19 de Marzo 2006. Domingo 3º de Cuaresma B
Éx 20, 1-17; Salmo 19; 1Cor 1, 22-25; Jn 2, 13-25
Los Mandamientos y el Templo versus la persona de Jesucristo
1 Hoy, hermanos, día de San Jose, felicito a todos los José, Joseitos, Josefina y Josefa; que este padre adoptivo de nuestro Señor, les interceda en su favor.
2 "Meteré mi ley en su interior, la escribiré en su corazón" Jr 31,33, para que no se derrumben en la pasión y el desconcierto, ni prevalezca la ley del revolver o de la jungla. Por su amor, nos da unas normas para la convivencia y concordia entre nosotros.
3 En ese estilo nos dice el salmo de hoy: "La ley del Señor es perfecta y es descanso para el alma " Sal 19, 8. A veces las leyes de los hombres son imperfectas, interesadas, incluso injustas. Acaban siendo derogadas por el mismo legislador o invalidadas por el poderoso, quizás incumplidas y escamoteadas por los legislados. Otras veces no abarcan toda la realidad que intentan regular, o favorecen a unos mientras que perjudican a otros. En cambio la ley del Señor es completa, justa siempre, permanente en su vigencia.
4 Nos acucia el hambre de la verdad, el ansia de la bondad, la subyugación de la belleza, porque Dios nos ha creado para la verdad, la bondad, la libertad y la belleza absolutas, que son El, y a él tendemos, aunque el lastre del mal nos atenace. Y cuando se realiza el mal, el mismo mal nos arañará las entrañas, porque: "Nos has hecho, Señor para ti, y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en ti" San Agustín.
5 Todos sabemos, que debemos hacer el bien y evitar el mal, aun aquellos incultos pueblos y religiones que sin conocer a Jesucristo expresan estos sentimientos de modos muy rudimentarios, manifiestan la acción del espíritu de Dios y todo ello porque somos sus criaturas, su imagen y semejanza y tenemos, unos mas, otros menos, su gracia. Vat II, LG 16
6 Los mandamientos no son ataduras, sino horizonte amplio de libertad, de satisfacción y alegría. No son dificultades en el camino, sino autopistas con guardavallas poderosas para no despeñarse, e impulsos hacia la velocidad en el camino del bien, de la verdad y de la belleza. Son como ascensores que nos elevan.
7 Hoy, al igual que siempre, los mandamientos son el único futuro de la humanidad. Lo salvan de su destructiva fuerza del egoísmo, del odio y de la mentira. Ponen de manifiesto todos esos falsos dioses que nos esclavizan: el amor propio hasta la exclusión de Dios y la avidez de poder y de placer, que trastoca el orden de la justicia, degrada nuestra dignidad humana y la de nuestro prójimo.
8 Sin embargo, ellos no resultan fáciles de guardar, porque hay adversos apostados como terroristas en las curvas, y en los instintos e inclinaciones humanas al pecado. Pesan mucho las doctrinas, los hábitos, y las costumbres son una rémora inexpugnable, que luchando con ella se nos apodera como la agonía de Getsemaní, que a veces exige oración, ayunos, sudar sangre y angustia para dominarla y como a los inmaduros israelitas en su aprendizaje de Dios que respiraban paganismo y carnalidad, cuando todavía no existía la ley de la lapidación, o lo que en parte nos habla las Bienaventuranzas, pero sí existía la ley del Talión y del repudio, inspirada en el Código de Hamurabi mas o menos 1800 años antes de Cristo, sino que les sucederá todavía en tiempos de Cristo: la ley de la indisolubilidad, o amar hasta, duro de aceptar al enemigo, o comer el cuerpo y beber la sangre de Cristo Jn.6,48 ss.
9 Para que los mandamientos de Moisés y las Bienaventuranzas resulten dulces como la miel y preciosos como el oro, va a ser necesario que Jesús inaugure la época del Espíritu, sea devorado por la angustia, cargue sobre sí todos los pecados y nosotros vivamos en su gracia.
10 Jesucristo sustituye el cuerpo y la sangre de los holocaustos de aquellos animales, que purificaban el cuerpo, pero no las conciencias de las obras muertas Heb 8,11. Y todo desde la raíz del amor, resumen "y plenitud de la ley" Rm 18,10. En esto tenemos que tomar conciencia de el por qué, desde nuestras catequesis hasta el presente se insiste mas en aquellos 10 mandamientos, cuando hay una nueva alianza, unos nuevos mandamientos en el programa de vida de las Bienaventuranzas que da mejor y mas perfecto sentido a todos los mandamientos que fluyen de el primero y mas importante: Amor a Dios y al prójimo.
11 Fuerza y sabiduría de Dios que superan y perfeccionan la fuerza y sabiduría del Decálogo, que instauran un nuevo templo y un nuevo culto, situado no ya en un lugar, cuanto en una persona
12 Destacar la relación de los mandamientos proclamados en el Sinaí y culminados por la muerte de amor supremo en el calvario, es lo que a mi entender intentan hoy las lecturas. Con nuestras fuerzas no podíamos llegar tan alto. Era necesario que la gracia del que es nuestra vida acudiera en nuestro auxilio y consuelo, para obrar según el Espíritu y no según la carne, guardando sus mandamientos
13 Ante la cólera o rabia que se siente por las injusticias o males que hay en el mundo y el enfado vigoroso de Jesús; tú y yo podemos hacer algo para erradicar los males terribles de nuestro día. San Pablo indica el camino: "Enojarse, pero no pecar" Ef 4,26. En otras palabras, enfocar tu cólera. Que el tiempo sagrado de la Cuaresma nos ayude a conseguir la gracia para hacerlo.
14 La revelación de Dios es un largo y progresivo camino de sabiduría divina. Esa sabiduría se revela adaptándose a los eternos designios de Dios, pero también al desarrollo espiritual y humano de nosotros. Esto no es imperfección de Dios, sino condescendencia, aceptación de la historicidad del ser humano con todos los condicionamientos que ella comporta.
15 Esa sabiduría de Dios se encarna en Jesús de Nazaret quien dirá que no ha venido a abolir la ley sino a perfeccionarla. Jesús, como nuevo templo y motivo de nueva alianza, interioriza el culto cristiano, fundado no en sacrificios ni ritos externos, sino en la acción del Espíritu de súplica, alabanza y adoración; en la fe y en las obras experimentadas con amor. Tanto en uno como en otro caso, se trata de una sabiduría que surge del Espíritu de Dios
16 La inteligencia filosófica, moral o religiosa prepara o facilitan el camino hacia la fe, mientras que la científica no pocas veces lo obstaculiza o peor todavía lo liquida. Es verdad que la sola inteligencia no hace creyentes, se requiere de la fe. Pero sin el soporte de una verdadera inteligencia, la fe se convierte en fideísmo, al igual que la inteligencia sin el complemento de la fe se convierte en puro intelectualismo o en positivismo científico que llega a un límite.
17 Si Jesús sale en defensa de Dios, lo hace por su decidido propósito de defensa del hombre. Porque Dios es la última instancia de interpretación para el auténtico proyecto humano. Todo lo demás, incluido Dios por si mismo, es manipulación de lo religioso, venta de mercaderes en el templo.
18 Y para dar un poco de respuesta a la pregunta, particularmente de los protestantes e inquietudes católicas ¡A quién se le ocurre hacer de la cruz el signo más elocuente de la sabiduría de Dios y del cristianismo! Ningún crucificado antes ni después de Cristo pudo hacer de la cruz su trono y su cetro. Y llamando a la multitud y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame. Mac. 8:33-35.
19 San Pablo fue uno de los que entendió muy bien el significado de la Cruz. Recordemos lo que dijo, "yo no he de gloriarme sino en la cruz del Señor Jesucristo". Gal. 6,14.
2ª Homilía El Templo
1 Apreciados hermanos, al igual que dice el evangelio de hoy, nuestro celo por nuestros templos; lugar de encuentro con Dios y los hermanos, debe llevar al cuido de nuestro cuerpo y el de ese lugar donde nos reunimos a alabar a nuestro Dios amoroso, único y verdadero. Ese celo debería convertirse en una actitud de vigilancia. En cuanto a nosotros, controlar nuestras pasiones de todo tipo para vivir transparentes, libres, felices y eficaces en nuestra comunicación con el Señor y en cuanto a los signos sagrados y la Iglesia, que han sido edificados con nuestro esfuerzo, nuestra relacionalidad con los semejantes y nuestra cultura religiosa; tener la disposición de servicio, de entrega y también de custodio.
2 Adorar a Dios ahora, no será cuestión local, sino de interiorización, "en espíritu y verdad" Jn 4,23, porque "el reino de Dios está dentro de vosotros" Lc 17,21.
3 ¿Nos indignan acaso las profanaciones, injusticias e irrespeto que se hacen con los hermanos y con el Señor? Nuestras respuestas deberán ser acordes con los tiempos, pero la indiferencia no es, a menudo, tolerancia, sino simple desinterés, cobardía, pereza y miedo.
4 Cuando cuidamos nuestro cuerpo para una buena salud, del peligro, de las actitudes bochornosas, de las idolatrías o esclavitudes, etc. estamos cumpliendo el mandamiento de amar al prójimo como uno mismo se ama y a la vez amando a nuestro Señor. Además, esto se extiende al cuidado de la Iglesia pueblo de Dios y su lugar de encuentro. Cuando no denigramos, o nos santificamos, cuando buscamos la unidad y convivimos en el amor, cuando somos serviciales con los demás fieles, cuando también, cuidamos todos los objetos del templo material, las bancas, los libros, los adornos, no ensuciamos, asistimos y participamos con devoción, después de un fructífero apostolado.
5 No ha venido a abolir la ley sino a perfeccionarla, por eso no basta el decálogo con su amor a Dios y al hombre, es necesario añadir que se ama a nuestro enemigo. Jesús, como nuevo templo y motivo de nueva alianza, interioriza el culto cristiano, fundado no en sacrificios ni ritos externos, sino en la acción del Espíritu de súplica, alabanza y adoración; en la fe y en las obras experimentadas con amor.
6 Fuerza y sabiduría de Dios que superan y perfeccionan la fuerza y sabiduría del Decálogo, que instauran un nuevo templo y un nuevo culto, situado no ya en un lugar, cuanto en una persona.
7 Cuando perdemos el sentido religioso y nos dejamos llevar por la costumbre, se pierde la esencia de lo que queremos hacer y la acción, por muy perfecta que se haga, se hace rutinaria. Aunque nuestra interioridad busca el cómo lograr de nuevo que vibre, cobrar vida y sentido lo que hacemos. También la actitud de Jesús en el templo, tenía un sentido purificador; recobrar el sentido sagrado de culto a Dios, de respeto, pues, aquel lugar de encuentro con nuestro Señor, se había convertido en un negocio abusivo. Algo parecido había ocurrido en la multiplicación de los panes. Tiempo después que la gente buscaba a Jesús, El les dice: "Ustedes me buscan no porque han visto mis señales, sino porque han comido de los panes y se ha saciado. Jn.6,26.
8 El exige la pureza de fe ante una situación interesada, anómala de ritualismos, supersticiones e intereses mercantilistas. Su templo es su humanidad y es el relevo de la antigua alianza. Es posible que el evangelizador nos quiera decir con aquella actitud que el sacrificio de los animales ya estaba por terminar, pues, ahora hay que practicar en Espíritu y verdad.
9 Esa acción de Jesús en el templo es la protesta de un reformador religioso y un cumplimiento de los signos mesiánicos como por ejemplo la purificación en el templo Mal 3,1-3; o la sacralización de todas las cosas en Israel "y no habrá más comerciantes en la casa de Yavé Sebaot, el día aquel Zac.14,21.
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