Ahí te va la reflexión, Cristina...
TODO LO QUE APRENDÍ,
LO APRENDÍ EN EL JARDÍN
Todo lo que hay que saber sobre cómo vivir, y cómo debo ser, lo
aprendí en el jardín de Infantes.
La sabiduría no está en la cima de la montaña de la Universidad,
sino allí, en el arenero.
- No pegues a la gente
- Vuelve a poner las cosas donde las encontraste
- Limpia siempre lo que ensucies
- No lleves lo que no es tuyo
- Pide perdón cuando lastimes a alguien
- Lávate las manos cuando termines de comer
- Sonrójate, y recuerda siempre que hay que compartir.
- Duerme la siesta todas las tardes
- Cuando salgas a la calle ten cuidado con el tránsito, tómate de
las manos y no te alejes.
- Permanece atento a lo maravilloso.
- Los peces de colores, los hámsters y hasta la semilla del
germinador, que cuidamos con cariño pueden morirse.
- Recuerda siempre esta palabra: MIRA.
- Todo lo que hay que saber está en alguna parte.
- Vive una vida equilibrada, aprende algo, piensa en algo y trabaja
cada día un poco.
Toma cualquiera de estos ítems y tradúcelos en términos adultos,
Aplícalos a tu vida familiar, a tu trabajo, a tu mundo. Piensa
cuánto mejor sería el mundo si todos tomásemos galletitas con leche
cada tarde y después nos acurrucáramos a dormir la siesta. O si los
gobiernos tuviesen como política básica volver a poner las cosas
donde las encontraron y limpiar lo que ensuciaron. No importa tu
edad, lo mejor, al salir al mundo, es tomarse de las manos.