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JoseAcosta_Homilias · Homilias y Temas Religiosos
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Las escrituras como medio de Vida   Lista de mensajes  
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30 de Abril de 2006 - Domingo III B de Pascua

Hch 3,13-15. 17-19; Salmo 4; 1 Jn 2, 1-5ª; Lc 24, 35-48

Las escrituras como medio de Vida

Esta es la historia de un muchachito que tenía muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta. El primer día, el muchacho clavo 37 clavos detrás de la puerta. Las semanas que siguieron, a medida que el aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta.

Descubrió que era más fácil controlar su genio (¿cuántos de aquí tienen mal genio?) que clavar clavos detrás de la puerta. Llegó el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día. Después de informar a su padre, este le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter.

Los días pasaron y el joven pudo anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta. Su padre lo tomo de la mano y lo llevo hasta la puerta y le dijo: "has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma. Cada vez que tú pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves. Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo como se lo digas lo devastará, y la cicatriz perdurará para siempre. Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física".

Los amigos son en verdad como una joya rara. Ellos te hacen reír y te animan a que tengas éxito. Ellos te prestan todo, comparten palabras de elogio y siempre quieren abrirnos sus corazones.

Por favor, si alguna vez dejé una cicatriz en ti; discúlpame; y gracias por ser mi amigo (a)

1  Unos versículos anteriores al evangelio de hoy, nos habla de la curación que, en el Nombre de Jesús, Pedro, acompañado por Juan, ha hecho de un paralítico; ante la admiración de la gente Pedro aprovecha el momento para evangelizarlos. Los apóstoles, tal como los demás judíos, seguían acudiendo dos veces por día al templo a orar. Como es común hasta hoy en día y en nuestro entorno, encontrar a enfermos, pobres y ancianos a la entrada de los templos, Pedro, en nombre del que es la vida y el camino, hace el milagro y le da al paralítico, la satisfacción de su mayor necesidad: el caminar.

2  Este milagro es una de las pruebas de que Jesús es el autor de la vida, de la salud, un nuevo y autentico camino, el origen de la nueva creación. El puede introducirnos en la Vida porque con su resurrección ha vencido la muerte y posee la vida plena. Antes lo había demostrado al resucitar a Lázaro, al hijo de la viuda de Naím y a la hija de Jairo, jefe de la sinagoga. Para hacer esto, Jesús pide fe, como le dice a Marta: "¿Crees esto?". Quiere que le miremos a los ojos, como Pedro le ha mandado al paralítico.

3  El apóstol da el paso definitivo, mediante el cual les exhorta a la conversión y al arrepentimiento, para que así se borren sus pecados. No basta con reconocer las propias culpas y decirlo, ni siquiera basta con llorarlas, ni tampoco es suficiente decir lo siento (sorry). Es necesario e imprescindible convertirse, es decir, cambiar de conducta. Rectificar en definitiva, son palabras que nos alcanzan a cada uno de nosotros, pues, de alguna forma, hemos tenido y seguimos teniendo parte en la crucifixión del Señor que, al fin y al cabo, murió por nuestros pecados y nos sigue redimiendo, salvando.

4  "Esto es lo que les decía mientras estaba con Uds... Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día..." Lucas 24,35. "Todo lo escrito tenía que cumplirse. El Mesías tenía que padecer". Les corrige, como otras tantas veces, el concepto equivocado que tienen del mesianismo. El padecer no es decisión divina, sino condición humana y social. Para que una idea y acción nueva, se abra paso en una costumbre vieja, alguna tradición o comportamiento sin esencia, es necesario orar, consultar, padecer y luchar mucho. ¿Es voluntad de Dios que los padres hoy sufran como sufren? ¿Que el Papa, los Obispos, los sacerdotes y misioneros (as), sufran lo que tienen que sufrir? No. Pero sí que es voluntad de Dios que todos sean fieles al amor, la verdad, a la justicia, actualizar y purificar hacia lo mas perfecto y conveniente para todos, todo ello comporta sufrimiento y dolor. (Ver Mt. 5,11). Si Jesús hubiera contemporizado, si cuando le preguntó el Sumo Sacerdote: ¿Eres el Hijo de Dios?, hubiera dado una respuesta ambigua o interesada para no chocar, no le habrían crucificado. Si a los fieles a quienes se les anuncia con caridad pero con libertad y verdad, la palabra, como Pedro: "a quien Uds. crucificaron", en vez de ese anuncio se les halagarían los oídos, se ahorrarían muchos sufrimientos.

5  "Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras". Para comprender el sentido de la interpretación de la Escritura y aceptarla es necesario que Jesucristo, el Espíritu Santo, la Iglesia, nos abra el entendimiento. Sólo abriéndoles el entendimiento podían creer los acontecimientos salvíficos en el contexto de la historia de la salvación. Cuando se entiende la Escritura, que nos presenta el designio de Dios sobre el ser humano y sobre la historia, y nos relata la muerte en cruz y la Resurrección de Jesús, como clave de la historia, cobra significado todo el engranaje de la vida. Porque la palabra inspira y el Espíritu Santo nos ilumina

6  Pero no basta con acoger y saber la Palabra. Hay que compartirla y practicarla. Lo hacemos en la vida de santidad y perfección (Testimonio), en la catequesis, en las homilías, en la predicación de los Ejercicios Espirituales. La escucha y práctica de la Palabra puede detener al hombre que siente la tentación de buscar experiencias que de momento satisfacen, pero después lo lanzan al vacío, a la tristeza, a la depresión, a la desesperación.

7  Sobre la Palabra, es emocionante el testimonio ofrecido por el arzobispo vietnamita Van Thuan, en los ejercicios dirigidos al Papa Juan Pablo II en una de las ultimas cuaresma de su vida: «Cuando era alumno del seminario menor, dice el arzobispo, había un sacerdote vietnamita que quería hacerme entender la importancia de tener el Evangelio siempre consigo. Era un convertido del budismo, de familia mandarina, un intelectual: Siempre llevaba consigo, colgado al cuello, el Nuevo Testamento y el viático. Cuando se marchó del seminario para desempeñar otro ministerio, el padre José María Thich me dejó en herencia ese Nuevo Testamento, su más precioso tesoro. El ejemplo de este santo sacerdote, siempre vivo en mi corazón, me ayudó muchísimo en la cárcel, durante el período de aislamiento».

8  Monseñor Van Thuân permaneció detenido trece años en las cárceles vietnamitas a causa de su fe. De esos años, nueve los pasó completamente aislado. «Pensé entonces prepararme un vademécum (un manual o extracto) que me pudiera permitir vivir leyendo el evangelio. No tenía ni papel ni cuadernos, pero la policía me proporcionaba hojas en las que debía escribir las respuestas a todas las preguntas que me hacían. Poco a poco, empecé a quedarme con algunos de esos trozos de papel y conseguí elaborar una minúscula agenda en la que, día a día, pude escribir en latín, más de 300 frases de la Sagrada Escritura, que recordaba de memoria. (¿Cuántas frases recordamos nosotros de la Biblia?) La Palabra de Dios, así reconstruida, fue mi vademécum cotidiano, mi cofre precioso del que sacaba fuerza y alimento. En los años de mi reclusión salí adelante porque la Palabra de Dios era "lámpara para mis pasos", "luz en mi camino".

9  El Evangelio ejerce su fascinación incluso en los que son ajenos al mundo cristiano, como por ejemplo, Gandhi, que escribió: "Cuando leí el Evangelio y llegué al Sermón de la Montaña, empecé a asumir en profundidad la enseñanza cristiana". El hecho es que las palabras de Jesús poseen mucha iluminación, gran perfección, una altura y una profundidad de la que carecen otras palabras, sean de filósofos, políticos, poetas, etc. Las palabras de Jesús son palabras de vida, como se definen en el Nuevo Testamento. Contienen, expresan, comunican una vida, mejor aún, la "vida eterna", la plenitud de la vida. Jesucristo, por lo tanto, la Palabra hecha carne, enviado como "hombre a los hombres", "habla las palabras de Dios" y lleva a cumplimiento la obra de salvación motivado por su amor hacia nosotros. Cuando el camino se hace duro y muchos de los discípulos le dejan, Jesús pregunta a los doce: ¿También Uds. quieren marcharse?, y Pedro responde: Señor, ¿a quién iremos? Sólo Tú tienes palabras que dan la vida eterna.

10  Otra experiencia también testimonial es este: En la cárcel, algunos presos católicos dividían el Nuevo Testamento, que habían llevado a escondidas, en pequeñas hojitas, se lo repartían y lo aprendían de memoria. Como el suelo era de tierra o de arena, cuando se oían los pasos de los vigilantes, ocultaban la Palabra de Dios bajo tierra. Por la tarde, al oscurecer, cada uno recitaba por turno la parte que ya se sabía, y era impresionante y conmovedor oír en el silencio y en la oscuridad la Palabra de Dios, la presencia de Jesús, el "Evangelio vivo", recitado con toda la fuerza del alma, la oración sacerdotal, la pasión de Cristo. Los no cristianos escuchaban con respeto y admiración aquello que llamaban "Verba sacra". Muchos decían, como experiencia personal, que la Palabra de Dios es "espíritu y vida"

11 Cuando en la misa, oímos la explicación de la Escritura y comemos el pan, recibimos la iluminación y la fuerza. "Donde hay dos o más reunidos en mi nombre allí estoy yo en medio" Mt 18,20. "A estas conversaciones estoy yo siempre presente", dijo Cristo a Santa Teresa de Jesús, cuando conversaba de Dios con el P. García de Toledo. Igual que los apóstoles recibieron fuerza para creer y testificar la fe en el Resucitado, la Vida para el mundo, y para predicar en su nombre la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, la recibimos también nosotros hoy.

12El Salmo 4 donde nos dice: Confiar en el Señor, tal vez esto sea lo más importante para nosotros. Pero no hemos de confundir la confianza en Dios con el pretender dejar que Él haga la parte que a nosotros corresponde llevar adelante en la historia. Más bien hemos de caminar sabiendo que el Señor va con nosotros; que al seguir sus caminos Él estará siempre dispuesto a escucharnos y a fortalecernos para que el proceso de creación y transformación del mundo no se detenga.

13 "Haz brillar sobre nosotros el resplandor de tu rostro, si no ¿quién nos hará ver la dicha?". Así es "como me acuesto en paz, porque tú solo, Señor, me haces vivir tranquilo" Salmo 4.19.



Sáb, 29 de Abr, 2006 2:32 am

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