Les envío la reflexión para el IV Domingo de Pascua - Ciclo B, correspondiente al 29 de abril de 2012. Les escribo desde Bogotá.
Documentos adjuntos:
- Archivo con la reflexión para el próximo Domingo. - Archivo con información sobre las actividades del CIRE en el mes de mayo de 2012 - Archivo con información sobre el curso "Tu corazón y tu mente en el tiempo presente" - Archivo con actividades de Educación Continua PUJ en los meses de abril y mayo de 2012 7.643 (Siete mil seiscientos cuarenta y tres) miembros en el grupo.
******************** Para quienes no pueden abrir el archivo, colocaré aquí la reflexión semanal Domingo IV de Pascua – Ciclo B (Juan 10,
11-18) – 29 de abril de 2012
“Nadie me quita la vida, sino que yo la doy por mi propia
voluntad”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
“Noche de luna llena en el desierto Samburu. Las Ilakir de Enkai
(en lengua samburu, las estrellas que son los ojos de Dios) se han escondido.
¡Bienvenida la Hermana
muerte! La fiebre me sube intensamente. No hay posibilidad de ir hasta el
hospital de Wamba... Como de costumbre nuestro Toyota está dañado. Siento una
intensidad grande, alegre ante la muerte. He vivido apasionada-mente el amor
por la humanidad y por el proyecto de Jesús... Muero plenamente feliz... Cometí
errores, hice sufrir personas... ¡Espero su perdón! Qué bueno morir como los
más pobres y marginados... sin posibilidad de llegar al hospital... Qué bueno
que nadie siga muriendo así. ¡Ojalá ustedes se comprometan a esto! ¡Un abrazo
intenso de amor para todos y para todas!”
Estas fueron las últimas palabras que escribió, de su puño y letra, el
P. Carlos Alberto Calderón, sacerdote de la Arquidiócesis de
Medellín, que se fue de misionero a Kenya a fines de 1994. Alcanzó a estar
entre los Samburus, cerca de Barsaloi, algo más de un año. Después de unos
meses de aprendizaje de la lengua, el kisamburu, y de acercamiento a esta nueva
cultura que lo esperaba a sus 46 años de edad, cayó enfermo el 28 de febrero de
1996; esa noche escribió la carta de despedida que está más arriba. La fiebre
le llegó a 39 grados. Dos días después fue trasladado a Wamba para ser atendido
de una malaria cerebral. Ese mismo día la fiebre le subió a 42.2 grados y entró
en coma. Al día siguiente, lo llevaron en una avioneta hasta Nairobi para
tratarlo en una unidad de cuidados intensivos, pero el daño ya estaba hecho...
Le detectaron una lesión cerebral muy severa. El lunes 25 de marzo, después de
un común acuerdo para respetar el derecho a morir dignamente que Carlos Alberto
había firmado y siempre había defendido, la familia le exige al médico que le
desconecte todos los aparatos y no le prolongue artificialmente la vida. Así
duró varios días más, debatiéndose entre la vida y la muerte. Por fin, el 5 de
abril, Viernes Santo aquel año, nació definitivamente para la vida eterna,
dejando entre sus familiares, amigos y conocidos, un testimonio transparente de
entrega a Dios y a su pueblo.
Es curioso que en su última carta común, enviada a sus familiares y
amigos en diciembre de 1995, decía: “De Nairobi, la capital de Kenya, estamos a
550 kms. (...) por carretera destapada en pésimo estado (...). A 85 kms. está
Wamba, un pequeño casería Samburu en donde un grupo italiano de solidaridad, en
unión con la diócesis de Marsabit, construyó hace más de 20 años un gran
hospital (...). Este hospital es un verdadero milagro de la solidaridad, aquella
a la que algún escritor latinoamericano llamara ‘La ternura de los pueblos’. Si
no fuera por este hospital, muchísima gente habría muerto y la población
Samburu estaría diezmada, pues esta es una zona con alto riesgo de enfermedades
como la Malaria,
el polio, la tuberculosis, el paludismo cerebral, etc., y la asistencia en
salud por parte del gobierno es pésima (...). Es precisamente en este hospital
de Wamba a donde nosotros trasladamos los enfermos graves en el carro de la
misión, casi el único vehículo que circula por estos lados. Allí también
tenemos asistencia gratuita todos los sacerdotes, religiosas y laicos que
trabajamos en la diócesis de Marsabit; les contamos esto para que se
tranquilicen, pues ante algún eventual problema de salud podemos acudir a este
hospital”.
Pienso
en Carlos Alberto cuando leo este texto evangélico sobre el Buen Pastor: “El
buen pastor da su vida por sus ovejas (...). Así como mi Padre me conoce a mí y
yo conozco a mi Padre, así también yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a
mí. (...). El Padre me ama porque yo doy mi vida para volverla a recibir. Nadie
me quita la vida, sino que yo la doy por mi propia voluntad”. Carlos Alberto
Calderón entregó su vida generosa y totalmente en la misión entre los Samburu
en Kenya. Seguir al Buen Pastor es entregar la vida allí donde nos ha tocado
vivir o donde Él nos envíe en misión... Porque, en último término, como dice un
cantautor latinoamericano: “La vida no vale nada, si no es para perecer, porque
otros puedan tener, lo que uno disfruta y ama...”.
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
Si quieres recibir semanalmente estos “Encuentros con la Palabra”,
puedes escribir a herosj@...
pidiendo que te incluyan en este grupo.
Un saludo cordial.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
- Si quiere recibir los "Encuentros con la Palabra" cada semana, puede avisarme para inscribir su dirección en el grupo. - Si desea ver la reflexión de esta semana y/o las anteriores, las pueden encontrar en:
Les envío la reflexión para el V Domingo de Pascua - Ciclo B, correspondiente al 6 de mayo de 2012. Les escribo desde Bogotá.
Documentos adjuntos:
- Archivo con la reflexión para el próximo Domingo. - Archivo con información sobre las actividades del CIRE en el mes de mayo de 2012 - Archivo con actividades de Educación Continua PUJ en los meses de abril y mayo de 2012 - Archivo con información sobre un retiro organizado por las CVX de Bogotá.
7.678 (Siete mil seiscientos setenta y ocho) miembros en el grupo.
******************** Para quienes no pueden abrir el archivo, colocaré aquí la reflexión semanal Domingo V de Pascua – Ciclo B (Juan 15,
1-8) – 6 de mayo de 2012
“Yo soy la vid y ustedes son las ramas”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
Desde los orígenes de los
tiempos, los seres humanos hemos aprendido que unidos podemos sobrevivir más
tiempo y tener una mejor calidad de vida. Estar separados y enfrentados, es el
primer síntoma de la desaparición de una organización humana. Por eso los
pueblos se han ido organizado de distintas formas y han creado estructuras,
cada vez más amplias, de convivencia humana: tribus, pueblos, naciones, países,
Estados...
Incluso, recientemente, los
pueblos y las naciones, que lucharon en otras épocas con tanta convicción por
su independencia, han ido caminando hacia estructuras de unión supranacional,
dejando atrás diferencias que antiguamente parecían insalvables. Estas formas
nuevas de organización social han tratado de respetar las identidades
particulares de cada pueblo, es verdad, pero buscan la supervivencia particular
en la posibilidad de la supervivencia común. “O vivimos todos, o aquí no vivirá
nadie”, parecen decirse entre ellos. Claro que todavía hay demasiados pueblos y
naciones, es decir, seres humanos de carne y hueso, pero sobretodo de hueso,
que quedan por fuera de estos planes de unión de los poderosos de este mundo, y
se ven, cada vez más, condenados a la desaparición.
En las Reducciones
jesuíticas que se crearon en el siglo XVII al sur del continente americano,
entre los indígenas que habitaban esas tierras, el mayor castigo que recibía
una persona, era ser apartado de la comunidad, es decir, civilmente hablando,
ser excomulgado. Ellos sabían, perfectamente, que en esas selvas inhóspitas,
era imposible vivir estando separados de la comunidad. El que recibía este
castigo, prácticamente, estaba condenado a morir.
Este mismo principio de la
supervivencia social, funciona en el ámbito de la vida en todas sus
expresiones: los microorganismos, las plantas, los animales, la vida misma, se
sostiene y crece, gracias a una dinámica de sinergias y alianzas. Sin el apoyo
de unos a otros, ningún organismo vivo, puede seguir siendo tal. Esto es lo que
quiere señalar la comparación que nos presenta Jesús en el Evangelio de hoy. No
hay que ser un agricultor muy experto para saber que una rama, desprendida del
tronco, no puede dar frutos. Todos sabemos, incluso, que si la rama se separa
del tronco, se muere... Jesús señala así la cualidad que debe caracterizar a
sus seguidores, si quieren participar de su vida, como Él participa de la vida
de Dios: O nos mantenemos unidos a Jesús, o no podremos dar fruto, porque la
vida de Dios se muere en nosotros.
Permanecer unido es estar
con otro allí donde él está; participar con él de lo bueno y de lo malo;
acompañarlo en todo momento y disfrutar de su cercanía. Jesús nos invita no
sólo a estar unidos a él en los ratos de oración, más o menos generosos, o en
las celebraciones en las que participamos con alguna regularidad. Nos invita a
estar unidos a él en todo lo que hacemos; a buscar y hallar su presencia a cada
instante, en cada paso que damos, en cada acción que emprendemos, en cada
decisión que tomamos. Permanecer unidos a Él en la vida toda, en los momentos
de pasión y en los tiempos de resurrección. Sólo así, como los pueblos,
podremos seguir viviendo y no desaparecer...
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
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Un saludo cordial.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
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Les hago llegar el afiche y el programa del "Coloquio Internacional "Laicismo, Secularización y Sociedad", que tendremos el próximo jueves 10 de mayo en la Javeriana... Un evento programado por la Facultad de Teología en asocio con la Embajada de Francia en Colombia y las Universidades Rosario, Nacional y Libre.
Auditorio Luis Carlos Galán - Edificio Gabriel Giraldo - Calle 40 con carrera 7a.
Este "Coloquio" en su horario de 8 de la mañana a 6 de la tarde, corresponde a los "Entremeses Teológicos" del mes de mayo.
Los invitados especiales vienen de Francia (Henri Peña-Ruiz) y España (P. Augusto Hortal, S.J.) y contaremos con la presencia del Ministro de Justicia del Gobierno actual, Dr. Juan Carlos Esguerra.
Por favor, colaborar con la divulgación.
ENTRADA LIBRE...
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
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De: Joaquín Polo Montalvo Enviado el: viernes, 04 de mayo de 2012 12:03 p.m. Para: Clemencia Tejeiro; Clemencia Tejeiro; jadiaz9@... CC: Hermann Rodriguez Osorio S.J. Asunto: información coloquio
Estimados Clemencia y Jorge Aurelio,
Para su información les remito el afiche y la programación del Coloquio. Nos vemos el jueves.
Cordial saludo,
Joaquín
Joaquín Polo Montalvo Asistente Decanatura Académica Facultad de Teología Carrera 5 No.39-00 piso 4 PBX: (571) 3208320 Ext 5618 polo.j@... Bogotá, D.C., Colombia
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Les envío la reflexión para el VI Domingo de Pascua - Ciclo B, correspondiente al 13 de mayo de 2012. Les escribo desde Bogotá.
Documentos adjuntos:
- Archivo con la reflexión para el próximo Domingo. - Archivo con información del "Coloquio Internacional Laicismo, Secularización y Sociedad" que tendrá lugar el jueves próximo, 10 de mayo en el Auditorio Luis Carlos Galán desde las 8 am a las 6 pm. ENTRADA LIBRE
- Archivo con información sobre las actividades del CIRE en el mes de mayo de 2012 - Archivo con actividades de Educación Continua PUJ en los meses de abril y mayo de 2012
7.688 (Siete mil seiscientos ochenta y ocho) miembros en el grupo.
******************** Para quienes no pueden abrir el archivo, colocaré aquí la reflexión semanal Domingo VI de Pascua – Ciclo B (Juan 15, 9-17)
– 13 de mayo de 2012
“El amor más grande que uno puede tener es dar su vida por
sus amigos”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
El 10 de octubre de 1982, en
la gran plaza de san Pedro de Roma, el papa Juan Pablo II canonizó a un paisano
suyo: Maximiliano Kolbe, sacerdote franciscano, nacido el 8 de enero de 1894 en
la ciudad deZdunska Wola.
Estuvo presente en este acto un testigo excepcional: Franciszek Gajowniczek, un
polaco ya anciano que, cuarenta y un años antes, había salvado su vida en el
campo de concentración de Auschwitz, gracias al heroico gesto del nuevo santo.
Este
hombre cuenta así su experiencia de aquel verano de 1941: “Yo era un veterano
en el campo de Auschwitz; tenía en mi brazo tatuado el número de inscripción:
5659. Una noche, al pasar los guardianes lista, uno de nuestros compañeros no
respondió cuando leyeron su nombre. Se dio al punto la alarma: los oficiales
del campo desplegaron todos los dispositivos de seguridad; salieron patrullas
por los alrededores. Aquella noche nos fuimos angustiados a nuestros
barracones. Los dos mil internados en nuestro pabellón sabíamos que nuestra
alternativa era bien trágica; si no lograban dar con el escapado, acabarían con
diez de nosotros. A la mañana siguiente nos hicieron formar a todos los dos mil
y nos tuvieron en posición de firmes desde las primeras horas hasta el
mediodía. Nuestros cuerpos estaban debilitados al máximo por el trabajo y la
escasísima alimentación. Muchos del grupo caían exánimes bajo aquel sol
implacable. Hacia las tres nos dieron algo de comer y volvimos a la posición de
firmes hasta la noche. El coronel Fritsch volvió a pasar lista y anunció que
diez de nosotros seríamos ajusticiados”.
A
la mañana siguiente, Franciszek Gajowniczek fue uno de los diez elegidos por el
coronel de la SS
para ser ajusticiados en represalia por el escapado. Cuando Franciszek salió de
su fila, después de haber sido señalado por el coronel, musitó estas palabras:
“Pobre esposa mía; pobres hijos míos”. El P. Maximiliano estaba cerca y oyó
estas palabras. Enseguida, dio un paso adelante y le dijo al coronel: “Soy un
sacerdote católico polaco, estoy ya viejo. Querría ocupar el puesto de ese
hombre que tiene esposa e hijos”. Su ofrecimiento fue aceptado por el oficial
nazi y Maximiliano Kolbe, que tenía entonces 47 años, fue condenado, junto con
otros nueve prisioneros, a morir de hambre. Tres semanas después, el único
prisionero que seguía vivo era el P. Kolbe, de modo que le fue aplicada una
inyección letal que terminó definitivamente con su vida. Maximiliano Kolbe
había vivido su ministerio pastoral en Polonia y Japón, donde había pasado
cinco años como misionero. Con este gesto sellaba una vida de entrega
permanente.
Jesús
nos invita a amarnos como Él nos ama: “Mi mandamiento es este: Que se amen unos
a otros como yo los he amado a ustedes”. Y en seguida explica lo que esto
significa: “El amor más grande que uno puede tener es dar su vida por sus
amigos”. Es decir, que el amor que Jesús nos tiene es un amor capaz de entregar
la propia vida para que los demás vivan. Esa es la tarea de todos los que
queremos seguir a Jesús. Esta es la fuente de nuestra alegría: “Les hablo así
para que se alegren conmigo y su alegría sea completa”. No siempre se tratará
de situaciones tan extremas como las que vivió san Maximiliano Kolbe, pero
siempre el amor pasa por la entrega de la propia vida.
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
Si quieres recibir semanalmente estos “Encuentros con la Palabra”,
puedes escribir a herosj@...
pidiendo que te incluyan en este grupo.
Un saludo cordial.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
- Si quiere recibir los "Encuentros con la Palabra" cada semana, puede avisarme para inscribir su dirección en el grupo. - Si desea ver la reflexión de esta semana y/o las anteriores, las pueden encontrar en:
Les envío la reflexión para la Solemnidad de la Ascensión - Ciclo B, fiesta que celebramos en Colombia el próximo domingo 20 de mayo de 2012. Les escribo desde Bogotá.
Documentos adjuntos:
- Archivo con la reflexión para el próximo Domingo.
- Archivo con información sobre las actividades del CIRE en el mes de mayo de 2012 - Archivo con actividades de Educación Continua PUJ en los meses de abril y mayo de 2012
7.684 (Siete mil seiscientos ochenta y cuatro) miembros en el grupo.
******************** Para quienes no pueden abrir el archivo, colocaré aquí la reflexión semanal Solemnidad de la Ascensión – Ciclo B (Marcos
16, 15-20) – 20 de mayo de 2012
“Vayan por todo el mundo y anuncien a todos este mensaje
de salvación”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
El testamento es un
documento en el que una persona determina la forma como quiere que se repartan
sus pertenencias entres sus herederos. Generalmente, se trata de bienes muebles
e inmuebles. Pero no siempre es así. A veces los testamentos incluyen otra
clase de herencias que la persona quiere legar a sus sucesores.
Hace algún tiempo hubo una
propaganda de televisión de alguna compañía de seguros que presentaba a un
anciano juez que leía el testamento de un hombre muy rico que había fallecido.
En medio de la formalidad del acto, estaban presentes los hijos e hijas del
difunto; y junto a ellos, los nietos, nietas, sobrinos, sobrinas y otros
familiares cercanos. Todos expectantes y esperanzados en que pudieran tener
algún grado de participación en la inmensa torta que estaba a punto de ser
distribuida.
El juez, mirando a los
herederos por encima las gafas, comenzó la lectura del testamento: “En uso de
mis facultades mentales y cumpliendo con los requisitos que pide la ley,
procedo a determinar mi voluntad sobre el destino de mis posesiones. En primer
lugar, quiero que las tierras de la Hacienda La Ponderosa, incluyendo la casa, el
ganado y todos los bienes que hay en ella, se destinen a la comunidad de
hermanas del ancianato de Las Misericordias, de mi pueblo natal”.
Inmediatamente, hubo un cuchicheo nervioso entre los presentes... Pero todavía
había más, de modo que el juez continuó su lectura: “En segundo lugar, quiero
que las casas que poseo y los apartamentos que tengo, sean destinados al Hogar
para niños huérfanos que funciona bajo la dirección de la parroquia de mi
pueblo”. El alboroto esta vez fue más sonoro y la cara de sorpresa de los
asistentes fue mayor... Y continuó la lectura del testamento: “En tercer lugar,
quiero que todo el dinero que tengo en mis cuentas corrientes y de ahorros,
junto con las acciones y certificados de depósito a término que están a mi
nombre en distintos bancos y corporaciones, sea entregado a la Clínica del niño quemado,
que dirigen las Hermanitas de los desamparados”. Esta vez la reacción de los
familiares del difunto fue impresionante... Sin embargo, el silencio se apoderó
de todos cuando el juez continuó su lectura pausada y firme: “Por último, a mis
hijos e hijas, a mis nietos y nietas, a mis sobrinos y sobrinas, y a todos mis
herederos directos o indirectos, les dejo una recomendación que estoy seguro,
los ayudará a salir de su precaria situación económica. Sólo les recomiendo una
cosa: ¡Que trabajen!” Y así terminó el solemne acto.
Jesús, al despedirse de sus discípulos antes de ser
levantado al cielo para sentarse a la derecha de Dios, nos dejó su testamento,
que no estaba constituido por bienes muebles e inmuebles, sino por una misión:
“Vayan por todo el mundo y anuncien a todos este mensaje de salvación”. La
respuesta de sus seguidores fue inmediata: “Ellos salieron a anunciar el
mensaje por todas partes; y el Señor los ayudaba, y confirmaba el mensaje
acompañándolo con señales milagrosas”. Hoy, el mismo Señor nos sigue enviando
cada día a cumplir esta misión, y nos sigue acompañando en ella. Esa es su
herencia más querida y ese es todavía hoy su testamento. Sólo así cumpliremos
su última voluntad y nos podremos considerar, efectivamente, herederos de su
reino.
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
Si quieres recibir semanalmente estos “Encuentros con la Palabra”,
puedes escribir a herosj@...
pidiendo que te incluyan en este grupo.
Un saludo cordial.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
- Si quiere recibir los "Encuentros con la Palabra" cada semana, puede avisarme para inscribir su dirección en el grupo. - Si desea ver la reflexión de esta semana y/o las anteriores, las pueden encontrar en:
Les envío la reflexión para el Domingo de Pentecostés - Ciclo B, correspondiente al 27 de mayo de 2012. Les escribo desde Bogotá.
Documentos adjuntos:
- Archivo con la reflexión para el próximo Domingo. - Archivo con información sobre un retiro que orientaré con Asobartolina en 1, 2 y 3 de junio, comenzando el viernes 1 por la tarde y terminando el domingo 3, después del almuerzo. - Archivo con información sobre las actividades del CIRE en el mes de mayo de 2012 - Archivo con actividades de Educación Continua PUJ en los meses de abril y mayo de 2012.
Retiro Ignaciano en Medellín. Fecha:
junio 8 al 11. Acompaña: Hermann Rodríguez Osorio, S.J. Inversión:
$400.000. Comenzando el viernes 8 en la tarde y terminando el lunes 11, después del almuerzo. Mayores informes comunicarse con Olga Arbeláez: olguiarbe@...
7.691 (Siete mil seiscientos noventa y un) miembros en el grupo.
******************** Para quienes no pueden abrir el archivo, colocaré aquí la reflexión semanal Domingo de Pentecostés – Ciclo B (Juan
15, 26-27; 16, 12-15) – 27 de mayo de 2012
“Cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a
toda la verdad”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
Hace muchos años leí un texto que me impresionó mucho; se
trata de un testimonio de una joven no creyente que relata una experiencia que
me parece que puede iluminar la fiesta que celebra hoy la Iglesia; el texto se
llama: “Diatriba contra los cristianos”.
“Me llamo Noemí Herrera o de cualquier otra forma. ¿Qué
importa eso? Acabo de llegar de una noche extraña para mí a la cual asistí
movida por la curiosidad: la llamada Vigilia de Pentecostés. Soy atea, pero he
leído mucho y sigo leyendo; en realidad soy una buscadora afanosa del sentido
de la vida. Experimenté en dicha ceremonia una mezcla de asombro, emoción y
rabia. Y me dije: “Voy a escribir una página contra los cristianos tan pronto
llegue a casa. No hay derecho...”. Sí, no hay derecho a que ustedes,
cristianos, despilfarren el tesoro que se halla oculto en sus libros guías, en
el Evangelio de Cristo, especialmente.
Ustedes son cobardes, hipócritas, presuntuosos y
mezquinos. Viendo su vida, Carlos Marx no tenía más remedio que afirmar que la
religión es el opio del pueblo y que, si lo que ustedes viven es la religión,
no se puede vacilar en desterrarla del corazón de los hombres. ¿Conque creen en
Jesucristo? Pero, ¿saben quién es Él? ¿Qué hizo? ¿Cómo vivió? ¿Contra quienes y
a favor de quiénes se pronunció? ¿Quiénes lo mataron y por qué? ¿Lo saben? No.
Definitivamente, no los reconozco como discípulos de Cristo. ¿Cómo se pueden
comparar con aquellos primeros cristianos, que compartían sus bienes, se
ayudaban mutuamente y llevaban una vida de austeridad y servicio? He dicho que
son cobardes, hipócritas, presuntuosos y mezquinos. Tal vez he sido benévola.
Merecerían adjetivos mucho más severos.
¿No son cristianos esos jefes de empresas que explotan
inmisericordemente a sus obreros? ¿Y esos políticos de ‘comunión con
fotógrafo’, que decía Fernando González, y que se sienten capaces de todo
dizque porque tienen la verdad? ¿Acaso no fueron los ‘cristianos’ los que
bañaron en sangre a Colombia en nombre de los partidos tradicionales?
Hipócritas... ¿De dónde han sacado en el Evangelio la acérrima defensa de su
propiedad privada? De la suya, porque parece que la propiedad privada del pobre
no les merece tanto respeto. (...) Cristianos, los condeno y los desprecio.
Deben ser testimonio de algo muy grande y muy importante que revolucionó el
mundo y trazó pautas del más noble contenido humano. ¿Cómo lo traicionan así?
(...).
Sin embargo, los envidio. Anoche tuve la sensación de que
en medio de todo, cuentan con algo inexpresable, misterioso y sutil que llena
de alegría los corazones de los jóvenes y crea una nueva atmósfera de igualdad
y de paz. “Jesucristo vive”, gritaban a una y yo experimenté, sin saber por
qué, un nudo en la garganta. Ciertamente, no puedo gritar lo mismo respecto de
Carlos Marx; y de Lenin apenas si tenemos un cadáver embalsamado y yerto allá
en Moscú. Pero, ¿de qué me sirve todo esto si son incapaces de vivirlo con la
intensidad de la mística que exige un verdadero testimonio? Da rabia contemplar
su mediocridad como creyentes. Si aplicaran a su fe una centésima parte del
interés que ponen en sus negocios, su empuje sería arrollador; nada ni nadie
los detendría. Transformarían el mundo. Cristianos, ¡cómo los envidio y cómo
los desprecio!”
Siempre que leo este
documento, me cuestiona y me golpea. Tenemos un tesoro que no sabemos aprovechar
suficientemente y que no alcanza a ser transparente para los que nos ven actuar
y vivir. El Espíritu de Jesús sigue presente entre nosotros, según su promesa:
“Pero cuando venga el Defensor, el Espíritu de la verdad, que yo voy a enviar
de parte del Padre, él será mi testigo. Y ustedes también serán mis testigos,
porque han estado conmigo desde el principio”. ¿Seguimos siendo testigos
creíbles de la Buena Nueva
del Reino que anunció Jesús?
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
Si quieres recibir semanalmente estos “Encuentros con la Palabra”,
puedes escribir a herosj@...
pidiendo que te incluyan en este grupo.
Un saludo cordial.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
- Si quiere recibir los "Encuentros con la Palabra" cada semana, puede avisarme para inscribir su dirección en el grupo. - Si desea ver la reflexión de esta semana y/o las anteriores, las pueden encontrar en:
Les envío la reflexión para la Solemnidad de la Santísima Trinidad - Ciclo B, correspondiente al 3 de junio de 2012. Les escribo desde Bogotá.
Documentos adjuntos:
- Archivo con la reflexión para el próximo Domingo. - Archivo con información sobre un retiro que orientaré con Asobartolina en 1, 2 y 3 de junio, comenzando el viernes 1 por la tarde y terminando el domingo 3, después del almuerzo. - Archivo con información sobre las actividades del CIRE en el mes de junio de 2012
Retiro Ignaciano en Medellín. Fecha: junio 8 al 11. Acompaña: Hermann Rodríguez Osorio, S.J. Inversión: $400.000. Comenzando el viernes 8 en la tarde y terminando el lunes 11, después del almuerzo. Mayores informes comunicarse con Olga Arbeláez: olguiarbe@...
7.707 (Siete mil setecientos siete) miembros en el grupo.
******************** Para quienes no pueden abrir el archivo, colocaré aquí la reflexión semanal Solemnidad de la Santísima Trinidad –
Ciclo B (Mateo 28, 16-20) – 3 de junio de 2012
“(...) bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
Andrés Sopeña Monsalve publicó
en 1994 un libro llamado: “El florido pensil”, en el que presenta la
(des)educación de varias generaciones de españoles de la posguerra en clave
nacionalcatólica. Partiendo de los libros de texto de la época, evoca, con una
gracia y un humor irresistibles, la escuela cotidiana en la que se formaron
muchas generaciones durante la España franquista. Este estilo impregnó la
educación en todos los niveles, incluida la formación religiosa.
Dice Andrés Sopeña: “Le
temíamos a la clase de catecismo más que a una vara verde. Menos Fernandito y
Tordecillas, raro era el que no salía con la cara caliente. Es que no podía ser
de otra manera, porque, a ver: Dios es nuestro Padre, que está en el Cielo,
¿no? Y estaba bien; lo decías, y te librabas. Pero después don Simón te preguntaba:
«¿Dónde está Dios nuestro Padre?» y tú: «Pues, en el Cielo». Y ¡plas!
Tortazo. Que ya no estaba allí, hombre; que ahora era «En todo lugar, por
esencia, presencia y potencia», fíjate. Y, de nuevo: «¿Por qué decís que está
en los cielos?» y tú: «No, si ya no lo digo; es que me he equivocado» y ¡plas!,
otra vez, que había vuelto: «Porque en ellos se manifiesta más particularmente
su gloria», aclaraba Fernandito. Como en los dioses, que no me lo había estudiado, pero
que lo saqué por matemáticas:
–P.: ¿El
Padre es Dios? –le preguntaron a Fernandito, que seguro sabía del padre de
quién hablaban...
–R.: Sí,
padre; el Padres es Dios –para mí, primera noticia.
–P.: ¿El
Hijo es Dios? –ésta era para Tordecillas.
–R.: Sí,
padre; el Hijo es Dios.
–P.: ¿El
Espíritu Santo es Dios?
–R.: Sí,
padre; el Espíritu Santo es Dios –respondió el Ruiz, que ya le había cogido el
truco a aquello.
–P.: ¿Son,
por ventura, tres dioses?
–Tres, exactamente –respondí yo, que había llevado la cuenta. ¡Y me dio una
torta!
Luego resultó que no eran
dioses, que eran personas. Y a mí aquello me pareció un misterio. Que había que
verlo, que una era un triángulo con un ojo y otra una paloma, no recuerdo si
con olivillo o sin olivillo. De la otra, ni te cuento; que en mi enciclopedia
unas veces tenía forma de corazón y otras de corderillo; según le pillara el
cuerpo, seguramente. Pero, yo, callado. (...)”.
Las preguntas y respuestas del Catecismo del padre
Astete facilitaban el aprendizaje memorístico de los conceptos clave, aunque no
siempre propiciaban una experiencia que permitiera entrar en contacto con lo
que confesamos en nuestra fe. Hoy seguimos sin entender este misterio de la Santísima Trinidad,
“tres personas distintas y un solo Dios verdadero”; pero nos preocupamos menos
por la repetición de fórmulas y comunicamos la experiencia con la que sinterizó
san Agustín ese misterio trinitario: “Aquí tenemos tres cosas: el Amante, el
Amado y el Amor"; un Padre Amante, un Hijo Amado y el vínculo que mantiene
unidos a los dos, el Espíritu de Amor. En nombre de esta comunidad de amor, que
se necesitan en su diferencia y que no se anulan en una uniformidad ni en una
individualidad estéril, quiere Jesús que seamos bautizados todos sus
discípulos.
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
Si quieres recibir semanalmente estos “Encuentros con la Palabra”,
puedes escribir a herosj@...
pidiendo que te incluyan en este grupo.
Un saludo cordial.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
- Si quiere recibir los "Encuentros con la Palabra" cada semana, puede avisarme para inscribir su dirección en el grupo. - Si desea ver la reflexión de esta semana y/o las anteriores, las pueden encontrar en:
Les envío la reflexión para la Solemnidad del Corpus - Ciclo B, correspondiente al 10 de junio de 2012. Les escribo desde Bogotá.
Documentos adjuntos:
- Archivo con la reflexión para el próximo Domingo. - Archivo con información sobre las actividades del CIRE en el mes de junio de 2012
Retiro Ignaciano en Medellín. Fecha: junio 8 al 11. Acompaña: Hermann Rodríguez Osorio, S.J. Inversión: $400.000. Comenzando el viernes 8 en la tarde y terminando el lunes 11, después del almuerzo. Mayores informes comunicarse con Olga Arbeláez: olguiarbe@...
7.712 (Siete mil setecientos doce) miembros en el grupo.
******************** Para quienes no pueden abrir el archivo, colocaré aquí la reflexión semanal Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre
de Cristo – Ciclo B (Marcos 14, 12-16.22-26)
10 de junio de 2012
“Tomen, esto es mi cuerpo”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
July nació con una deficiencia
profunda. Para su papá y su mamá fue un golpe muy fuerte, sobre todo al
comienzo... “Nadie se espera un regalo como este”, me decía alguna vez
su papá, después de que fue acogiendo el misterio de la vida de July, limitada
y con muchos problemas, pero plena ante los ojos de Dios. Poco a poco, los
demás hermanos y hermanas fueron aprendiendo, como sus papás, a convivir con
July. Pero no fue fácil... Había que hacérselo todo y cuando tenía las crisis,
ponía a todos a correr. Siempre estaban recibiendo nuevas lecciones de July.
Sin que se dieran cuenta, esta niña frágil, indefensa y llena de impedimentos,
se fue convirtiendo en el centro de toda la familia.
Cuando tuvo la edad para
recibir su primera comunión, sus papás fueron a ver al sacerdote de la
parroquia, que la había bautizado y que le había dado la primera comunión a
todos los hijos e hijas mayores... De modo que los padres de July le dijeron a
su párroco: “Nos gustaría que July recibiera su primera comunión. Ya ha
cumplido la edad y le hemos enseñado lo que hemos podido sobre el amor y la
cercanía de Dios en su vida. Ella no puede hablar, ni sabe las oraciones, pero
consideramos que debe participar, como todos los demás, de este regalo semanal
de Dios a cada uno de nosotros”.
El sacerdote, un poco
confundido por la propuesta, no supo bien qué decir. Nunca se le había
presentado un caso así y la preparación para la primera comunión era muy
exigente en esa parroquia. Los niños y las niñas participaban de la catequesis
durante casi un año, aprendían las oraciones, las enseñanzas de Jesús y, sobre
todo, el significado profundo de la eucaristía... No era conveniente hacer
excepciones, sobre todo porque podría crearse un mal ambiente entre los
feligreses más cercanos; de modo que, después de mucho pensarlo, el párroco
dijo: “Lo siento, pero me temo que no podrá ser, puesto que July no va a
entender lo que va a recibir”. Carmen, la mamá, se quedó mirando al padrecito a
los ojos y le preguntó: “Padre, ¿y me va a decir que usted sí entiende lo que
recibe cada día en la eucaristía?” El sacerdote bajó los ojos y pidió perdón
por haber pretendido ser dueño de un regalo que Dios dejó para todos y que,
aunque recibimos con cierta frecuencia, nunca podremos entender en toda su
profundidad. El mismo papa Juan Pablo II reconoció esta realidad, cuando se pregunta
en su encíclica sobre la
Eucaristía: “Los apóstoles que participaron en la Última
Cena, ¿comprendieron el sentido de las palabras que salieron de los labios de
Cristo? Quizás no” (Ecclesia de Eucharistia, No. 2).
Algún tiempo después, July recibió su primera comunión
con el grupo de niños y niñas de la parroquia. Ella, regalo de Dios para su
familia y para el mundo, fue acogida por Dios en su mesa, para participar del
gesto que realizó Jesús delante de sus discípulos, mientras comían: “tomó en sus
manos el pan y, habiendo pronunciado la bendición, lo partió y se lo dio a
ellos diciendo: –Tomen, esto es mi cuerpo. Luego tomó en sus manos una copa y,
habiendo dado gracias a Dios, se la pasó a ellos, y todos bebieron”. Así fue
como July se acercó por primera vez a la mesa de la comunión. Ella, como tú y
como yo, sin entender completamente este misterio, fue abrazada por el misterio
del amor de Dios que se entrega hasta el extremo y nos invita cada día a hacer
lo mismo en memoria suya.
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
Si quieres recibir semanalmente estos “Encuentros con la Palabra”,
puedes escribir a herosj@...
pidiendo que te incluyan en este grupo.
Un saludo cordial.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
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******************** Para quienes no pueden abrir el archivo, colocaré aquí la reflexión semanal Domingo XI del tiempo
ordinario – Ciclo B (Marcos 4, 26-34) 17 de junio de 2012
“(...)
lo mismo de noche que de día, la semilla nace y crece sin que él sepa cómo”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
El Evangelio de hoy nos recuerda algo
fundamental para el proceso de construcción de una comunidad de fe: El
crecimiento en la vida de comunión, como en todo lo que implica la vida
espiritual de las personas, es un regalo de Dios, una gracia. El crecimiento
comunitario es un don que es necesario pedir con humildad. Dietrich Bonhoeffer,
teólogo alemán, sostiene que "Comunidad cristiana
significa comunión en Jesucristo y por Jesucristo. Ninguna comunidad cristiana
podrá ser más ni menos que eso. Y esto es válido para todas las formas de comunidad
que puedan formar los creyentes, desde la que nace de un breve encuentro hasta
la que resulta de una larga convivencia diaria. Si podemos ser hermanos es
únicamente por Jesucristo y en Jesucristo"(Dietrich
Bonhoeffer,Vida en Comunidad).
Hablando del Reino de Dios, que es lo que
queremos hacer realidad cuando nos reunimos para construir la comunión
fraterna, Jesús nos recuerda que se trata de algo que acontece aún durante
nuestros momentos de descanso. El Reino de Dios crece, aunque los que han sembrado
la semilla estén despiertos o dormidos: “Con el reino de Dios sucede como con
el hombre que siembra semilla en la tierra: que lo mismo da que esté dormido o
despierto, que sea de noche o de día, la semilla nace y crece, sin que él sepa
cómo. Y es que la tierra produce por sí misma: primero el tallo, luego la
espiga y más tarde los granos que llenan la espiga. Y cuando el grano ya está
maduro, la recoge, porque ha llegado el tiempo de la cosecha”.
En este mismo sentido se expresa Pablo, para
quien el constructor principal de la comunidad no es el dueño de ésta, ni el
crecimiento puede ser atribuido a alguien en particular. Eso le da una
característica muy propia a la comunidad cristiana, porque es de Dios y todos
los miembros de una comunidad son sólo servidores unos de otros y del proyecto
de comunión: “A fin de cuentas, ¿quién es Apolo?, ¿quién es Pablo? Simplemente
servidores, por medio de los cuales ustedes han llegado a la fe. Cada uno de
nosotros hizo el trabajo que el Señor le señaló; yo sembré y Apolo regó, pero
Dios es quien hizo crecer lo sembrado. De manera que ni el que siembra ni el
que riega son nada, sino que Dios lo es todo, pues él es quien hace crecer lo
sembrado. Los que siembran y los que riegan son iguales, aunque Dios pagará a
cada uno según su trabajo. Somos compañeros de trabajo al servicio de Dios, y
ustedes son un sembrado y una construcción que pertenece a Dios” (1 Corintios
3, 5-9).
Hay algunos superiores o responsables de las comunidades que sienten la
obligación de responder por el crecimiento de la comunidad y de cada uno de los
miembros. Esto los lleva a tomarse demasiado a pecho la santificación de sus
súbditos, como si de ellos dependiera este crecimiento espiritual. Dicen que
Dios le dijo una vez a un superior y a un ecónomo de una comunidad: “Ustedes
encárguense de hacerlos felices; de hacerlos santos, me encargo yo...”.
Pidamos al Señor que en
nuestras comunidades de fe, tengamos muy presente esta enseñanza que nos deja
el evangelio de hoy. Que tengamos la humildad de reconocer que el que da el
crecimiento es Él mismo y que nosotros sólo somos sus colaboradores.
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
Si quieres recibir semanalmente estos “Encuentros con la Palabra”,
puedes escribir a herosj@...
pidiendo que te incluyan en este grupo.
Un saludo cordial
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
- Si quiere recibir los "Encuentros con la Palabra" cada semana, puede avisarme para inscribir su dirección en el grupo. - Si desea ver la reflexión de esta semana y/o las anteriores, las pueden encontrar en:
Les envío la reflexión para el domingo XII del tiempo ordinario - Ciclo B, correspondiente al 24 de junio de 2012. Les escribo desde Buga, donde acompaño un Retiro Espiritual a un grupo de profesores y administrativos de la Javeriana - Cali.
Documentos adjuntos:
- Archivo con la reflexión para el próximo Domingo. - Archivo con información sobre las actividades del CIRE en el mes de junio de 2012 - Archivo con información sobre el XII Simposio de Ejercicios que tendremos el 3 y 4 de agosto de 2012.
7.728 (Siete mil setecientos veintiocho) miembros en el grupo.
******************** Para quienes no pueden abrir el archivo, colocaré aquí la reflexión semanal Domingo XII del tiempo
ordinario – Ciclo B (Marcos 4, 35-41) 24
de junio de 2012
“¡Maestro! ¿No te
importa que nos estemos hundiendo?”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
Recibí hace unos meses el
siguiente texto: “Un profesor universitario retó a sus alumnos con esta pregunta. ¿Dios
creó todo lo que existe? Un estudiante contestó valiente: Sí, lo hizo. ¿Dios
creó todo?, preguntó nuevamente el profesor. Sí señor, respondió el joven. El
profesor contestó, "Si Dios creó todo, entonces Dios hizo al mal, pues el
mal existe, y bajo el precepto de que nuestras obras son un reflejo de nosotros
mismos, entonces Dios es malo". El estudiante se quedó callado ante tal
respuesta y el profesor, feliz, se jactaba de haber probado una vez más que la
fe era un mito”.
Otro estudiante levantó su mano y dijo: ¿Puedo hacer una pregunta,
profesor? Por supuesto, respondió el profesor. El joven se puso de pie y
preguntó: ¿Profesor, existe el frío? ¿Qué pregunta es esa? Por supuesto que
existe, ¿acaso usted no ha tenido frío? El muchacho respondió: De hecho, señor,
el frío no existe. Según las leyes de la física, lo que consideramos frío, en
realidad es la ausencia de calor. "Todo cuerpo u objeto es susceptible de
estudio cuando tiene o transmite energía, el calor es lo que hace que dicho
cuerpo tenga o transmita energía. El cero absoluto es la ausencia total y
absoluta de calor, todos los cuerpos se vuelven inertes, incapaces de
reaccionar, pero el frío no existe. Hemos creado ese término para describir cómo
nos sentimos si no tenemos calor".
Y, ¿existe la oscuridad? Continuó el estudiante. El profesor respondió:
Por supuesto. El estudiante contestó: Nuevamente se equivoca, señor, la
oscuridad tampoco existe. La oscuridad es en realidad ausencia de luz. La luz
se puede estudiar, la oscuridad no, incluso existe el prisma de Nichols para
descomponer la luz blanca en los varios colores en que está compuesta, con sus
diferentes longitudes de onda. La oscuridad no. Un simple rayo de luz rasga las
tinieblas e ilumina la superficie donde termina el haz de luz. ¿Cómo puede
saber cuan oscuro está un espacio determinado? Con base en la cantidad de luz
presente en ese espacio, ¿no es así? Oscuridad es un término que el hombre ha
desarrollado para describir lo que sucede cuando no hay luz presente.
Finalmente, el joven preguntó al profesor: Señor, ¿existe el mal? El
profesor respondió: Por supuesto que existe, como lo mencioné al principio,
gracias a el vemos violaciones, crímenes y violencia en todo el mundo, esas
cosas son del mal. A lo que el estudiante respondió: El mal no existe, señor, o
al menos no existe por sí mismo. El mal es simplemente la ausencia de Dios, es,
al igual que los casos anteriores un término que el hombre ha creado para
describir esa ausencia de Dios. Dios no creó al mal. No es como la fe o el
amor, que existen como existen el calor y la luz. El mal es el resultado de que
la humanidad no tenga a Dios presente en sus corazones. Es como resulta el frío
cuando no hay calor, o la oscuridad cuando no hay luz. Entonces el profesor,
después de asentar con la cabeza, se quedó callado. El joven se llamaba Albert
Einstein”.
La pregunta por el mal está
y estará presente frente a nuestra fe vacilante. Los discípulos, ante la
tormenta que los amenaza, se acercan a Jesús que duerme en la parte de atrás de
la barca, apoyado sobre una almohada y lo despiertan con esta pregunta:
“¡Maestro! ¿No te importa que nos estemos hundiendo?” La respuesta de Jesús fue
dar una orden al viento para que se calmara. Inmediatamente, confronta a sus
discípulos y les pregunta: “¿Por qué tenían tanto miedo? ¿Todavía no tienen
fe?”. Eso mismo sentimos que nos pregunta el Señor cuando nos sentimos
atenazados por el mal. Pero éste no es más que ausencia de Dios y la mejor
forma de atacarlo es dejándonos llenar por esa luz que no conoce ocaso y que
nos calienta el corazón.
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
Si quieres recibir semanalmente estos “Encuentros con la Palabra”,
puedes escribir a herosj@...
pidiendo que te incluyan en este grupo.
Un saludo cordial.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
- Si quiere recibir los "Encuentros con la Palabra" cada semana, puede avisarme para inscribir su dirección en el grupo. - Si desea ver la reflexión de esta semana y/o las anteriores, las pueden encontrar en:
Les envío la reflexión para el domingo XIII del tiempo ordinario - Ciclo B, correspondiente al 24 de junio de 2012. Les escribo desde Buga, donde acompaño un Retiro Espiritual a un grupo de profesores y administrativos de la Javeriana - Cali.
Documentos adjuntos:
- Archivo con la reflexión para el próximo Domingo. - Archivo con información sobre las actividades del CIRE en el mes de julio y agosto de 2012 - Archivo con información sobre el XII Simposio de Ejercicios que tendremos el 3 y 4 de agosto de 2012.
7.743 (Siete mil setecientos cuarenta y tres) miembros en el grupo.
******************** Para quienes no pueden abrir el archivo, colocaré aquí la reflexión semanal Domingo XIII del tiempo
ordinario – Ciclo B (Marcos 5, 21-43) 1
de julio de 2012
“Tan solo con que
llegue a tocar su capa, quedaré sana”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
Las situaciones de dolor en
las que muchas veces nos vemos envueltos, nos obligan a buscar salidas
desesperadas que no se pueden entender desde circunstancias de tranquilidad y
paz. Solamente cuando se ha estado desesperado, se entienden ciertas formas de
reaccionar que es muy fácil juzgar desde fuera. Una cosa es ver los toros desde
la barrera, y otra muy distinta, sentir el aguijón de la desesperación clavado
en nuestra carne. Saber esto nos puede ayudar comprender a muchas personas que
nos parece que han perdido el juicio y que buscan soluciones donde no las hay.
Un buen amigo mío, sufrió en
un momento de su vida una enfermedad muy complicada y dolorosa. El es una
persona que podríamos calificar como ‘ilustrada’, porque ha bebido de las
fuentes del saber desde muy joven y se ha formado en las mejores universidades
de Colombia y Francia. Resulta que estaba pasando por uno de esos momentos
críticos que tenía su dolencia y tenía un dolor de hígado muy fuerte. Lo vi,
con estos ojos que se comerán los gusanos, acostado en su cama, sosteniendo el
polo positivo de una pila contra su hígado, mientras sostenía otra pila, con su
polo negativo entre la boca. Un bioenergético le había dicho que el dolor de
hígado que tenía se debía a un desequilibrio en la energía de su cuerpo,
producido por unas amalgamas que tenía en sus muelas. Y como digo, no es una
persona ignorante o mal formada. Lo último que querría sería juzgar a este
amigo por semejante situación. Lo que quiero resaltar es que hay momentos en la
vida en los que no vemos otras alternativas y nos agarramos a cualquier cosa
que nos brinde alguna esperanza de salvación, aunque a los ojos de los demás
parezcan cosas insensatas y absurdas. Seguramente conocemos a muchas personas
que han despilfarrado fortunas enteras, tratando de solucionar algún problema
de salud propio o de algún ser querido. Le han creído a alguien que les ha
brindado una chispa de esperanza, cuando los médicos tradicionales la han
perdido totalmente y habían dejado de luchar por la vida. Otras personas, han
ayudando a seres queridos a salir de una situación de dependencia, ya sea del
alcohol o de la droga y para eso han tenido que hacer grandes sacrificios,
incomprensibles para quienes no estamos metidos en la situación.
La mujer
que nos presente hoy el evangelio, en medio de la escena de la curación de la
hija de Jairo, padecía una enfermedad que los médicos de hoy calificarían de
‘crónica’: “(...) desde hacía doce años estaba enferma, con derrames de sangre.
Había sufrido mucho a manos de muchos médicos, y había gastado todo lo que
tenía, sin que le hubiera servido de nada. Al contrario, iba de mal en peor.
Cuando oyó hablar de Jesús, esta mujer se le acercó por detrás, entre la gente,
y le tocó la capa. Porque pensaba, ‘Tan sólo con que llegue a tocar su capa,
quedaré sana”. Efectivamente, cuenta el evangelio que “Al momento, el derrame
de sangre se detuvo, sintió en el cuerpo que ya estaba curada de su
enfermedad”. Llama la atención la reacción del Señor que, “dándose cuenta de que
había salido poder de él, se volvió a mirar a la gente, y preguntó: – ¿Quién me
ha tocado la capa? Sus discípulos le dijeron: – Ves que la gente te oprime por
todos lados, y preguntas ‘¿Quién me ha tocado?’ Pero Jesús seguía mirando a sus
alrededor, para ver quién lo había tocado. Entonces la mujer, temblando de
miedo y sabiendo lo que le había pasado, fue y se arrodilló delante de él, y le
contó toda la verdad”. Diríamos que esta mujer representa un caso extremo de
desesperación, como los que hemos mencionado al comienzo. Pone su confianza en
algo que no parece sensato. ¿Cómo puede pensar que con tocar la capa de un
profeta, por muy importante que éste sea, va a curarse de una enfermedad
crónica como la suya? Ella creyó. Y allí está su fuerza. Jesús lo confirma
cuando le dice: “– Hija, por tu fe has sido sanada. Vete tranquila y curada ya
de tu enfermedad”. Pidamos al Señor que sepamos vivir una fe como la de esta
mujer del evangelio. Que luchemos por nuestros sueños con su insistencia y
tenacidad. Pero que no desperdiciemos nuestra fe en curanderos y brujas de mala
muerte, ni nos dejemos engañar por tanto encantador de serpientes que deambula
por este mundo, sino que pongamos nuestra fe en el único que puede salvarnos,
efectivamente, y darnos una salud eterna.
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
Si quieres recibir semanalmente estos “Encuentros con la Palabra”,
puedes escribir a herosj@...
pidiendo que te incluyan en este grupo.
Un saludo cordial.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
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Les envío la reflexión para el domingo XIV del tiempo ordinario - Ciclo B, correspondiente al 8 de julio de 2012. Les escribo desde Valencia, Venezuela, donde estoy presenciando los exámenes de Universa de los seminaristas de este seminario, afiliado a nuestra Facultad.
Documentos adjuntos:
- Archivo con la reflexión para el próximo Domingo. - Archivo con información sobre las actividades del CIRE en el mes de julio y agosto de 2012 - Archivo con información sobre el XII Simposio de Ejercicios que tendremos el 3 y 4 de agosto de 2012.
7.752 (Siete mil setecientos cinuenta y dos) miembros en el grupo.
******************** Para quienes no pueden abrir el archivo, colocaré aquí la reflexión semanal Domingo XIV del tiempo
ordinario – Ciclo B (Marcos 6, 1-6) 9 de
julio de 2012
“¿Dónde
aprendió este tantas cosas?”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
Cuando Bogotá era apenas un pequeño
villorrio en la extensa sabana verde y fértil que habitaron antiguamente los
Muiscas, una joven de una familia muy adinerada decidió ingresar a una
comunidad religiosa dedicada a la atención de ancianos y ancianas de escasos
recursos. Después de haber hecho su noviciado con las Hermanitas de los pobres,
alejada del mundanal ruido, la joven regresó a la ciudad que la había visto
crecer y donde su familia era muy conocida en los círculos de la alta sociedad.
Al poco tiempo recibió su primer destino; fue enviada a trabajar en un albergue
muy pobre, ubicado al sur de la ciudad. Una de las tareas que debía cumplir
semanalmente la nueva religiosa, era salir por las calles para pedir limosna, por
el amor a Dios, a los transeúntes. Con estas ayudas se sostenía la labor
que realizaban en el albergue.
Un sábado por la tarde, la hermanita salió
con una compañera para cumplir con el deber de pedir limosna, recorriendo las
principales calles de Bogotá. Cuando iban caminando por la carrera séptima, muy
concurrida en aquellas épocas, la joven fue reconocida por un grupo de antiguos
compañeros de colegio y de parranda. Los muchachos comenzaron a burlarse de las
hermanitas. Uno de ellos, liderando el grupo, se adelantó para ofrecer una
limosna, pero puso una condición... la joven religiosa debía darle un beso si
quería recibir la ayuda para sus viejitos. La monjita, sin dudar un momento, se
inclinó ante su antiguo amigo y le besó los pies ante la mirada atónita de los
peatones que circulaban por el lugar. Después, erguida, como su dignidad,
estiró la mano para recibir la dádiva prometida. El burlador, lleno de
vergüenza, tuvo que cumplir lo que había prometido mientras sus compañeros se
iban escabullendo con el rabo entre las piernas.
Nunca ha sido fácil predicar en la misma
tierra que nos ha visto crecer. El mismo Jesús, cuando regresó a Nazaret
comenzó a enseñar en la sinagoga y “la multitud, al oír a Jesús se preguntaba
admirada: ¿Dónde aprendió éste tantas cosas? ¿De dónde ha sacado esa sabiduría
y los milagros que hace?” Y san Marcos añade: “Por eso no quisieron hacerle
caso. Pero Jesús les dijo: –En todas partes se honra a un profeta menos en su
propia tierra, entre sus parientes y en su propia casa”. Con razón, a pesar de
estar entre los suyos, Jesús “no pudo hacer allí ningún milagro, aparte de
poner las manos sobre unos pocos enfermos y sanarlos. Y estaba asombrado porque
aquella gente no creía en él”.
Predicar
entre las personas conocidas es una tarea muy complicada. Sin embargo, estamos
llamados a comenzar nuestra labor misionera por nuestra propia casa. Es allí
donde se hace real el anuncio que tenemos que llevar al mundo. Predicar entre
desconocidos es muy atractivo y suele brindarnos muchas satisfacciones. Todos
lo hemos comprobado cuando vamos a un campamento misión, a una jornada de
trabajo donde no nos conocen. Nos sentimos más libres, menos condicionados por
nuestra historia personal, más protegidos de nuestro rabo de paja... Y esto hay
que hacerlo, no faltaba más; pero comenzar por la propia casa nos ayuda a
realizar nuestra labor desde la humildad y la sencillez del que se siente
enviado y no dueño de la salvación. Como la hermanita de los pobres, a lo mejor
nos toca humillarnos para recibir la respuesta que estamos esperando, porque
sabemos que no es para nosotros, sino para el Señor.
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
Si quieres recibir semanalmente estos “Encuentros con la Palabra”,
puedes escribir a herosj@...
pidiendo que te incluyan en este grupo.
Un saludo cordial.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
- Si quiere recibir los "Encuentros con la Palabra" cada semana, puede avisarme para inscribir su dirección en el grupo. - Si desea ver la reflexión de esta semana y/o las anteriores, las pueden encontrar en:
Les envío la reflexión para el domingo XV del tiempo ordinario - Ciclo B, correspondiente al 15 de julio de 2012. Les escribo desde Bogotá.
Documentos adjuntos:
- Archivo con la reflexión para el próximo Domingo. - Archivo con información sobre las actividades del CIRE en el mes de julio y agosto de 2012 - Archivo con el programa de la Semana de la Herencia Ignaciana y jesuítica que tendremos en la semana de la fiesta de San Ignacio de Loyola en la Pontificia Universidad Javeriana. - Archivo con información sobre el XII Simposio de Ejercicios que tendremos el 3 y 4 de agosto de 2012.
7.757 (Siete mil setecientos cincuenta y siete) miembros en el grupo.
******************** Para quienes no pueden abrir el archivo, colocaré aquí la reflexión semanal Domingo XV del tiempo
ordinario – Ciclo B (Marcos 6, 7-13) 15
de julio de 2012
“Les
ordenó que no llevaran nada para el camino”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
Cuentan que una vez, un padre de una familia acaudalada llevó a su
hijo a un viaje por el campo con el firme propósito de que éste viera cuán
pobres eran las gentes del lugar. Estuvieron por espacio de un día y una noche
en la casa de una familia campesina muy humilde. Compartieron con ellos las
comidas y el descanso. Al concluir el viaje y de regreso a casa el padre le
pregunta a su hijo: "¿Qué te pareció el viaje?". "¡Muy bonito
papá!". "¿Viste qué tan pobre puede ser la gente?".
"¡Si!". "¿Y qué aprendiste?"
"Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen
cuatro. Nosotros tenemos una piscina que llega de una pared a la mitad del
jardín, ellos tienen un riachuelo que no tiene fin. Nosotros tenemos unas
lámparas importadas en la sala, ellos tienen millones de estrellas que titilan
toda la noche. Nuestro patio llega hasta la pared de la casa del vecino, ellos
tienen todo un horizonte de patio. Ellos tienen tiempo para conversar y estar
en familia; tú y mi mamá tienen que trabajar todo el tiempo y casi nunca los
veo". Al terminar el relato, el padre se quedó mudo... Y su hijo agregó:
"¡Gracias Papá, por enseñarme lo ricos que podemos llegar a ser!".
Hace algunos años, en las calles de Bogotá se vendió a montones un
libro titulado: "Padre rico, padre pobre", que ha dado mucho
qué pensar a los que viven para trabajar y no trabajan para vivir...
Numerosas personas en nuestra sociedad no paran de buscarse los medios para
disfrutar de una vida cada vez más cómoda, pero nunca llega el momento de
detenerse a descansar y a disfrutar de lo que se tiene... Este libro presenta
la idea de hacer del dinero sólo un medio para vivir mejor, y no un fin que se
convierte en ídolo y nos esclaviza. A este propósito, don Alfredo, un habitante
del barrio El Dorado, donde viví hace algún tiempo, me decía un día:
"Padre, yo me doy el lujo de ser pobre..." Y no le falta razón, pues
vive pobremente su ancianidad, pero dedicado a leer libros que siempre había
querido leer, y gozando de la vida familiar, como nunca antes lo había hecho…
Jesús envía a sus discípulos de dos en dos y les da unas instrucciones
muy precisas: "Les ordenó que no llevaran nada para el camino, sino
solamente un bastón. No debían llevar bolsa ni pan ni dinero. Podían ponerse
sandalias, pero no llevar ropa de repuesto". En estas condiciones de
pobreza radical, el ser humano se abre a lo que le llega de una manera
inesperada. Cuando nos apoyamos sólo en los medios para realizar nuestra
misión, no somos capaces de descubrir una infinidad de riquezas que nos han
sido regaladas por Dios con una generosidad infinita.
Predicar en pobreza es predicar la misma pobreza evangélica y la
vida sencilla. La vida misma del apóstol se hace predicación. En un contexto
como el nuestro, en el que los medios son cada vez más abundantes, no deja de
incomodar y de resultar casi escandalosa esta invitación. Pero Jesús, desde su
nacimiento hasta su muerte en cruz, nos propuso un estilo de vida austero que
nos enriquece con su pobreza y nos abre una infinidad de posibilidades que no
alcanzamos a imaginar. Como el niño rico que fue de paseo al campo, podremos
apreciar la riqueza de una amistad, un paisaje, un beso, una sonrisa… Algún día
sabremos lo ricos que podemos llegar a ser.
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
Si quieres recibir semanalmente estos “Encuentros con la Palabra”,
puedes escribir a herosj@...
pidiendo que te incluyan en este grupo.
Un saludo cordial.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
- Si quiere recibir los "Encuentros con la Palabra" cada semana, puede avisarme para inscribir su dirección en el grupo. - Si desea ver la reflexión de esta semana y/o las anteriores, las pueden encontrar en:
Les envío la reflexión para el domingo XVI del tiempo ordinario - Ciclo B, correspondiente al 22 de julio de 2012. Les escribo desde Bogotá.
Documentos adjuntos:
- Archivo con la reflexión para el próximo Domingo. - Archivo con información sobre las actividades del CIRE en el mes de julio y agosto de 2012 - Archivo con el programa de la Semana de la Herencia Ignaciana y jesuítica que tendremos en la semana de la fiesta de San Ignacio de Loyola en la Pontificia Universidad Javeriana. - Archivo con información sobre el XII Simposio de Ejercicios que tendremos el 3 y 4 de agosto de 2012. - Programa de la celebración de los 75 años de la Facultad de Teología - 24 de agosto de 2012.
7.768 (Siete mil setecientos sesenta y ocho) miembros en el grupo.
******************** Para quienes no pueden abrir el archivo, colocaré aquí la reflexión semanal Domingo XVI del tiempo
ordinario – Ciclo B (Marcos 6, 30-34) 22
de julio de 2012
“(...)
ibay venía tanta gente, que ellos ni
siquiera tenían tiempo para comer”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
Hace un tiempo, Miguel Silva escribió en El
Espectador un artículo que me gustó mucho: “El ajetreo y el trabajo”.
Decía el autor que los colombianos tenemos una forma muy extraña de trabajar; y
contaba que una italiana que trabaja en el Banco Mundial le decía alguna vez:
“Yo siempre veo a los colombianos trabajar hasta que cae la noche. Son los
últimos que salen de aquí. Pero lo más divertido es que, en verano, también
salen únicamente cuando cae la noche, y como en verano eso sucede a las nueve,
salen tardísimo. Como si fueran unos animales extraños que por razones de
supervivencia no fueran capaces de encontrarse en casa con luz diurna”.
Más adelante, dice Miguel Silva: “Alguna vez
a un colombiano –creo que fue a Juan Luis Londoño– lo obligaron a salir
temprano de la oficina en el mismo Banco Mundial. Lo llamó un vicepresidente y
le expresó preocupación por sus larguísimas jornadas. –Eso sólo puede ser
consecuencia de una de dos cosas, dijo el funcionario: –o le ponemos una carga
laboral excesiva o usted es muy ineficiente. Y lo mandaron para su casa
temprano”. La conclusión a la que llega el artículo es que “Si el tiempo en la
oficina fuera medida del éxito, Colombia sería una superpotencia, porque aquí
nadie sale temprano y todo el mundo suda y se demora y se queja. Todos tomamos
vacaciones con un gran sentido de culpa. El lío no es que no tengamos tiempo
para la familia. Eso sin duda es muy grave. Pero tanto o más dramático es que
del ajetreo apenas queda el ruido que genera. Es el trabajo el que produce
resultados. Y los resultados son los que cuentan”.
Toda esta historia me ha hecho pensar muy en
serio en nuestros ritmos de trabajo o de ajetreo y en lo poco que
dedicamos a la ‘recreación’... que literalmente significa tiempo para
compartir fraternalmente, para dialogar amigablemente, para reconstruirnos como
personas. El P. Augusto Hortal, que fue mi superior en España durante varios
años, solía decir: “El que no descansa, cansa”. Y no permitía que los
jóvenes jesuitas con los que vivíamos se dedicaran los domingos a estudiar o a
adelantar trabajos para la Universidad.
Jesús y sus discípulos tenían un ritmo de
trabajo impresionante. El texto evangélico que nos propone hoy la liturgia dice
que “iba y venía tanta gente, que ellos ni siquiera tenían tiempo para comer”.
De modo que Jesús les dice: “Vengan, vamos nosotros solos a un lugar tranquilo.
(...) Así que Jesús y sus apóstoles se fueron en una barca a un lugar
apartado”. Claro que la dicha no les duró mucho, pues “muchos los vieron ir, y
los reconocieron; entonces de todos los pueblos corrieron allá, y llegaron
antes que ellos. Al bajar Jesús de la barca, vio la multitud, y sintió
compasión de ellos, porque estaban como ovejas que no tienen pastor; y comenzó
a enseñarles muchas cosas”.
Aunque estas vacaciones apostólicas no
fueron un éxito, que digamos, me parece que este texto nos invita a reflexionar
sobre nuestros ritmos laborales y el tiempo que, efectivamente, dedicamos a
descansar en compañía de nuestros seres queridos; un ritmo de trabajo
exagerado, un trajín o un ajetreo desaforados, lo único que dejan es cansancio
y no eficiencia en nuestra misión. Tenemos que tratar de buscar un ritmo de
trabajo que nos permita encontrarnos, por lo menos de vez en cuando, en casa
con luz diurna.
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
Si quieres recibir semanalmente estos “Encuentros con la Palabra”,
puedes escribir a herosj@...
pidiendo que te incluyan en este grupo.
Un saludo cordial.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
- Si quiere recibir los "Encuentros con la Palabra" cada semana, puede avisarme para inscribir su dirección en el grupo. - Si desea ver la reflexión de esta semana y/o las anteriores, las pueden encontrar en:
Amigos y amigas de los "Encuentros con la Palabra":
Hoy me quiero dirigir a todos/as ustedes para compartir el Programa de la "Semana de la Herencia Ignaciana y Jesuítica" que estamos organizando en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá entre el 30 de julio y el 4 de agosto próximo... Muchos de ustedes no tienen la posibilidad de compartir con nosotros esta experiencia, pero podrían replicar algunas de las actividades en los sitios donde viven y/o trabajan.
Los materiales son los siguientes:
1. Programa de la "Semana de la Herencia Ignaciana y Jesuítica"
2. Programa del XII Simposio de Ejercicios Espirituales sobre la 'Contemplación para alcanzar amor'.
3. La propuesta de la "Hora de los Ejercicios Espiritules"
4. El material de apoyo para las personas que se quieran vincular con la "Hora de los Ejercicios Espirituales"
5. La propuesta de un "Espacio abierto" para conversar sobre esta pregunta: "Y después de los Ejercicios... ¿qué?
Les agradezco toda la difusión que puedan hacer de estos materiales y si algunos/as se pueden unir a algunas de esta experiencias, serán bienvenidos/as. Los que no, ojalá puedan hacer alguna de estas actividades durante esta semana en la que celebramos la fiesta de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús.
Especialmente invito a todas las personas que han hecho Ejercicios Espirituales Ignacianos, para que el día 2 de agosto, día del Beato Pedro Fabro, compartan con otros/as lo que han vivido y los inviten a vivir unos Ejercicios Espirituales:
Ocho días antes de la experiencia, convocamos a todas
las personas que quieren hacer parte de esta ‘Hora de los Ejercicios
Espirituales’. Será un encuentro informal de preparación que motivará y
ensayará grupalmente lo que se diría sobre qué son los Ejercicios a alguien que
no los conoce. Así habrá aprendizaje, entrenamiento y unión en torno una
pequeña y bella misión.
Lugar: Capilla de la Facultad de Teología.
Fecha: Jueves 26 de agosto de 2012 Hora: 1 a 2 pm
Invitados
Jesuitas, exalumnos de colegios de la Compañía de
Jesús, personas que han hecho alguna experiencia de Ejercicios Espirituales con
el Centro de Pastoral San Francisco Javier y con otros grupos, Grupo Loyola, Tertulia
Ignaciana, CIRE, miembros de la CVX, Facultad de teología, Encuentros con la Palabra.
Con mi saludo cordial.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
- Si quiere recibir los "Encuentros con la Palabra" cada semana, puede avisarme para inscribir su dirección en el grupo. - Si desea ver la reflexión de esta semana y/o las anteriores, las pueden encontrar en:
Les envío la reflexión para el domingo XVII del tiempo ordinario - Ciclo B, correspondiente al 29 de julio de 2012. Les escribo desde Bogotá.
Documentos adjuntos:
- Archivo con la reflexión para el próximo Domingo. - Archivo con información sobre las actividades del CIRE en el mes de julio y agosto de 2012 - Archivo con el programa de la Semana de la Herencia Ignaciana y jesuítica que tendremos en la semana de la fiesta de San Ignacio de Loyola en la Pontificia Universidad Javeriana. - Archivo con la propuesta de la "Hora de los Ejercicios Espiritules". La reunión de preparación será el día jueves 26 de JULIO de 1 a 2 pm en la Capilla de la Facultad de Teología y la reunión de evaluación será el día jueves 16 de agosto de 1 a 2 pm en el mismo sitio...
- Archivo con el material de apoyo para las personas que se quieran vincular con la "Hora de los Ejercicios Espirituales"
- Archivo con la propuesta de un "Espacio abierto" para conversar sobre esta pregunta: "Y después de los Ejercicios... ¿qué?
- Archivo con información sobre el XII Simposio de Ejercicios que tendremos el 3 y 4 de agosto de 2012. - Programa de la celebración de los 75 años de la Facultad de Teología - 24 de agosto de 2012.
7.794 (Siete mil setecientos noventa y cuatro) miembros en el grupo.
******************** Para quienes no pueden abrir el archivo, colocaré aquí la reflexión semanal Domingo XVII del tiempo
ordinario – Ciclo B (Juan 6, 1-15) 29 de
julio de 2012
“(...)
mucha gente lo seguía porque habían visto las señales milagrosas”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
“Si apuestas al
amor, // ¡cuántas traiciones! // ¡cuántas tristezas! // ¡cuántos desengaños! //
te quedan cuando el amor se aleja, // como en las noche negras // sin luna y
sin estrellas. // Amigo, cuánto tienes, cuánto vales, // principio de la actual
filosofía. // Amigo, no arriesgues la partida, // tomemos este trago, //
brindemos por la vida. // Brindemos por la vida // pues todo es oropel”.
Esta es la estrofa final de una
canción muy conocida en Colombia, compuesta por el maestro Jorge Villamil.
Seguramente, inspirada en experiencias de decepción y desengaño muy profundas
que todos hemos tenido en la vida: Amistades que parecían sólidas y sinceras,
desaparecen con el asomo de un fracaso en el camino. Amores que se juraban
fidelidad hasta el final, se esfuman con el viento y las tempestades. Alianzas
y pactos, aparentemente sagrados, que se quiebran ante los problemas de una de
las dos partes. Relaciones que nunca resultan, por mucho que inviertes en
ellas...
Estas experiencias de desengaños
y desilusiones, que se repiten en nuestras relaciones cotidianas, aparecen
muchas veces también en nuestras relaciones con Dios. Parecería que buscamos al
Señor porque tenemos un interés particular que nos mueve, y cuando no nos
responde como esperábamos, nos decepcionamos de sus promesas y de sus palabras.
“Interés cuánto valés”, dice el refrán popular. En este sentido, podemos caer
muy fácilmente en una espiritualidad narcisista, a través de la cual nos
buscamos a nosotros mismos, persiguiendo sólo el propio beneficio y la
satisfacción de sentirnos bien. En lugar de ser una espiritualidad que nos
exija salir de nuestro propio amor, querer e interés, buscamos relaciones
cómodas con Dios, relaciones de conveniencia.
Dada la brevedad del Evangelio
según san Marcos, cuya lectura continua veníamos haciendo, la liturgia de la Palabra de este domingo, y
de los cuatro siguientes, girará en torno a la multiplicación de los panes y al
discurso eucarístico que sigue en el Evangelio de san Juan, o Cuarto Evangelio,
como se le suele conocer.
Aunque la fuerza del texto está
en la generosidad de Jesús al multiplicar el pan y los peces para una
muchedumbre hambrienta, me ha llamado la atención lo que dice el evangelista a
propósito de la razón por la que seguían al Señor: “Mucha gente lo seguía,
porque habían visto las señales milagrosas que hacía sanando a los enfermos”.
Esto ayuda a entender la actitud de Jesús al final de este pasaje, cuando dice:
“Pero como Jesús se dio cuenta de que querían llevárselo a la fuerza para
hacerlo rey, se retiró otra vez a lo alto del cerro, para estar solo”... Más
vale estar solo que mal acompañado, diríamos hoy... Jesús debió sentir que su
apuesta por el amor y la generosidad no había sido bien recibida. ¿Qué buscaban
los que querían llevárselo a la fuerza para hacerlo rey? A lo mejor pensó para
sí mismo: “¡cuántas traiciones! ¡cuántas tristezas! ¡cuántos desengaños!” Jesús
debió sentir que la gente le decía: “Amigo, cuánto tienes, cuánto vales”, con
una filosofía que no parece que fuera sólo de hoy, sino de todos los tiempos...
y me pregunto si no es así mi propio seguimiento.
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
Si quieres recibir semanalmente estos “Encuentros con la Palabra”,
puedes escribir a herosj@...
pidiendo que te incluyan en este grupo.
Un saludo cordial.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
- Si quiere recibir los "Encuentros con la Palabra" cada semana, puede avisarme para inscribir su dirección en el grupo. - Si desea ver la reflexión de esta semana y/o las anteriores, las pueden encontrar en:
Les envío la reflexión para el domingo XVIII del tiempo ordinario - Ciclo B, correspondiente al 5 de agosto de 2012. Les escribo desde Bogotá.
Documentos adjuntos:
- Archivo con la reflexión para el próximo Domingo. - Archivo con información sobre las actividades del CIRE en el mes de julio y agosto de 2012 - Archivo con el programa de la Semana de la Herencia Ignaciana y jesuítica que tendremos en la semana de la fiesta de San Ignacio de Loyola en la Pontificia Universidad Javeriana. - Archivo con la propuesta de la "Hora de los Ejercicios Espiritules".
- Archivo con el material de apoyo para las personas que se quieran vincular con la "Hora de los Ejercicios Espirituales"
- Archivo con la propuesta de un "Espacio abierto" para conversar sobre esta pregunta: "Y después de los Ejercicios... ¿qué?
- Archivo con información sobre el XII Simposio de Ejercicios que tendremos el 3 y 4 de agosto de 2012. - Programa de la celebración de los 75 años de la Facultad de Teología - 24 de agosto de 2012.
7.805 (Siete mil ochocientos cinco) miembros en el grupo.
******************** Para quienes no pueden abrir el archivo, colocaré aquí la reflexión semanal Domingo XVIII del tiempo
ordinario – Ciclo B (Juan 6, 24-35) 5 de
agosto de 2012
“Ustedes
me buscan porque comieron hasta llenarse”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
En alguna parte leí la historia
de un joven que se quejaba siempre porque su mamá le daba más comida a sus
hermanos y nunca estaba satisfecho con lo que le servían a él en el plato. La
mamá trataba de ser muy justa en la repartición de las porciones pero, por
alguna razón desconocida, el joven siempre encontraba alguna forma para
lamentarse de que le sirvieran menos. Ya desesperada por esta queja constante,
la señora decidió un día dejarle una doble ración de todo lo que les iba a
ofrecer en la cena de ese día, de manera que el joven no tuviera forma de
quejarse. Pero sucedió que el joven ese día llegó tarde a cenar y todos
comieron antes de que él llegara. Al momento de recibir su ración doble, que le
habían guardado en el horno, la expresión del muchacho por poco hace desmayar a
la mamá: ¡Si esto me dieron a mí, cómo le habrán dado a los demás!, fue lo
único que acertó a decir el joven insatisfecho...
Los seres humanos sufrimos de
una especie de insatisfacción crónica. Vivimos aquejados por lo que algunos
llaman el síndrome de las más verdes praderas; es decir, cuando salimos
de paseo al campo, miramos a nuestro alrededor y nos parece que el sitio en el
que estamos no cumple nuestras expectativas como para sentarnos a comer; en
cambio, la ladera del frente se ve más despejada de palos y piedras, y el pasto
parece de un verdor especial... de modo que caminamos hasta allá en busca del
sueño prometido; pero cuando llegamos, volvemos la mirada atrás y nos parece
que donde estábamos no había tanta boñiga ni tanto chamizo como en el nuevo
sitio y, entonces, volvemos sobre nuestros pasos o seguimos buscando otra
pradera más alejada que se ve como mejor para nuestro propósito de sentarnos a
almorzar... Lo cierto es que, cansados de tanto caminar, nos terminamos
sentando en cualquier parte, convencidos, eso sí, de que estamos en el peor de
los sitios que visitamos y que cualquiera de los anteriores estaría mejor que
el que terminamos escogiendo por pura y llana necesidad de dejar, por fin, de
dar vueltas alrededor de un sueño que no existe.
La felicidad no parece ser algo
alcanzable en esta vida mortal; la realización plena como que no existe en este
mundo de sinsabores permanentes; nos queda el consuelo de que vamos probando
pequeñas muestras de esa felicidad tan esquiva y de esa realización tan
inalcanzable a las que aspiramos desde lo más profundo de nuestro ser
insaciable.
Jesús percibe que la comida que
recibieron muchos de sus oyentes los había llenado, pero no los había saciado,
estrictamente hablando. Una cosa es tener lleno el estómago y otra muy distinta
sentir saciado el corazón... “Les aseguro que ustedes me buscan porque comieron
hasta llenarse, y no porque hayan entendido las señales milagrosas. No trabajen
por la comida que se acaba, sino por la comida que permanece y que les de vida
eterna. Esta es la comida que les dará el Hijo del hombre, porque Dios, el
Padre, ha puesto su sello en él”. Sólo entonces, sus oyentes piden ese pan que
El les promete: “Señor, danos siempre ese pan”. En la medida en que creamos en
las palabras de Jesús, sabremos de la auténtica satisfacción que nos ofrece:
“Yo soy el pan que da vida. El que viene a mí, nunca tendrá hambre; y el que
cree en mí, nunca tendrá sed”, ni andaremos, como el joven del principio,
lamentándonos porque nos tocó menos que a los demás.
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
Si quieres recibir semanalmente estos “Encuentros con la Palabra”,
puedes escribir a herosj@...
pidiendo que te incluyan en este grupo.
Un saludo cordial.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
- Si quiere recibir los "Encuentros con la Palabra" cada semana, puede avisarme para inscribir su dirección en el grupo. - Si desea ver la reflexión de esta semana y/o las anteriores, las pueden encontrar en:
Les envío la reflexión para el domingo XIX del tiempo ordinario - Ciclo B, correspondiente al 12 de agosto de 2012. Les escribo desde Bogotá.
Documentos adjuntos:
- Archivo con la reflexión para el próximo Domingo. - Archivo con información sobre las actividades del CIRE en el mes de julio y agosto de 2012 - Programa de la celebración de los 75 años de la Facultad de Teología - 24 de agosto de 2012.
7.822 (Siete mil ochocientos veintidos) miembros en el grupo.
******************** Para quienes no pueden abrir el archivo, colocaré aquí la reflexión semanal Domingo XIX del tiempo
ordinario – Ciclo B (Juan 6, 41-51) 12 de agosto de 2012
“Nadie
puede venir a mi si no lo trae el Padre”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
Una de las
experiencias más dolorosas en la vida es la de sentirse perdidos. Tal vez
recordemos en nuestra propia historia personal, alguna situación en la que nos
hayamos sentido despistados, abandonados, extraviados... No sólo metafóricamente perdidos sino, efectivamente, sin saber dónde
está el norte, dónde están nuestras seguridades, nuestro rumbo, las personas
que amamos y necesitamos para tener tranquilidad. No hay cosa que asuste más a
un niño que sentirse perdido. ¿Cuántas veces no nos hemos perdido siendo niños?
Nos soltamos un momento de la mano de la mamá o del papá y, de repente, nos
damos cuenta de que estamos solos y asustados. No conocemos a nadie en medio de
la plaza del pueblo, abarrotada de gente; nos sentimos solos en el mercado por
el que van y vienen compradores y vendedores sin concierto; nos asustan, en el
gran almacén, las aglomeraciones anónimas que nos ignoran... ¡Menudo susto nos
llevamos! Se nos perdió el puerto seguro, el ancla que nos mantenía atados a la
historia, al pasado, al futuro y, sobre todo, al presente. Nos sentimos dando
vueltas alrededor de lo mismo. Quedamos como volador sin palo, según el decir
popular.
Cuando nos
sentimos así, comenzamos a buscar desesperadamente un rastro de la persona o de
alguna cosa que nos devuelva la tranquilidad y la seguridad. Pero, normalmente,
existe una relación proporcional entre nuestra desesperación y la oscuridad que
vamos sintiendo en nuestro reducido horizonte. Se cierran las ventanas de los
sentidos y, a veces, no percibimos ni lo que es evidente ante nuestros ojos; de
tal manera nos embotamos que ni siquiera oímos los llamados que nos hacen a
través de los altavoces... Los minutos parecen horas y las horas, siglos...
Tratamos de mantener la calma, pero no podemos; nos gana la confusión y
perdemos del todo la paz interior. ¿Dónde buscar? ¿A quién pedir ayuda? ¿Cómo
resolver esta situación? ¿Dónde se nos perdió el rastro?
Cuando un niño se
pierde, tal vez lo peor que puede hacer es ponerse a buscar por sí mismo una
salida del laberinto en el que se encuentra. Creo que le iría mejor si se
tranquilizara y se dejara buscar por los mayores que, con mucha seguridad,
estarán escudriñando por todas partes, con preocupación, tras su rastro. No
parece una postura muy proactiva, pero si el niño se mueve mucho de sitio, es
factible que termine jugando a las escondidas con los que lo están buscando.
Por eso, lo más sencillo parece ser que el niño deje de buscar y más bien ‘se
deje encontrar’. Esa persona que lo ama y lo extraña, no descansará hasta
encontrarlo, para llevarlo a un lugar tranquilo donde pueda reposar y
recuperarse del susto que ha tenido.
De estas cosas estaba hablando
Jesús cuando dijo: “Nadie puede venir a mí, si no lo trae el Padre, que me ha
enviado”. Cuando nos perdemos por los caminos de nuestras vidas, no es fácil
que volvamos a recuperar el rastro de Dios por nuestra propia iniciativa. Entre
más buscamos y entre más desesperados estamos, se va haciendo más difícil
encontrar la salida de nuestro propio laberinto interior. Por eso, sin llamar a
una pasividad resignada, es importante recordar que el camino que nos conduce
hasta Dios, supone una cierta actividad pasiva de dejarse encontrar
por aquel que nos ama y que no descansará hasta encontrarnos, para llevarnos a
un lugar tranquilo, junto a Él.
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
Si quieres recibir semanalmente estos “Encuentros con la Palabra”,
puedes escribir a herosj@...
pidiendo que te incluyan en este grupo.
Un saludo cordial.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
- Si quiere recibir los "Encuentros con la Palabra" cada semana, puede avisarme para inscribir su dirección en el grupo. - Si desea ver la reflexión de esta semana y/o las anteriores, las pueden encontrar en:
Les envío la reflexión para el domingo XX del tiempo ordinario - Ciclo B, correspondiente al 19 de agosto de 2012. Les escribo desde Bogotá.
Documentos adjuntos:
- Archivo con la reflexión para el próximo Domingo. - Archivo con información sobre las actividades del CIRE en el mes de agosto y septiembre de 2012. - Archivo con información sobre Cursos y Diplomados de Educación Continua de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana en los meses de agosto y septiembre de 2012. - Programa de la celebración de los 75 años de la Facultad de Teología - 24 de agosto de 2012. Importante: Recuerden que la EVALUACIÓN de la actividad "La Hora de los Ejercicios", será el próximo jueves 16 de agosto entre la 1 y las 2 de la tarde en la Capilla de la Facultad de Teología.
7.840 (Siete mil ochocientos cuerenta) miembros en el grupo.
******************** Para quienes no pueden abrir el archivo, colocaré aquí la reflexión semanal Domingo XX del tiempo
ordinario – Ciclo B (Juan 6, 51-58) 19
de agosto de 2012
“(...) el
que come de este pan, vivirá para siempre”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
Hace algunos años visité, en la república de
El Salvador, a una religiosa colombiana que trabaja en medio de una comunidad
popular, a las afueras de San Salvador. Visité en su compañía muchas familias
campesinas en el cantón El Limón. En un momento del recorrido, llegamos a la
casa de un señor que estaba golpeando con un garrote un costal repleto de
mazorcas, con el fin de desgranarlas. Cuando el hombre vio que llegaba la
hermanita con un acompañante que no conocía, se sintió muy mal y nos pidió
excusas por estar haciendo lo que estaba haciendo... Cuando supo que yo era
sacerdote, más avergonzado lo percibí... pero yo me quedé sin entender qué
pasaba. Después de dejar su casa, la hermana me comentó que el señor se había
sentido mal porque lo habíamos sorprendido golpeando el maíz, cosa que es
considerada como una ofensa a un ser vivo, casi personal. El maíz, para los
pueblos mexicanos y mesoamericanos es base del sustento, elemento central de la
economía, y parte esencial de su relación con lo sagrado. Tanto que el mismo
maíz es parte de lo sagrado.
Un fragmento del Popol Vuhlibro sagrado del pueblo maya, dice lo siguiente: "A
continuación entraron en pláticas acerca de la creación y la formación de
nuestra primera madre y padre. De maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su
carne; de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre.
Únicamente masa de maíz entró en la carne de nuestros padres, los cuatro
hombres que fueron creados". Esta manera de entender la creación del
hombre y la mujer, que proceden del maíz, explica la reverencia con la que los
campesinos centroamericanos tratan este producto de la tierra. Entre los
pueblos suramericanos existe una concepción similar y un respeto tan arraigado
como el que se vive entre los descendientes de los mayas.
Tal vez esta concepción del maíz nos ayude a entender lo que quiso
enseñarnos Jesús cuando le decía sus oyentes: “Yo soy el pan vivo que ha bajado
del cielo; el que come de este pan, vivirá para siempre. El pan que yo daré es
mi propia carne. Lo daré por la vida del mundo”. El discurso sobre el pan de la
vida, como se conoce este fragmento del evangelio según san Juan que hemos ido
leyendo durante los últimos domingos, resalta el valor de la entrega de Jesús a
su pueblo, simbolizado en el pan eucarístico que compartimos en la mesa de la
fraternidad. No se trata simplemente del pan como alimento que sustenta la
vida, sino del pan hecho entrega hasta la muerte, para la vida del mundo.
Por esto, más adelante, el Señor insiste: “Les aseguro que
si ustedes no comen la carne del Hijo del hombre y beben su sangre, no tendrán
vida. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo lo
resucitaré en el día último. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre
es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, vive unido a mí, y
yo vivo unido a él. El Padre, que me ha enviado, tiene vida, y yo vivo por él;
de la misma manera, el que se alimenta de mí, vivirá por mí”. Cuando
participamos de la comunión y recibimos el cuerpo del Señor en la eucaristía,
nos unimos a él en esta entrega para la vida del mundo. El pan eucarístico es
sagrado porque es el pan de la vida y el pan de la entrega, que nos comunica la
misma vida de Dios.
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
Si quieres recibir semanalmente estos “Encuentros con la Palabra”,
puedes escribir a herosj@...
pidiendo que te incluyan en este grupo.
Un saludo cordial.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
- Si quiere recibir los "Encuentros con la Palabra" cada semana, puede avisarme para inscribir su dirección en el grupo. - Si desea ver la reflexión de esta semana y/o las anteriores, las pueden encontrar en:
Les envío la reflexión para el domingo XXI del tiempo ordinario - Ciclo B, correspondiente al 26 de agosto de 2012. Les escribo desde Bogotá.
Documentos adjuntos:
- Archivo con la reflexión para el próximo Domingo. - Archivo con información sobre las actividades del CIRE en el mes de agosto y septiembre de 2012. - Archivo con información sobre Cursos y Diplomados de Educación Continua de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana en los meses de agosto y septiembre de 2012. Información Importante: Conferencia sobre "Deseo y Política en Spinoza", a cargo de Adelino Braz y con comentarios de Gustavo Chirolla. Jueves 23 de agosto. 6:00 pm. Biblioteca Luis Angel Arango. ENTRADA LIBRE
- Programa de la celebración de los 75 años de la Facultad de Teología - 24 de agosto de 2012. 7.852 (Siete mil ochocientos cincuenta y dos) miembros en el grupo. Pueden consultar las reflexiones y escribir sus comentarios en el Blog: http://blogs.periodistadigital.com/encuentros-con-la-palabra.php
******************** Para quienes no pueden abrir el archivo, colocaré aquí la reflexión semanal Domingo XXI del tiempo
ordinario – Ciclo B (Juan 6, 60-69) 26
de agosto de 2012
“¿También
ustedes quieren irse?”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
Entre los años 73 y 71 antes de Cristo se desarrolló una lucha entre un
inmenso ejército de esclavos, liderados por Espartaco, contra el Imperio
romano, que ha sido reseñada por la historia como la Guerra de los Esclavos, o la Guerra de los Gladiadores. No son muchos los datos que se
conservan de la vida de Espartaco. Sabemos que era originario de la Tracia y que militó en las
tropas auxiliares romanas. Su deserción le llevó a la esclavitud, siendo
destinado a ser gladiador debido a su fuerza física. En el año 73 a.C. está en una escuela de
gladiadores en Capua donde unos 200 gladiadores organizaron un complot durante
el verano. Los conspiradores fueron descubiertos pero un grupo de 70 consiguió
alejarse de la ciudad bajo la dirección de Espartaco y algunos más.
Poco a poco, Espartaco logró organizar un
ejército formado por unos 100.000 hombres y se dirigió al norte de la península
con el fin de abandonar Italia y recuperar la libertad. Entre los propios
esclavos empezaron a surgir desacuerdos lo que favoreció que las tropas romanas
obtuvieran algunas victorias. Espartaco y sus seguidores alcanzaron la Galia Cisalpina
pero en ese momento regresaron a Roma. En Lucania el ejército esclavo fue
cercado por las tropas del pretor Marco Licinio Craso ya que la posibilidad de
pasar a Sicilia fracasó porque los piratas contratados para el transporte
traicionaron a Espartaco. En el año 71 a.C. se produjo el último enfrentamiento en
Silaro, después del cual murieron crucificados unos 60.000 esclavos, entre
ellos Espartaco.
En el año 1960 se produjo una película que
recoge esta historia de luchas y fracasos bajo la dirección de Stanley Kubrick y con Kirk Douglas como protagonista. En
1961, la cinta ganó cuatro premios Oscar de la Academia. La última parte de la película presenta la lucha
encarnizada entre dos fuerzas desiguales: Un ejército romano muy bien
organizado y un ejército de esclavos luchando con pasión por su libertad, pero
sin los recursos necesarios para triunfar. Finalmente, el ejército romano busca
entre los prisioneros de guerra al jefe de esta rebelión. Delante de los
esclavos vencidos, un oficial romano pregunta: “¿Quién de ustedes es
Espartaco?” Cuando Espartaco está a punto de levantarse para dar la cara al
enemigo, aparece la mítica secuencia donde los esclavos que han sobrevivido
comienzan a ponerse en pie para repetir, uno a uno, "Yo soy
Espartaco", con el fin de proteger a su líder.
Cuando Jesús propuso su proyecto a sus seguidores, muchos
se sintieron desanimados y se dijeron: “Esto que dice es muy difícil de
aceptar; ¿quién puede hacerle caso?” Y por esto, “muchos de los que habían
seguido a Jesús lo dejaron, y ya no andaban con él. Jesús les preguntó a los
doce discípulos: ¿También ustedes quieren irse? Simón Pedro le contestó: –
Señor, ¿a quién podemos ir? Tus palabras son palabras de vida eterna. Nosotros
ya hemos creído, y sabemos que tú eres el Santo de Dios”. La invitación de
Jesús no es fácil y muchas veces tendremos deseos de volver atrás. En los
momentos más difíciles de nuestra propia vida, necesitaremos llenarnos de valor
para responder, como Pedro, “Señor, ¿a quién podemos ir? Tu tienes palabras de
vida eterna”; o, como los compañeros de luchas de Espartaco, levantarnos para
decir ante el mundo, “Yo soy Espartaco”, y dar la cara por nuestro Señor.
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
Si quieres recibir semanalmente estos “Encuentros con la Palabra”,
puedes escribir a herosj@...
pidiendo que te incluyan en este grupo.
Un saludo cordial.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
- Si quiere recibir los "Encuentros con la Palabra" cada semana, puede avisarme para inscribir su dirección en el grupo. - Si desea ver la reflexión de esta semana y/o las anteriores, las pueden encontrar en:
Les envío la reflexión para el domingo XXII del tiempo ordinario - Ciclo B, correspondiente al 2 de septiembre de 2012. Les escribo desde Medellín, donde estoy dando un taller sobre el servicio de la autoridad a superioras de las Hermanitas de los Pobres de San Pedro Claver.
Documentos adjuntos:
- Archivo con la reflexión para el próximo Domingo. - Archivo con información sobre las actividades del CIRE en el mes de agosto y septiembre de 2012. - Archivo con información sobre Cursos y Diplomados de Educación Continua de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana en los meses de agosto y septiembre de 2012.
7.863 (Siete mil ochocientos sesenta y tres) miembros en el grupo.
******************** Para quienes no pueden abrir el archivo, colocaré aquí la reflexión semanal Domingo XXII del tiempo
ordinario – Ciclo B (Marcos
7,1-8.14-15.21-23) 2 de septiembre de 2012
“¿Por qué
tus discípulos no siguen la tradición de nuestros antepasados?”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
Albert Einstein solía decir: “Es más
fácil desintegrar un átomo que un pre-concepto”. Los prejuicios son muy
fuertes, como lo demuestra la experiencia de un grupo de científicos que colocó
cinco
monos en una jaula, en cuyo centro acomodaron una escalera y, sobre ella, un
montón de bananos. Cuando un mono subía la escalera para agarrar los bananos,
los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el
suelo. Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los
otros lo agarraban a palos. Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la
escalera, a pesar de la tentación de los bananos. Entonces, los científicos
sustituyeron uno de los monos. La primera cosa que hizo fue subir la escalera,
siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le pegaron. Después de algunas
palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera.
Un segundo mono
fue sustituido, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con
entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado, y se repitió el
hecho. El cuarto y, finalmente, el último de los veteranos fue sustituido.Los científicos quedaron, entonces, con un
grupo de cinco monos que, aun cuando nunca recibieron un baño de agua fría,
continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a los bananos. Si fuese
posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentase subir
la escalera, con certeza la respuesta sería: "No sé, las cosas siempre se
han hecho así, aquí..." ¿Será que esto nos suena conocido? ¿Por qué
estamos haciendo las cosas de una manera, si a lo mejor las podemos hacer de
otra?
Cuando los
fariseos y los maestros de la ley se dieron cuenta de que algunos discípulos de
Jesús comían con las manos impuras, le preguntan a Jesús: “¿Por qué tus
discípulos no siguen la tradición de nuestros antepasados sino que comen con
las manos impuras?” Jesús, entonces, contestó: “Bien habló el profeta Isaías
acerca de lo hipócritas que son ustedes, cuando escribió: ‘Este pueblo me honra
con la boca, pero su corazón está lejos de mí. De nada sirve que me rindan
culto: sus enseñanzas son mandatos de hombres’. Porque ustedes dejan el mandato
de Dios para seguir las tradiciones de los hombres”.
A partir de esta reflexión, el
Señor recuerda a los que cuestionan el cambio de las costumbres humanas que
“Nada de lo que entra de afuera puede hacer impuro al hombre. Lo que sale del
corazón del hombre es lo que lo hace impuro. (...) Porque de adentro, es decir,
del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, la inmoralidad
sexual, los robos, los asesinatos, los adulterios, la codicia, las maldades, el
engaño, los vicios, la envidia, los chismes, el orgullo y la falta de juicio.
Todas estas cosas malas salen de dentro y hacen impuro al hombre”. Entre
nosotros también pueden aparecer preguntas como las de los fariseos y los
maestros de la ley. Muchas cosas las hacemos como las hacemos, porque así se
han hecho siempre. Como los monos del experimento, repetimos las costumbres sin
preguntarnos por qué lo hacemos así. Jesús nos quiere libres para saber reconocer
cuál es el verdadero origen del mal en el mundo y no achacarlo a las costumbres
humanas, que siempre pueden cambiar.
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
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Un saludo coridal.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
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Les envío la reflexión para el domingo XXIII del tiempo ordinario - Ciclo B, correspondiente al 9 de septiembre de 2012. Les escribo desde Bogotá.
Documentos adjuntos:
- Archivo con la reflexión para el próximo Domingo. - Archivo con información sobre las actividades del CIRE en el mes de agosto y septiembre de 2012. - Archivo con información sobre Cursos y Diplomados de Educación Continua de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana en los meses de agosto y septiembre de 2012. - Archivo con la información de un Taller de Danza Consciente (Let it be) que se tendrá en el CIRE los días 6 y 7 de octubre de 2012.
7.889 (Siete mil ochocientos ochenta y nueve) miembros en el grupo.
******************** Para quienes no pueden abrir el archivo, colocaré aquí la reflexión semanal Domingo XXIII del tiempo
ordinario – Ciclo B (Marcos 7, 31-37) 9
de septiembre de 2012
“Llenos
de admiración decían: Todo lo hace bien”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
Los jesuitas de Chile se
empeñaron hace algunos años en una campaña publicitaria de gran despliegue a
través de los medios masivos de comunicación social. La intención de la campaña
era invitar a los televidentes a desarrollar actitudes humanas fundamentadas en
los valores del Evangelio, pero utilizando un lenguaje cercano y cotidiano.
Tuve la oportunidad de conocer algunos de los cortos e impactantes avisos que
pasaron durante varios meses por la televisión chilena. Recuerdo uno que me
impactó particularmente cuando nos lo mostró el P. Gabriel Jaime Pérez, S.J., después
de un viaje suyo al país austral.
El spot publicitario,
como se le llama a este tipo de anuncios, presentaba a un mendigo sucio,
descuidado, harapiento y despeinado que estaba sentado en la acera de una calle
muy concurrida. Mientras pedía limosna, la gente pasaba sin prestarle mayor
atención. De pronto, aparece una hermosa joven rubia espectacularmente vestida
que viene hacia el mendigo. Se acerca a él y comienza a besarlo en la boca de
una manera apasionada. Desde luego, los transeúntes se detienen aterrados ante
semejante escena. Después de unos segundos, aparecía un aviso que decía: “No te
pedimos tanto. Sencillamente que lo trates como un ser humano...”.
Creo que este tipo de
mensajes no nos cae mal en ningún momento. A veces pensamos que lo que se nos
pide es demasiado o que no somos capaces de hacer nada por las personas
derrengadas que nos encontramos por el camino de la vida. Tal vez esta es la
actitud que tuvo Jesús con esas personas que eran despreciadas y marginadas en
su medio social. Cuando le presentaron a aquel sordomudo para que le impusiera
las manos, “Jesús se lo llevó a un lado, aparte de la gente, le metió los dedos
en los oídos y con saliva le tocó la lengua. Luego, mirando al cielo, suspiró y
dijo al hombre: ‘¡Efatá!’ (es decir: ‘¡Ábrete!’)”.
Esta actitud de cercanía con
un ser humano sufriente, que había perdido, o tal vez nunca había tenido la
posibilidad de comunicarse o escuchar a los demás, debió resultar sorprendente
para los que acompañaban al Señor en su recorrido por territorios extranjeros.
No estaba bien acercarse a un enfermo y mucho menos tocarlo. Sin embargo, el
Señor no sólo se acerca, sino que le mete los dedos en los oídos y le toca la
lengua con saliva, de manera que “los oídos del sordo se abrieron, y se le desató
la lengua y pudo hablar bien”. Este hombre vivió, seguramente, el momento más
importante de su vida. Se sintió atendido, respetado y acogido en su
limitación.
Cualquiera de
nosotros podría decir ante este milagro del Señor: “¡Eso es imposible para mi! Yo
no se cómo hacer ese tipo de milagros... No sé cómo devolverle a una persona
sorda su capacidad de oír, o a una persona muda su capacidad para hablar”. Pero
el Señor nos diría: “No te pedimos tanto. Sencillamente trátalo como un ser
humano...”. Tal vez ese es el mejor milagro que podamos hacer hoy.
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
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pidiendo que te incluyan en este grupo.
Un saludo cordial.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
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Les envío la reflexión para el domingo XXIV del tiempo ordinario - Ciclo B, correspondiente al 16 de septiembre de 2012. Les escribo desde Bogotá.
Documentos adjuntos:
- Archivo con la reflexión para el próximo Domingo. - Archivo con información sobre las actividades del CIRE en el mes de septiembre y octubre de 2012. - Archivo con información sobre Cursos y Diplomados de Educación Continua de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana en los meses de agosto y septiembre de 2012. - Archivo con la información de un Taller de Danza Consciente (Let it be) que se tendrá en el CIRE los días 6 y 7 de octubre de 2012.
7.903 (Siete mil novecientos tres) miembros en el grupo.
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ordinario – Ciclo B (Marcos 8, 27-35) 16
de septiembre de 2012
“(...) el
que quiera salvar su vida la perderá”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
Hace algunos meses me llegó un
mensaje por la Internet
que contaba que el 14 de Octubre de 1998, en un vuelo trasatlántico de la línea
Aérea British Airways tuvo lugar el siguiente suceso: A una dama la
sentaron en el avión al lado de un hombre de raza negra. La mujer pidió a la
azafata que la cambiara de sitio, porque no podía sentarse al lado de una
persona tan desagradable. La azafata argumentó que el vuelo estaba muy lleno,
pero que iría a revisar en primera clase a ver por si acaso podría encontrar
algún lugar libre.
Todos los demás pasajeros
observaron la escena con disgusto, no solo por el hecho en sí, sino por la
posibilidad de que hubiera un sitio para la mujer en primera clase. La señora
se sentía feliz y hasta triunfadora porque la iban a quitar de ese sitio y ya
no estaría cerca de aquella persona. Minutos más tarde regresó la azafata y le
informó a la señora: “Discúlpeme señora, pero efectivamente todo el vuelo está
lleno... pero afortunadamente encontré un lugar vacío en primera clase. Sin
embargo, para poder hacer este tipo de cambios le tuve que pedir autorización
al capitán. Él me indicó que no se podía obligar a nadie a viajar al lado de
una persona tan desagradable”.
La señora con cara de triunfo, intentó salir de su asiento, pero la
azafata en ese momento se voltea y le dice al hombre de raza negra: “Señor,
¿sería usted tan amable de acompañarme a su nuevo asiento?” Todos los pasajeros
del avión se pararon y ovacionaron la acción de la azafata. Ese año, la azafata
y el capitán fueron premiados por esa actitud. La empresa se dio cuenta que no
le había dado demasiada importancia a la capacitación de su personal en el área
de atención al cliente. Por tanto, se hicieron algunos cambios de inmediato.
Desde ese momento en todas las oficinas de British Airways se lee el
siguiente mensaje: “Las personas pueden olvidar lo que les dijiste. Las
personas pueden olvidar lo que les hiciste. Pero nunca olvidarán como los
hiciste sentir".
Qué bueno es este ejemplo para exaltar las palabras que dirigió Jesús a
sus discípulos después de la discusión sobre quién era él y el anuncio de su
pasión: “Si alguno quiere ser discípulo mío, olvídese de sí mismo, cargue con
su cruz y sígame. Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que
pierda su vida por causa mía y por acepar el evangelio, la salvará”.
Nuestra sociedad nos ha ido acostumbrando a buscar lo mejor para
nosotros. Incluso, los padres de familia le enseñan a sus hijos e hijas a no
dejarse de los compañeros y compañeras. Primero yo, segundo yo, y si alcanza
para un tercero, también yo, parece ser lo normal en nuestras relaciones
interpersonales y sociales. Los que buscan el poder político, económico, social
y cultural, pocas veces están pensando en el beneficio de los demás.Pero mucho más escasa es la disposición a
sacrificarse o a entregarse por los otros a costa de nuestro bienestar y mucho
menos de nuestra vida. ¡Qué distinto es el mensaje de Jesús, el Mesías, como
Pedro lo reconoció delante de sus compañeros! Su proyecto va en contravía de
nuestros valores. No podemos olvidar que el que quiera salvar su vida, con toda
seguridad, la perderá. Ni podemos perder de vista que cuando se está dispuesto
a perder la vida por los demás, a lo mejor lo pasan a primera clase...
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
Si quieres recibir semanalmente estos “Encuentros con la Palabra”,
puedes escribir a herosj@...
pidiendo que te incluyan en este grupo.
Un saludo cordial.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
- Si quiere recibir los "Encuentros con la Palabra" cada semana, puede avisarme para inscribir su dirección en el grupo. - Si desea ver la reflexión de esta semana y/o las anteriores, las pueden encontrar en:
Les envío la reflexión para el domingo XXV del tiempo ordinario - Ciclo B, correspondiente al 23 de septiembre de 2012. Les escribo desde Bogotá.
Documentos adjuntos:
- Archivo con la reflexión para el próximo Domingo. - Archivo con información sobre las actividades del CIRE en el mes de septiembre y octubre de 2012. - Archivo con información sobre Cursos y Diplomados de Educación Continua de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana en los meses de agosto y septiembre de 2012. - Archivo con la información de un Taller de Danza Consciente (Let it be) que se tendrá en el CIRE los días 6 y 7 de octubre de 2012. - Archivo con información sobre el próximo "Entremés Teológico", que seré el miércoles 26 de septiembre de 2012, a las 6:00 pm, en el Auditorio Jaime Hoyos de la PUJ. Invitado: Expresidente Ernesto Samper Pizano. Tema: Paz y Sociedad Civil. Entrada Libre. Por favor, ayudar a Divulgar... Gracias.
7.913 (Siete mil novecientos trece) miembros en el grupo.
******************** Para quienes no pueden abrir el archivo, colocaré aquí la reflexión semanal Domingo XXV del tiempo
ordinario – Ciclo B (Marcos 9, 30-37) 23
de septiembre de 2012
“Si
alguno quiere ser el primero, deberá ser el último de todos (...)”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
Esopo, el conocido fabulista
griego, cuenta que “una
Caña y un Olivo disputaban sobre
sus respectivas fuerzas, y éste con socarronería le dijo a la otra: –«Hablas de
resistir y de poder, cuando el más débil soplo de viento te bambolea y humilla.
Aprende de mí, que ni aun muevo mis ramas cuando tu te doblegas.»– La mísera
Caña calló a estas razones, y se armó de paciencia hasta que viniese el huracán
más próximo. En efecto, llegado aquel, la Caña se dobló como antes, mientras el Olivo cayó
tronchado en tierra. –«¿Qué es lo mejor ahora, replicó la ofendida levantándose,
ceder o resistir?».
De una manera muy parecida, la Madre Laura Montoya,
religiosa colombiana fundadora de las misioneras que conocemos como Lauritas y
que fue beatificada algunos años, dice en su autobiografía que tituló Historia
de las Misericordias de Dios en un alma: “Una pequeña diferencia hay entre
el profeta de Nínive y esta pobre Laura y es que yo siempre he tenido el valor
del junco. Observe Padre mío, que las rocas se oponen a la corriente y
cualquier día viene una ola y las derrumba; mientras que el junco, ante la
borrasca, se inclina y las olas pasan por encima sin hacerle daño, puesto que
pasada la borrasca vuelve a erguirse hermoso y dócil”.
De muchas formas Jesús nos dijo, por activa y
por pasiva, lo que el profesor Maturana, filósofo de nuestro fútbol local,
suele argüir cuando fracasa en un partido: “Perder es ganar un poco”. Los
discípulos, que se demoraron más de lo conveniente en entender esta dinámica de
la salvación que nos ofrece Dios en Jesús, discutían, mientras el maestro les
hablaba de su pasión, sobre quién de ellos era el más importante; de manera que
Jesús tiene que decirles: “Si alguien quiere ser el primero, deberá ser el
último de todos, y servirlos a todos”. Cosa que todavía hoy no hemos podido
entender. Casi, como los discípulos, habría que decir de nosotros y de nuestra
sociedad que “no entendían lo que les decía, y tenían miedo de preguntarle”.
Nuestros criterios están en contradicción con
los criterios de Jesús y no nos inquieta ni poquito seguir funcionando en una
sociedad, en una familia y en una Iglesia en la que ser el primero no es
hacerse servidor y último. ¡Ni más faltaba! dirán algunos. Ni siquiera se nos
ocurre que esto puede tener aplicaciones prácticas en nuestras relaciones
cotidianas. Seguimos apegados a las estructuras de poder y de mando que vino a
renovar el Señor con su palabra y, sobre todo, con su ejemplo de vida. Por eso,
“puso un niño en medio de ellos, y tomándolo en brazos les dijo: –El que recibe
en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, no
solamente a mí me recibe, sino también a aquel que me envió”.
De una manera práctica, en nuestra vida ordinaria, en nuestras
discusiones sobre quién es el más importante, debería guiarnos aquello que el
P. Javier González, S.J., le recomendaba a Luis Fernando Múnera, S.J., cuando
era un joven maestrillo: “Piensa en lo que pierdes cuando ganas algo; y piensa
en lo que ganas cuando pierdes algo”. Siguiendo las enseñanzas de Jesús,
tenemos la certeza de que a veces es mejor perder como la Caña frente al Olivo de
Esopo, o como el junco frente a la piedra de la Madre Laura...
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
Si quieres recibir semanalmente estos “Encuentros con la Palabra”,
puedes escribir a herosj@...
pidiendo que te incluyan en este grupo.
Un saludo cordial.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
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Les envío la reflexión para el domingo XXVI del tiempo ordinario - Ciclo B, correspondiente al 30 de septiembre de 2012. Les escribo desde Bogotá.
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7.913 (Siete mil novecientos trece) miembros en el grupo.
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ordinario – Ciclo B (Mc. 9,
38-43.45.47-48) 30 de septiembre de 2012
“El que
no está contra nosotros, está a nuestro favor”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
Alguna vez le oí a Monseñor Oscar Urbina, actual obispo de Villavicencio,
hablando de los grupos evangélicos que van invadiendo nuestros barrios, la
siguiente afirmación tomada de la
Escritura: “(...) si este asunto es cosa de los hombres,
pasará; pero si es cosa de Dios, no podrán ustedes vencerlos. Tengan cuidado,
no se vayan a encontrar luchando contra Dios” (Hechos de los Apóstoles 5,
38-39).
Los discípulos eran perseguidos por anunciar la resurrección del Señor
y las autoridades judías les habían prohibido terminantemente que enseñaran
nada sobre Jesús. Cuando les reclaman no haber hecho caso a las órdenes
emanadas de la Sinagoga,
“Pedro y los demás apóstoles contestaron: –Es nuestro deber obedecer a Dios
antes que a los hombres. El Dios de nuestros antepasados resucitó a Jesús, el
mismo a quien ustedes mataron colgándolo de la cruz. Dios lo ha levantado y lo
ha puesto a su derecha y lo ha hecho Guía y Salvador, para que la nación de
Israel vuelva a Dios y reciba el perdón de sus pecados. De esto somos testigos
nosotros y también lo es el Espíritu Santo, que Dios ha dado a los que le
obedecen” (Hechos 5, 29-32).
La respuesta de los discípulos hizo que las autoridades judías
reaccionaran con fuerza: “Cuando oyeron esto, se enfurecieron y quisieron
matarlos. Pero entre aquellas autoridades había un fariseo llamado Gamalilel,
que era un maestro de la ley muy respetado por el pueblo. Este se puso de pie y
mandó que por un momento sacaran de allí a los apóstoles. Luego dijo a las
demás autoridades: –Israelitas, tengan cuidado con lo que va a ha hacer con
estos hombres. Recuerden que hace algún tiempo se levantó Teudas, alegando ser
un hombre importante, y unos cuatrocientos hombres lo siguieron. Pero a este lo
mataron, y sus seguidores se dispersaron, y allí se acabó todo. Más tarde, en
los días del censo, se levantó Judas, el de Galilea, y logró que algunos lo
siguieran; pero también lo mataron, y todos sus seguidores se dispersaron. En
este caso, yo les aconsejo que dejen a estos hombres y que no se metan con
ellos. Porque si este asunto es cosa de los hombres, pasará; pero si es cosa de
Dios, no podrán ustedes vencerlos. Tengan cuidado, no se vayan a encontrar
luchando contra Dios” (Hechos 5, 33-39).
Cuando Juan le dice a Jesús que han visto a uno que expulsaba demonios
en su nombre y se lo habían tratado de impedir “porque no es de los nuestros”,
Jesús le contestó: “–No se lo prohíban, porque nadie que haga un milagro en mi
nombre podrá luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros, está a
nuestro favor. Cualquiera que les dé a ustedes un vaso de agua por ser ustedes
de Cristo, les aseguro que tendrá su premio”. Esta afirmación de Jesús,
recogida en el evangelio según san Marcos, el más antiguo y el más breve, que
hemos venido leyendo este año, parece ir en contravía con aquella otra, citada
por Mateo y Lucas en sus evangelios, que dice: “El que no está a mi favor, está
en contra mía; y el que conmigo no recoge, desparrama” (Mateo 12, 30 y Lucas
11, 23). Esta frase aparece en el contexto de las acusaciones que le hacen los
fariseos a Jesús de hacer milagros con el poder de Belcebú, el jefe de los
demonios.
La frase de
Marcos que nos presenta el evangelio de hoy pone el énfasis en los que no están
contra nosotros, que están a nuestro favor... Mateo y Lucas insisten más en los
que no están a nuestro favor, que están en contra nuestra... Parece un
trabalenguas, pero no lo es. Todo el que hace el bien, aunque no lo haga en
nombre nuestro, no está contra nosotros, está a nuestro favor. Y los que están
en contra nuestra, son los que no obran el bien y, por tanto, no están a
nuestro favor. Monseñor Urbina, siguiendo a Gamaliel y, sobre todo, al buen
Jesús, nos da una auténtica lección de tolerancia, tan necesaria en estos días,
cuando disentir y opinar distinto se pueden convertir en algo peligroso.
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
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Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
- Si quiere recibir los "Encuentros con la Palabra" cada semana, puede avisarme para inscribir su dirección en el grupo. - Si desea ver la reflexión de esta semana y/o las anteriores, las pueden encontrar en:
Les envío la reflexión para el domingo XXVII del tiempo ordinario - Ciclo B, correspondiente al 7 de octubre de 2012. Les escribo desde Bogotá.
Documentos adjuntos:
- Archivo con la reflexión para el próximo Domingo. - Archivo con información sobre las actividades del CIRE en el mes de septiembre y octubre de 2012. - Archivo con información sobre Cursos y Diplomados de Educación Continua de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana en los meses de octubre y noviembre de 2012. 7.935 (Siete mil novecientos treinta y cinco) miembros en el grupo.
******************** Para quienes no pueden abrir el archivo, colocaré aquí la reflexión semanal Domingo XXVII del tiempo
ordinario – Ciclo B (Marcos 10, 2-16) 7
de octubre de 2012
“Los dos
serán como una sola persona”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
El P. Javier Gafo, S.J., gran bioeticista español muy conocido,
fallecido hace algunos años, cita en uno de sus libros una bella historia
india. Un matrimonio muy pobre iba a celebrar el aniversario de su matrimonio.
Él daba vueltas y más vueltas a su cabeza, sin éxito, pensando cómo conseguir
unas pocas rupias para hacer un regalo a la mujer que tanto amaba y que lo
había acompañado durante casi toda su vida. Hasta que le vino una idea que le
produjo escalofrío: podría vender la pipa, con la que todas las tardes se
sentaba a fumar a la puerta de su casa. Con el dinero, podría regalar a su
mujer un peine para que pudiese peinar su bello y largo cabello, que cuidaba
con mucho esmero. Finalmente, con el corazón dolorido y alegre al mismo tiempo,
aquel hombre vendió su pipa y se acercó a su casa, llevando envuelto en un
pobre papel el peine que había comprado. Allí le esperaba su mujer..., que
había vendido su hermoso cabello negro para regalar a su marido el mejor tabaco
para su pipa.
El amor cristiano se caracteriza porque supone entrega, don de sí,
desprendimiento y aún sacrificio del uno por el otro. Cuando Ignacio de Loyola
habla del amor, al final de sus famosos Ejercicios Espirituales, dice
que hay que advertir en dos cosas: “La primera es que el amor se debe poner más
en las obras que en las palabras” (EE 230); la segunda es que “el amor
consiste en comunicación de las dos partes, es a saber, en dar y comunicar el
amante al amado lo que tiene, o de lo que tiene o puede, y así, por el
contrario, el amado al amante; de manera que si el uno tiene ciencia, dar al
que no la tiene, si honores, si riquezas, y así el otro al otro” (EE
231). ‘Obras son amores y no buenas razones’, dice la sabiduría popular. Y, por
otra parte, la comunicación entre las partes, que dan y se dan lo que son y
tienen para hacer crecer y enriquecer a la otra parte. No se puede amar sin
entregar lo mejor de nosotros en la relación.
La Carta a los Efesios se
refiere a la relación matrimonial comparándola con la relación que existe entre
Cristo y a la Iglesia.
Cuando he presenciado matrimonios y hemos hecho esta lectura,
se nota una satisfacción en el rostro de los novios cuando se lee la primera
parte del texto: “Las esposas deben estar sujetas a sus esposos como al Señor”
(Efesios 5, 22). Pero cuando se explica la segunda parte, las novias son las
que parecen más satisfechas: “Esposos, amen a sus esposas como Cristo amó a la Iglesia y dio su vida por
ella” (Efesios 5, 25), porque de lo que se trata es sencillamente de un amor
que está dispuesto a la entrega hasta la muerte, y muerte en cruz...
Este amor oblativo, sólo será posible si marido y mujer se hacen
una sola persona, que es lo que Jesús propone para la relación matrimonial:
“Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y
los dos serán como una sola persona. Así que ya no son dos, sino uno solo. De
modo que el hombre no debe separar lo que Dios ha unido”. Conviene, pues,
alimentar constantemente esta decisión de amor mutuo que, combinando el dolor y
la alegría, se hace capaz de una entrega generosa en el día a día de la relación.
Amor que se traduce en obras y amor que está dispuesto a dar y recibir en una
permanente comunicación. Amor que está dispuesto a vender su pipa o su hermoso
cabello para encontrarse con el otro, desde lo mejor de sí mismo.
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
Si quieres recibir semanalmente estos “Encuentros con la Palabra”,
puedes escribir a herosj@...
pidiendo que te incluyan en este grupo.
Un saludo cordial.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
- Si quiere recibir los "Encuentros con la Palabra" cada semana, puede avisarme para inscribir su dirección en el grupo. - Si desea ver la reflexión de esta semana y/o las anteriores, las pueden encontrar en:
Les hago llegar esta información sobre el Congreso Continental de Teología que se llevará a cabo en San Leopoldo, Brasil, entre el 7 y el 11 de octubre de 2012, con motivo de los 50 años de la apertura del Concilio Vaticano II y los 40 años de la publicación de la "Teología de la Liberación" de Gustavo Gutiérrez. Les adjunto la programación de las conferencias que serán transmitidas por la web. El horario está hecho pensando en Colombia... si quieren aprovechar estas transmisiones en otros países, tendrán que hacer la respectiva conversión horaria.
CONGRESO
CONTINENTAL DE TEOLOGÍA PROGRAMACIÓN
DE LA TRANSMISIÓN SAN LEOPOLDO 7 AL 11 DE OCTUBRE DE 2012
Congresso Continental de
Teologia ao vivo pela internetEntre los días 7 al 11 de octubre,
tiene lugar en Unisinos, Brasil, el Congreso Continental de Teología(clic aquí para seguir la transmisión).
As assim
chamadas 'grandes conferências' serão transmitidas ao vivo, pela internet, pelo
Observatório Eclesial do México: www.ustream.tv/channel/congresoteologicobrasil Las conferencias
mas importantes se transmitirán en vivo a través de Internet en el Observatorio
Eclesial de México:
- Si quiere recibir los "Encuentros con la Palabra" cada semana, puede avisarme para inscribir su dirección en el grupo. - Si desea ver la reflexión de esta semana y/o las anteriores, las pueden encontrar en:
Les envío la reflexión para el domingo XXVIII del tiempo ordinario - Ciclo B, correspondiente al 14 de octubre de 2012. Les escribo desde Sao Leopoldo, Brasil, donde participo en el Congreso Continental de Teología.
Pueden seguir los pormenores de este evento siguiendome en twitter:
Twitter: @hrosj_palabra
Documentos adjuntos:
- Archivo con la reflexión para el próximo Domingo. - Archivo con información sobre las actividades del CIRE en el mes de octubre y noviembre de 2012. - Archivo con información sobre Cursos y Diplomados de Educación Continua de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana en los meses de octubre y noviembre de 2012. - Queremos invitarlos a la conferencia que impartirá en la Biblioteca LAA el profesor Marc Augé el lunes 29 de octubre a las 6pm., titulada: Intriga e inauguración: dos momentos del rito vistos desde la antropología. La entrada es libre, pero es necesario inscribirse en la página web del Banco de la República. Esta visita está enmarcada en el programa Entrecruzamientos que realiza la Facultad de Teología con la Alianza Francesa, el ICANH y el Banco de la República, programa que durante este año ha tenido como tema central “Las estrategias del deseo”. Adjunto el enlace sobre la conferencia del profesor Augé: http://www.banrepcultural.org/entrecruzamientos/inicio
Adicionalmente, el lunes 29 de octubre, de 3 a 5pm, el profesor Marc Augé tendrá un conversatorio con estudiantes de la Universidad, aquí en la Facultad de Teología en el piso 5°, Sala del Consejo. Favor confirmar la asistencia de sus estudiantes en el correo smurillo@... extensión 5602. ¡Bienvenidos!
Marc Augé. Antropólogo francés nacido en Poitiers en 1935. Ha sido director de investigaciones del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), y profesor de la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) de París, donde ocupó el cargo de presidente entre 1985 y1995, y creó el Laboratorio de Antropología de los Mundos Contemporáneos. Su amplia obra —traducida a varios idiomas— destaca una magnífica aproximación al concepto de "sobremodernidad", construido a partir de una reflexión sobre la identidad, la alteridad y la historia, en función de su relación con los lugares y no-lugares organizadores y movilizadores del sentido social hoy. Sus más recientes publicaciones abordan temas como la memoria y el olvido, la ciudad y la tecnología, la ficción y la importancia del rito en las sociedades contemporáneas.
7.950 (Siete mil novecientos cincuenta) miembros en el grupo.
******************** Para quienes no pueden abrir el archivo, colocaré aquí la reflexión semanal Domingo XXVIII del tiempo
ordinario – Ciclo B (Marcos
10, 17-30) 14 de octubre de 2012
“¿Qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
San Antonio Abad nació en Egipto en el año 251, y murió el 17 de
enero del año 356, día en que celebramos su memoria litúrgica actualmente. Fue el iniciador de un amplio movimiento espiritual. Se le consideró
el Abad, es decir, el padre de los ermitaños, que a partir de
mediados del siglo IIIabandonan las ciudades, en número cada vez mayor,
para retirarse al desierto, en Egipto o en cualquier otro lugar, buscando un
estilo de vida que les permitiera vivir más radicalmente las exigencias del
Evangelio.
Su primera biografía fue escrita por el obispo San Atanasio. En ella,
nos cuenta que San Antonio quedó huérfano de padre y madre a los veinte años,
heredando una gran fortuna. Poco después, al entrar a una iglesia, oyó leer
aquellas palabras de Jesús: "Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes,
y dáselo a los pobres y luego ven y sígueme". Salió de allí y vendió las
300 fanegadas de buenas tierras que sus padres le habían dejado en herencia, y
repartió el dinero a los necesitados. Lo mismo hizo con sus casas y
mobiliarios. Sólo dejó una pequeña cantidad para vivir él y su hermana.
Pero luego oyó leer en un templo aquella frase del Señor: "No
se preocupen por el día de mañana", y vendió el resto de los bienes que le
quedaban. Aseguró en un convento de monjas la educación y el futuro de su
hermana y repartió todo lo demás entre la gente más pobre, quedando en la más
absoluta pobreza, confiado sólo en Dios. Se fue al desierto, donde vivía de su
propio trabajo en completa soledad. Pero su fama de santidad fue creciendo y
atrajo a muchos jóvenes a quienes orientó en este estilo de vida que se
constituyó en una especie de protesta contra una sociedad opulenta que iba
perdiendo los valores del Evangelio en medio de una cultura de la abundancia.
Así como San Antonio, muchos cristianos y cristianas a lo largo de
la historia han respondido con mucha generosidad a las palabras que Jesús le
dirigió a este hombre que nos presenta hoy el evangelio. Tal vez esta es una de
las páginas más radicales de la Escritura. Las frases que Jesús dirige a sus
discípulos después de que este hombre “se fue triste, porque era muy rico”, son
de una contundencia implacable: “¡Qué difícil va a ser para los ricos entrar en
el reino de Dios! (...) Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una
aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios”. Frases tan exigentes
hicieron que los discípulos, asombrados se preguntaran: “¿Y quién podrá
salvarse?” A lo que Jesús respondió “Para los hombres es imposible, pero no
para Dios, porque para él no hay nada imposible”.
Este Encuentro con la Palabra nos pude dejar
una sensación de frustración. No sé cuántos, al oír el domingo estas palabras
de Jesús, salgan de la Iglesia
y vayan a vender todo lo que tienen para dárselo a los pobres. Supongo que no
muchos. Pero no podemos perder de vista que para Dios no hay nada imposible.
Así como San Antonio recibió la fuerza de Dios para dar este salto que cambió
la historia del mundo antiguo, Dios puede mover nuestros corazones para
descubrir la respuesta que podemos darle al Señor en una sociedad como la
nuestra. Dejemos que él tome la iniciativa.
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
Si quieres recibir semanalmente estos “Encuentros con la Palabra”,
puedes escribir a herosj@...
pidiendo que te incluyan en este grupo.
Un saludo cordial.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
- Si quiere recibir los "Encuentros con la Palabra" cada semana, puede avisarme para inscribir su dirección en el grupo. - Si desea ver la reflexión de esta semana y/o las anteriores, las pueden encontrar en:
Les envío la reflexión para el domingo XXIX del tiempo ordinario - Ciclo B, correspondiente al 21 de octubre de 2012. Les escribo desde Bogotá.
Documentos adjuntos:
- Archivo con la reflexión para el próximo Domingo. - Archivo con información sobre las actividades del CIRE en el mes de octubre y noviembre de 2012. - Archivo con información sobre Cursos y Diplomados de Educación Continua de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana en los meses de octubre y noviembre de 2012. - Queremos invitarlos a la conferencia que impartirá en la Biblioteca LAA el profesor Marc Augé el lunes 29 de octubre a las 6pm., titulada: Intriga e inauguración: dos momentos del rito vistos desde la antropología. La entrada es libre, pero es necesario inscribirse en la página web del Banco de la República. Esta visita está enmarcada en el programa Entrecruzamientos que realiza la Facultad de Teología con la Alianza Francesa, el ICANH y el Banco de la República, programa que durante este año ha tenido como tema central “Las estrategias del deseo”. Adjunto el enlace sobre la conferencia del profesor Augé: http://www.banrepcultural.org/entrecruzamientos/inicio
Adicionalmente, el lunes 29 de octubre, de 3 a 5pm, el profesor Marc Augé tendrá un conversatorio con estudiantes de la Universidad, aquí en la Facultad de Teología en el piso 5°, Sala del Consejo. Favor confirmar la asistencia de sus estudiantes en el correo smurillo@... extensión 5602. ¡Bienvenidos!
Marc Augé. Antropólogo francés nacido en Poitiers en 1935. Ha sido director de investigaciones del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), y profesor de la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) de París, donde ocupó el cargo de presidente entre 1985 y1995, y creó el Laboratorio de Antropología de los Mundos Contemporáneos. Su amplia obra —traducida a varios idiomas— destaca una magnífica aproximación al concepto de "sobremodernidad", construido a partir de una reflexión sobre la identidad, la alteridad y la historia, en función de su relación con los lugares y no-lugares organizadores y movilizadores del sentido social hoy. Sus más recientes publicaciones abordan temas como la memoria y el olvido, la ciudad y la tecnología, la ficción y la importancia del rito en las sociedades contemporáneas.
7.960 (Siete mil novecientos cincuenta) miembros en el grupo.
******************** Para quienes no pueden abrir el archivo, colocaré aquí la reflexión semanal Domingo XXIX del tiempo
ordinario – Ciclo B (Marcos 10, 35-45)
21 de octubre de 2012
“¿Qué
quieren que haga por ustedes?”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
Quién no ha recomendado alguna vez a alguien para obtener un trabajo,
para conseguir un cupo en un colegio o para ganarse una beca en una
universidad. Quién no ha buscado algún apoyo en personas que tienen cierto
influjo social o económico, para alcanzar una determinada meta en su camino.
Quién no ha aceptado una sugerencia de alguien que intercede por un ser querido
o una persona conocida en un determinado proceso de selección. En el lenguaje
cotidiano llamamos palanca a las ayudas que, más o menos legítimamente,
se pueden buscar en determinadas situaciones humanas. Normalmente son aceptadas
estas prácticas, con la condición de que no busquen, directa o indirectamente,
el beneficio de los patrocinadores. Creo que es condenable, incluso penalmente,
cuando se exigen contraprestaciones para los padrinos de una determinada
persona, sean éstos políticos o personas que ejercen algún tipo de poder.
Es menos común la práctica de autorecomendarse para determinados cargos
políticos, militares o eclesiásticos. Tal vez en los casos de elección popular,
cuando los candidatos a un determinado cargo no escatiman esfuerzos por
convencer a los electores de su idoneidad para desempeñar ciertas
responsabilidades, esta proclamación de las propias virtudes, es legítima y
permitida. Pero en otros ámbitos sociales esta forma de proceder, no sólo sería
criticable, sino que generaría una reacción contraria. Pensemos en un empleado
medio de una gran empresa que se acerca al Presidente de la Compañía para ofrecerse
como Gerente General de una sucursal en una ciudad importante... Lo más seguro
es que, en lugar de conseguir el ascenso, termine liquidado antes de lo
previsto.
En general, no son bien vistas las prácticas de autopromoción para
alcanzar cargos de poder o de influjo. No se imagina uno a un párroco haciendo lobby
para conseguir una mitra, o a un obispo buscando, a través de palancas y
recomendaciones, un capelo cardenalicio. No parece común que un Coronel esté
intrigando para conseguir un ascenso a General, o que un Comandante de Brigada
esté maquinando para que lo trasladen a una ciudad más importante. Claro que,
como solemos decir a propósito de las brujas, estas formas de proceder no
deberían darse, pero que las hay, las hay...
“Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le
dijeron: (...) –Concédenos que en tu reino glorioso nos sentemos uno a tu
derecha y otro a tu izquierda”. Desde luego, esta petición produjo malestar
entre los demás discípulos; por eso, Jesús les recordó: “–Como ustedes saben,
entre los paganos hay jefes que se creen con derecho a gobernar con tiranía a
sus súbditos, y los grandes hacen sentir su autoridad sobre ellos. Pero entre
ustedes no debe ser así”. Alguien, con mucha ironía, afirmaba que este texto
explicaba la razón por la que Santiago es el patrono de España... Entre las
muchas cosas que heredamos de la Madre Patria, también está esta forma de proceder
tan característica, aunque no exclusiva, de nuestra sangre hispana. Dios, con
nuestra ayuda, no permita que nuestra Iglesia, nuestras comunidades, nuestras
empresas y nuestras sociedades se dejen invadir por esta plaga que busca el
poder para oprimir y no para servir, como lo pretendía el Señor entre sus
discípulos más cercanos.
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
Si quieres recibir semanalmente estos “Encuentros con la Palabra”,
puedes escribir a herosj@...
pidiendo que te incluyan en este grupo.
Un saludo cordial.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana
Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
- Si quiere recibir los "Encuentros con la Palabra" cada semana, puede avisarme para inscribir su dirección en el grupo. - Si desea ver la reflexión de esta semana y/o las anteriores, las pueden encontrar en:
Les envío la reflexión para el domingo XXX del tiempo ordinario - Ciclo B, correspondiente al 28 de octubre de 2012. Les escribo desde Bogotá.
Documentos adjuntos:
- Archivo con la reflexión para el próximo Domingo. - Archivo con información sobre las actividades del CIRE en el mes de octubre y noviembre de 2012. - Archivo con información sobre Cursos y Diplomados de Educación Continua de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana en los meses de octubre y noviembre de 2012. - Queremos invitarlos a la conferencia que impartirá en la Biblioteca LAA el profesor Marc Augé el lunes 29 de octubre a las 6pm., titulada: Intriga e inauguración: dos momentos del rito vistos desde la antropología. La entrada es libre, pero es necesario inscribirse en la página web del Banco de la República. Esta visita está enmarcada en el programa Entrecruzamientos que realiza la Facultad de Teología con la Alianza Francesa, el ICANH y el Banco de la República, programa que durante este año ha tenido como tema central “Las estrategias del deseo”. Adjunto el enlace sobre la conferencia del profesor Augé: http://www.banrepcultural.org/entrecruzamientos/inicio
Adicionalmente, el lunes 29 de octubre, de 3 a 5pm, el profesor Marc Augé tendrá un conversatorio con estudiantes de la Universidad, aquí en la Facultad de Teología en el piso 5°, Sala del Consejo. Favor confirmar la asistencia de sus estudiantes en el correo smurillo@... extensión 5602. ¡Bienvenidos!
Marc Augé. Antropólogo francés nacido en Poitiers en 1935. Ha sido director de investigaciones del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), y profesor de la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) de París, donde ocupó el cargo de presidente entre 1985 y1995, y creó el Laboratorio de Antropología de los Mundos Contemporáneos. Su amplia obra —traducida a varios idiomas— destaca una magnífica aproximación al concepto de "sobremodernidad", construido a partir de una reflexión sobre la identidad, la alteridad y la historia, en función de su relación con los lugares y no-lugares organizadores y movilizadores del sentido social hoy. Sus más recientes publicaciones abordan temas como la memoria y el olvido, la ciudad y la tecnología, la ficción y la importancia del rito en las sociedades contemporáneas.
7.965 (Siete mil novecientos sesenta y cinco) miembros en el grupo.
******************** Para quienes no pueden abrir el archivo, colocaré aquí la reflexión semanal Domingo XXX del tiempo
ordinario – Ciclo B (Marcos 10, 46-52)
28 de octubre de 2012
“Muchos
lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más (...)”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
Un buen amigo me envío hace unos
días esta historia: Seis mineros trabajaban en un túnel muy profundo. De
repente, un derrumbe los dejó aislados, sellando la salida. En silencio, cada
uno miró a los demás en medio de la penumbra pobremente iluminada por sus
lámparas de gas. De un vistazo calcularon su situación. Con su experiencia, se
dieron cuenta de que el gran problema sería el oxígeno. Si hacían todo bien,
les quedaban unas tres horas de aire. ¿Podrían encontrarlos antes de que fuera
tarde? Decidieron ahorrar todo el oxígeno posible. Apagaron las lámparas y se
tendieron en silencio en el suelo. Enmudecidos por la situación e inmóviles en
la oscuridad, era difícil calcular el paso del tiempo. Sólo uno de ellos
llevaba un reloj que podía iluminarse para ver la hora. Hacia él iban todas las
preguntas. ¿Cuánto tiempo pasó? ¿Cuánto falta? La desesperación ante cada
respuesta, agravaba la tensión. El capataz se dio cuenta de que la ansiedad,
los haría respirar más rápidamente y esto los podría matar. Entonces ordenó al
que tenía el reloj, que solamente él controlara el paso del tiempo. Él avisaría
a todos cada media hora.
Ante el aviso: “Ha pasado media
hora", hubo un murmullo y una angustia que se palpaba en el aire. El
hombre del reloj se dio cuenta de que cada vez iba a ser más terrible
comunicarles que el minuto final se acercaba. Sin consultar a nadie decidió que
ellos no merecían morirse sufriendo. Así que la próxima vez que les informó la
media hora, en realidad habían pasado 45 minutos... Nadie desconfió. Apoyado en
el éxito del engaño, la tercera información, la dio una hora después... Todos
pensaron en lo largo que se hacía el tiempo en esa situación. La cuadrilla
apuraba la tarea de rescate. Llegaron a las cuatro horas y media. Lo más
probable era encontrar a los seis mineros muertos. Encontraron vivos a cinco de
ellos. Solamente uno había muerto de asfixia... El que tenía el reloj.
Cuando creemos y confiamos en que
se puede seguir adelante, nuestras posibilidades de avanzar se multiplican. No
es que la actitud positiva por sí misma sea capaz de conjurar la fatalidad o de
evitar las tragedias pero, ciertamente, las posibilidades de encontrar una
salida dentro de lo humanamente posible crece considerablemente. El deseo de
vivir de este grupo de mineros, acompañado por la confianza en el oxígeno que
les daba el tiempo dilatado por el ingenio de un compañero, hizo posible lo que
parecía improbable.
Cuando Jesús salía de Jericó, “seguido de sus discípulos y de
mucha gente, un mendigo ciego llamado Bartimeo, hijo de Timeo, estaba sentado
junto al camino. Al oír que era Jesús de Nazaret, el ciego comenzó a gritar:
–¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí! Muchos lo reprendían para que se
callara, pero él gritaba más todavía: – ¡Hijo de David, ten compasión de mí!”
Jesús se detuvo y lo mandó llamar. “El ciego arrojó su capa y de un salto se
acercó a Jesús, que le preguntó: – ¿Qué quieres que haga por ti?” Bartimeo,
efectivamente, estaba lleno de deseos de ser curado por el profeta de Galilea;
y estos deseos lo llevaron a perseverar en sus gritos y a responder con
prontitud a la invitación de Jesús. Por eso, mereció escuchar esas bellas
palabras que Jesús solía decir a la gente herida que encontraba a su paso:
“Puedes irte; por tu fe has sido sanado”. De estar ciego y sentado “junto al
camino”, pasó a recobrar la vista y a seguir “a Jesús por el camino”. Que
nuestra fe sea como la de Bartimeo, o como el minero ingenioso del reloj.
* Sacerdote jesuita, Decano
académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana – Bogotá
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Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Decano Académico
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Carrera 5a. No. 39-00 - Edificio Pedro Arrupe, S.J. - Bogotá, D.C. - Colombia, S.A.
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