QQ.·. HH.·. todos,
deseo compartir con untedes una pl.·. que escribí hace tiempo.
Reciban un T.·. A.·. F.·.
Violeta Paula Cappella de Aguerre
M.·. M.·.
La flor del Irupé
Leyenda:
"Cuenta la leyenda de esta maravillosa flor, difundida especialmente en el
litoral y noroeste argentino, que Morotí y Pitá se amaban entrañablemente.
Él era fuerte y valiente; ella dulce y hermosa. Un día mientras paseaban a la
orilla del bello Paraná, Morotí arrojó al agua su brazalete para que Pitá lo
rescatara. Pronto lanzóse al agua el indio enamorado, pero no volvió
a surgir de ella. Impulsada por el hechicero de la tribu, Morotí se sumergió
también buscando entre las aguas el cuerpo de su amado. Pasaron las horas
lentamente. Ninguno de los dos volvió a la vida, pero al amanecer vieron los
indios flotar sobre aquéllas una flor extraña, en la que el hechicero reconoció
a la bella Moroti en los pétalos blancos, y al intrépido Pitá en los rojos.
Otra versión dice: La palabra irupé significaría en guaraní plato sobre el agua,
aludiendo así a la forma de sus hojas. Son sus flores de extraordinaria belleza,
blancas al comienzo, rojizas al transcurrir algunos días. La leyenda del irupé
es de origen guaraní y refiere que una hermosa india, enamorada sin esperanza de
la Luna, ascendía a los cerros, a las copas más altas de milenarios árboles de
la selva para tenderle sus brazos enamorados. Sólo angustias y dolores conoció
la doncella. Cierto día en que lloraba en las
orillas de un lago de desventura vio la imagen de la diosa de la
noche,reflejarse en la tranquilidad de las aguas. Sin pensarlo, se arrojó a las
profundidades y sobre su cuerpo se cerraron aquéllas. Tupa, que conocía los
tormentos de su alma, la transformó en el irupé, cuyas hojas tienen la forma de
la Luna y hacía ella miran eternamente."
http://www.soygaucho.com/espanol/leyendas/laflordelirupe.html
Experiencia:
Quien haya viajado a la provincia de Corrientes (Argentina) se habrá deleitado
en sus paisajes y seguramente se habrá detenido en algún momento de su andar a
la sombra de un sauce para contemplar las maravillas de su agreste naturaleza.
Me detuve así frente a un estanque sereno y rebosante de vida en el que el cielo
ya no se reflejaba pues las perfectamente redondas hojas del irupé habían
ocupado todos los espacios. Graciosas avecillas zancudas caminaban sobre ellas
en busca de pequeños insectos acuáticos o minúsculos pececillos que se asomaban
a la superficie del agua.
Entre las circulares hojas, algunas de ellas de casi dos metros de diámetro, vi
la bella flor del irupé.
El fondo del estanque era de una fértil arena, donde las raíces del irupé se
anclan. El tronco de la flor permanece en el agua y sobre ésta se alza en su
pureza la flor del irupé, buscando la luz del sol.
Como en el irupé, nuestras raíces se hunden en un pasado lejano; nos hemos
sumergido una y otra vez en las inestables arenas de la materia y nos hemos
nutrido de ella creyendo que ese era nuestro verdadero hogar. Hechamos raíces y
comenzamos a crecer en mil estanques distintos, hasta que nos dimos cuenta que
sólo en un estanque de calmas aguas podríamos un día llegar a florecer.
El día llega y la flor del irupé se abre en nuestros corazones y mentes en busca
del aire fresco y de la luz solar, que todo lo renuevan y vivifican.
Así nos enseña la flor del irupé a buscar estabilidad en las arenas de la
cotidianeidad, a sostenernos con nuestras emociones en la temperancia de un
estanque calmo y a surgir en busca de la Luz de la Sabiduría.
Que los capullos del irupé florezcan inmaculados y fragantes en nosotros para
poder así embellecer siempre el paisaje que nos rodea.
S.•. F.•. U.•.
Violeta Paula Cappella de Aguerre
Bibliografía consultada:
http://www.soygaucho.com/espanol/leyendas/laflordelirupe.html