueva lectura de la Escritura" y a descubrir el plan de salvación. Su anhelo es el de predicar sin descanso a Cristo a pesar de las amenazas de muerte de lo hebreos de lengua griega. Todas las dificultades internas y externas van madurando aquel cristianismo naciente que lleva a la fe en Jesucristo y constatar la fuerza del Espíritu Santo para todas las gentes. Por ello es que en nombre de Jesús se hacen milagros.
14 Oración: Señor Jesucristo, como todos sabemos, el trajinar del trabajo, las alienaciones sociales como el bombardeo de las publicidades, y las palabras elocuentes interesadas, nos distrae del verdadero camino que eres Tu, nos saca de la perseverancia que nos conviene para estar unido a ti en la gracia, en tu Espíritu y nos aleja de tus mandamientos, especialmente el mas importante, el amor que eres Tu. Contamos con tu ayuda y poder, Señor, para no desanimarnos, para estar mas frecuentemente conectados contigo y vivir de esa agua divina que salta hasta la vida eterna. Amen.