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JoseAcosta_Homilias · Homilias y Temas Religiosos
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Confianza, amargura y dignidad de hijos   Lista de mensajes  
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12 Marzo 2006, Domingo 2º de Cuaresma B>>

Gen 22, 1-2.9.10-13; Salmo 116; Rom 8, 31-34; Mc 9, 2-10>>

Confianza, amargura y dignidad de hijos>>

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Aparte de la homilía, quisiera iniciar con algo de buena noticia en cuanto a nuestra observancia de viernes sin carne durante la Cuaresma. Estudios últimos muestran que el pescado es muy bueno para la salud. La Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) recomienda comer pescado dos veces a la semana. Además investigaciones indican que el aceite Omega-3 en el pescado puede proteger contra la enfermedad de Alzheimer y mejorar a los que sufren del desorden bipolar. Parece que el comer pescado en vez de carne es sabio. Mejoraría la salud espiritual, y física. También es de mencionar que mientras la Iglesia no requiere abstinencia de carne fuera de la Cuaresma, está a favor de esa disciplina.>>

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1  Mis apreciados hermanos, estamos exhortados a la confianza profunda en Dios quien hace lo indecible para mostrarnos su amor hacia nosotros al enseñarnos que no tenemos que ir a otra parte, otro camino en donde podemos sufrir y esclavizarnos sino, tomar conciencia de que Jesucristo es el camino, la verdad y la vida.>>

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2  En la región y en el tiempo de Abraham, las costumbres y creencias eran lo que llamamos idólatras y paganas; existían prácticas como la que describe dramáticamente la 1ª lectura: Se enterraban a los hijos hasta el cuello para ofrecérselos a sus dioses; matarlo y después quemarlo, lo mismo que hacían los cananeos ante el dios Moloc; ese era el ambiente de los pueblos del entorno de Abraham, quien personifica una virtud fundamental: confianza. Y ante esta prueba, darse Dios a conocer pedagógicamente como misericordioso y quien exige fidelidad en todas sus alianzas.>>

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3  Imaginemos la situación. Aunque había esa costumbre, Abraham entrega al hijo único de la promesa, en su vejez, y en su mente presuponemos que tenía latente la esperanza de que el Señor, a pesar de ese sacrificio y su vejes, le daría un renuevo. La amistad con Dios era muy intima, su confianza muy grande. La obediencia la tuvo por encima al amor de su Hijo. Qué tristeza tan grande para el que es apegado a las criaturas y a las cosas.>>

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4  Isaac, el hijo deseado y esperado durante tanto tiempo, al que tenía en su mirada la luz expresiva de la esposa amada. Cuando llegaron a la cumbre, el niño dijo, "Papá, veo el altar; veo el fuego y veo el cuchillo; pero ¿Dónde esta el cordero para el sacrificio?" La pregunta debe de haber partido el corazón del ancianito, pero Abraham no vaciló en su fe, "Hijo mío, Dios mismo proveerá el cordero para el sacrificio.">>

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5  La seguridad de esa esperanza prometida por el Dios único y verdadero que empezaba a conocer, le hacia obedecer. Aquí concuerda varios textos del Nuevo Testamento: "Porque tanto amo Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en El no perezca, sino que tenga vida eterna" Jn 3,16; "El que ama a su padre o su madre mas que a mi, no es digno de mí…" Mat. 10,37-39. Al mismo tiempo, también el salmo de hoy "aun abrumado de desgracia, siempre confié en Dios. A los ojos del Señor es muy penoso que mueran sus amigos">>

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6  Esa total confianza es a la que nos invita nuestro Dios y San Pablo es uno de sus discípulos que mas nos habla de esto: "Si Dios esta a nuestro favor ¿Quién estará en contra nuestra" Si dio a su propio hijo por amor a nosotros "como no va estar dispuesto a dárnoslo todo junto con su hijo? En este sentido, el salmo 23 y 27 también nos invita a su total confianza, a abandonarnos a El.>>

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7  A la lógica humana resulta paradójico que Dios haya dado un hijo a Abraham, única esperanza de la promesa que Dios le ha hecho, para que luego le pida ofrendarlo. Como pensamos igualmente incongruente que Dios ame a su Hijo Jesucristo, como dice en la transfiguración: "este es mi Hijo muy amado", y luego le pida sufrir la máxima ignominia de los hombres muriendo en una cruz como todo bandido. Y no es menos extravagante el que el hombre haya recibido la salvación de Jesucristo y luego se encuentre en el afán de cada día con tremendas fuerzas hostiles que le hacen dudar de dicha salvación, o incluso negarle.>>

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8  No deja, sin embargo, de ser verdad que Dios supera las paradojas y los misterios y une los extremos aparentemente contradictorios con lazos inseparables de amor. No es que Dios ame menos en un caso que en otro. Más bien habrá que decir que su amor es diferente a lo que creemos nosotros que es amor, o a los criterios de nuestra razón, pensando que Dios es como nosotros. Lo que hay que hacer es dilatar el corazón y buscar "entender" con el amor, ser humildes para que el Espíritu Santo nos guíe a esa verdad plena, pues, "el corazón tiene sus razones que la razón no comprende" (Pascal), tanto si se trata del hombre como si se trata de Dios (al razonar)>>

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9 Ante esta adhesión y convicción al Señor, manifiesta en la experiencia de fe y el obrar con amor, una interrogante, ¿por qué ir a otras creencias o a lo que llamamos esoterismos, cabalas, supersticiones, adivinaciones, confianza en su principal tesoro o ídolo como el dinero; objetos reprobados por las sagradas Escrituras, por qué tomar agua sucia en vez de ir a la fuente? Entonces, si dice alguien creer en el Señor, "si las gentes cambiaron de dioses ¡aunque aquellos no son dioses! Pues mi pueblo ha trocado su gloria (su Dios verdadero) por el Inútil. Pásmense cielos, de ellos, erícese y cobren gran espanto –oráculo de Yavé-. Doble mal ha hecho mi pueblo: a mi me dejaron, Manantial de aguas vivas, para hacerse cisternas, cisternas agrietadas, que el agua no retiene" Jer. 2,11-13.>>

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10 Todo ser que se confíe en el Señor será como la invitación que hace Jesús a Pedro, Juan y Santiago para subir a un monte alto y palpar su transfiguración, oír con toda claridad su voz "Este es mi hijo amado" y darse cuenta que es lo más importante de su vida. O también, como árbol que no se seca, plantado junto al río" Sólo el "corazón" puede entreabrir la puerta del misterio y vislumbrar una mínima parte de su sobrecogedora grandeza.>>

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11 Jesús da la respuesta definitiva a la pregunta de Isaac, "¿Donde esta el cordero para el sacrificio?" Jesús mismo es el Cordero. Ningún animal, ni un bello e inocente cordero, tienen sangre ni cuerpo tan precioso para quitar el pecado. Jesús, Dios en carne humana, es el único que puede quitar completamente el pecado y darnos la salvación.>>

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12 A Jesús le acompañaban Pedro, Juan y Santiago, los mismos que están con El en el momento de la agonía de Getsemaní. Sólo aceptando la humillación de la cruz se puede llegar a la glorificación. En las dos ocasiones los apóstoles estaban "cargados de sueño". Este sueño simboliza nuestra pobre condición humana débil, dependiente y aferrada a las cosas terrenas, es incapaz de ver nuestra condición sublime, digna y gloriosa: estamos ciegos ante la grandeza y la bondad de Dios, no nos damos cuenta de la inmensidad de su amor y de nuestra dignidad de hijos. Tenemos que despertar para poder ver la gloria de Dios, que es "nuestra luz y nuestra salvación" (Salmo Responsorial)>>

13 José Luís Martín Descalzo, un sacerdote y periodista español, ya fallecido hace años, escribió una monumental biografía de Jesús de Nazaret y con gran perspicacia, cuando narra los primeros momentos de la vida terrena del Niño Jesús dice, poco más o menos, que las maravillas escaseaban. Allá en Belén, en la Nochebuena, si hubo un gran jaleo de ángeles y pastores. Pero, luego nada. Después Maria, José y el Niño fueron a la Presentación en el Templo. Y Simeón, profeta, justo y santo, reconoció al Niño y dijo cosas grandiosas. Ana también. Pero luego nada. Los días y los años pasaban como los de cualquier familia. Incluso, Jesús pasó 30 años de normalidad absoluta, según parece y como si nada.>>

14 Sin embargo, Dios esta presente y dijo lo que tenía que decir. Cuando Jesús se bautiza en el Jordán el Padre se manifiesta para hablar de su Hijo. En la Transfiguración, también. La llegada de los Magos también debió de ser extraordinaria. Produjeron una gran alarma en el Jerusalén oficial y oficioso de entonces. Pero las cosas se olvidan. A Pedro se le olvidó ese trozo de gloria que contempló y quería perpetuar en la transfiguración y abandonó al Maestro. Juan, el Bautista, olvidó también la presencia Trinitaria a la orilla del Jordán y, un día, mando a preguntar a Jesús si era Él el Mesías. Del paso de los Magos poco quedó. Pero Dios estuvo presente en esas manifestaciones. Y fueron magníficas pero se olvidaron. Solo María, dotada de una gracia muy especial, guardaba estos sucesos en su corazón. Aunque tenemos que entender que no todo los eventos se escribieron. La Transfiguración quiso ser un "refuerzo" para que los Apóstoles aguantaran los momentos difíciles que les vendrían con la Pasión.>>

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15 Y la cosa sigue hoy con nosotros. Nosotros, aquí y ahora, en este Siglo XXI, somos los grandes beneficiarios de la salvación. "¡Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven! Porque les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron" Lc. 10,23-24; y de la Transfiguración. Sabemos de la gloria de Jesús porque nos la han contando personas frágiles y olvidadizas como nosotros.>>

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16 El "Mal" existe y trabaja. La Pasión y Muerte de Jesús es una muestra de ello. Hoy, todavía, aún habiendo escuchado esos acaecidos muchas veces, nos conmueven y nos llenan de profunda pena. Nos suenan a terrible injusticia, aunque también como a los discípulos, se nos olvida. Los hombres y mujeres somos olvidadizos. Dios, no.>>



Sáb, 11 de Mar, 2006 11:11 pm

jofacosta
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12 Marzo 2006, Domingo 2º de Cuaresma B>>Gen 22, 1-2.9.10-13; Salmo 116; Rom 8, 31-34; Mc 9, 2-10>>Confianza, amargura y dignidad de hijos>>> >Aparte de la...
José F. Acosta
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