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Querid@s CEHPs:
A continuación hago de su conocimiento un substancioso, agudo y
erudito mensaje del filósofo español José Luis Ramírez, de interés
innegable para todos aquellos aficionados al cultivo de "scientia
matrix" de la civilización occidental.
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Casi todos los problemas del conocimiento humano parecen surgir
porque nos hacemos con la picha un lío y no sabemos distinguir el
conocimiento de los hechos (es decir de lo ineludiblemente dado e
irreversible) y el conocimiento del hacer (de lo que depende de
nosotros). Los griegos distinguían entre Fysis y Nomos. Lo primero
era la realidad natural y lo segundo la realidad convencional
originada por el consenso de la voluntad humana. Y hay que tener en
cuenta que Fysis es una palabra griega que termina en -sis, lo cual
indica que denominaba procesos, no cosas. La naturaleza no eran los
bosque y los montes, sino el devenir de ellos, el surgimiento de los
montes y los bosques. La palabra latina "natura" conserva la misma
noción, pues se deriva del vebo "nascere", es decir que la naturaleza
no son las cosas sino el nacimiento de esas cosas. Es el alfabeto el
que acelera el proceso de objetivación y condensación de la realidad.
Para nosotros es más importante el sustantivo que el verbo, a pesar
de que sin verbo no hay afirmación posible (Sí la hay sin sustantivo
ni sujeto, como en "Llueve"), a pesar de que la denominación
de "verbo" que significa "palabra" nos está recordando que el verbo
es la palabra por antonomasia.
La Fysis era aquello que se regía por causas y efectos que el ser
humano no puede alterar sino simplemente aceptar y utilizar. Nomos
era la ley, lo que regía por decisión humana. Pero lo curioso es que
los antiguos querían interpretar la naturaleza o fysis como si
dependiera de la intención de alguien, es decir según la pauta del
nomos. Por eso se hablaba y se habla de "leyes naturales", como si la
naturaleza fuera legislada por alguien. Pero claro que eso es lo que
explica la concepción teológica. Quien llovía y causaba una u otra
cosa inevitable para el hombre eran los dioses y sus intenciones.
Aristóteles empieza a poner orden en la distinción diciendo que hay
una realidad que no puede ser de otra manera y otra que sí puede
serlo y depende de nosotros.
Giambattista Vico, con cierto resabio de los antiguos, establece su
tesis del "factum verum" en contra del racionalismo cartesiano. Esa
tesis significa que "Los hombres sólo pueden comprender o explicar lo
que ellos mismos crean, lo demás sólo lo entiende Dios". Por eso hay
que estudiar la naturaleza y deliberar la actividad creativa. "El
arte imita a la naturaleza" no significaba que un pintor pinta lo que
ve, sino que el artista crea de manera semejante (mímesis) a como la
naturaleza lo hace.
Si los antiguos pretendían explicar la naturaleza como si fuese una
creación (es decir siguiendo la pauta de lo humano), los modernos han
caído en la exageración contraria: todo es explicable por causas
(determinismo) incluso la acción humana. De ahí nuestra afirmación de
la Verdad y de la Ciencia como la pauta de nuestro comportamiento. Ya
Descartes andaba en ese camino, que hace comprensible la refutación
viquiana.
El problema de los dos ámbitos de la realidad a los que se refiere el
conocimiento humano es que no se los puede separar totalmente. Para
poder actuar con efectividad y aunque seamos nosotros los que
decidimos nuestra actuación, tenemos que tener en cuenta lo que la
realidad precendete e incontrolable por nosotros nos permite hacer.
Para poder volar, el ser humano tiene que estudiar primero las
fuerzas naturales y manipularlas al efecto. Esa es la astucia de la
razón de que hablara Hegel o la fuerza de la actividad experimental,
que propugnara Francis Bacon ("saber es poder"), que supone que no
tenemos libertad para hacer o producir lo que queramos sino
simplemente lo que nos es dado como posible por la fysis. Es decir
que la libertad humana es una mera coacción a elegir, ya que no puedo
eximirme de ello en cada instante de mi vida. "Natura nisi parendo
non vincitur" ("Sólo obedeciendo a la naturaleza es que se logra
conquistarla").
Y para complicar aún más las cosas, el ser humano ha creado
algo "libremente"; ese algo se constituye inmediatamente en
un "hecho", es decir en una parte ya irrevocable de lo dado. Cuando
hemos cometido algo, podremos pedir perdón y arrepentirnos, pero no
deshacer lo ya "hecho". Es decir que los hechos consumados en el
pasado integran esa totalidad con la cual tengo que contar como
algo "fysico". El propio ser humano tiene además su base en un cuerpo
que pertenece a la fysis y un pensamiento que constituye su nomos. Es
decir que incluso el conocer la distinción de lo "fysico" o natural
es ya una tarea nomotética. Estudiar ciencia natural es una labor
humanista no científico-naturalista, ya que la organización del
pensamiento y el uso de la palabra es parte del nomos y no
simplemente de la fysis (la fonética y la pronunciación sí, pero no
la relación entre significante y significado).
Por eso es vano el pretender una ciencia positiva independiente del
pensamiento y la reflexión y la elección humana, ya que si bien la
ciencia natural estudia la fysis, el propio estudio de la fysis ya es
una función del nomos. Marx trata de explicar la conexión de los dos
mundos enredándose en ella. Pues utilizar la palabra y el concepto
aristotélico de materia en este asunto está predeterminado a la
confusión.
Vale
José Luis Ramírez
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Fuente: Arjé, Grupo Yahoo! que nuclea a docentes de filosofía en
Latinoamérica; mensaje del 8 de octubre de 2004
Editado por: Víctor Montero
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