El "mundo", querido Gustavo és illimitado casi como el espacio y nunca podrás realmente llegar a conquistarlo. Y para Buda és solo mera representación de nuestra conciencia, por encima en costante evolución: así és que "mi mundo", mi idea de mundo ... de hoy es distinta de la que me formaba aller o un año atras o ... cien años atrás !
Pero a la raiz de lo superficial ... hay mi verdadero mundo, el mundo archetipico de los mandalas y de las formas puras de los 5 dhyany buddhas, penetrando en el el virya, el eroe tantrico, trascende la dualidad de subjeto/objeto ilusoria y regresa a la origen de todo, conquistando no el mundo fenomenico, de la ilusion y los 5 sentidos limitados, sino el mundo de los siddhis y de la trascendencia suprema ...
Oscar.
Gustavo Bohm <gustavobohm@...> escribió:
Gustavo Bohm <gustavobohm@...> escribió:
No se si lo que estás planteando lo haces como pregunta o como afirmación.Las personas que mencionas no han tenido nada que ver en sus intenciones con la transformación que se pretende desde el Budismo, por lo cual no me parece adecuado ningún tipo de comparación con ellas.Lo que dices luego parece refrendar la postura budista, cambiando uno cambia el entorno y de esa manera eso que pareció imposible durante milenios, puede concretarse en decenios, quizá. Sigo sin entender cuál es tu planteo. Saludos GustavoEnrique Böhm 5411 4824 9707
De: SutradelLoto@... [mailto:SutradelLoto@...] En nombre de Oscar Ermenegildo Teobaldo Perez
Enviado el: Martes, 31 de Enero de 2006 07:06 p.m.
Para: DharmaBudista@...; SutradelLoto@...
CC: AOBO@yahoogroups.com
Asunto: [SutradelLoto] Re: [DharmaBudista] modificar la realidad o ... ¿ modificarse a uno mismo ? Uno nunca acabarà de "modificar" al mundo entero ...Es un trabajo demasiado largo y pretencioso y ninguno lo ha nunca llegado a termino. Si no me creen deberian pedirselo a Gengis Khan, Ramses Segundo, Alejandro el Grande, Julio Cesar, Carlo Magno, Hitler, Bush ...Pero si empezàs trasformando TU mismo no fracasaràs porque tu sos el PRINCIPIO y el FIN de tu proprio MUNDO, trasformanote y dominandote, modificaras y conquistaràs al entero UNIVERSO.Algo asì debe de aberla dicho Shree Osho Rajneesh.Saludos,Oscarcito.Gustavo Bohm <gustavobohm@...> escribió:El principio budista de “la verdadera entidad de todos los fenómenos” (shoho jisso) explica la base teórica que garantiza al ser humano su posibilidad de modificarfrase, “todos los fenómenos” (jisso) se refiere a todas las formas y acontecimientos que ocurren en el mundo real, todo lo que pasa y nos pasa. En la frase “verdadera entidad” (shoho), “entidad” se refiere a algo así como la verdadera esencia de todas las cosas. Esa esencia, si bien no es visible, existe sin falta. Funciona de manera análoga a la conocida ley de gravedad, que, si bien no es visible en sí misma (tal como la verdadera entidad), se deja ver a través de una manzana que cae (el fenómeno). Esa verdadera entidad se manifiesta como fenómeno a través de lo que se conoce como “los diez factores de la vida”. Ellos son: la apariencia, la naturaleza, la entidad, la fuerza, la causa interna, la relación o causa externa, el efecto latente, el efecto manifiesto y su coherencia del principio al fin. “Apariencia” se refiere a la forma de las cosas. “Naturaleza”, al potencial interno que no se ve desde el exterior. “Entidad”, a la entidad de la vida, que se manifiesta a través de la apariencia y la realidad. La tres factores juntos permiten que una vida individual pueda verse como un todo integrado. No existe una persona que no tenga apariencia o que no tenga naturaleza; todos nosotros estamos compuestos por los tres. El factor “poder” se refiere a la fuerza y al potencial latente en la vida. “Influencia”, a la actividad de ese poder cuando se manifiesta en la realidad visible. “Causa inherente” indica las causas de cambio interno que posee un fenómeno, y “relación”, las condiciones externas e internas que hacen que la causa inherente se manifieste. “Efecto latente” es el efecto directo de cualquier cambio, y el “efecto manifiesto”, la manifestación perceptible de ese efecto latente. De esa manera cobra sentido uno de los conceptos fundamentales del Budismo: el de causa y efecto. El último de los diez factores, “coherencia del principio al fin”, como su nombre lo indica, hace referencia a que todos los factores anteriores son coherentes entre sí. Por ejemplo, sucede algo tan cotidiano como que nuestra cara refleje nuestro estado de ánimo… ¡Qué le vamos a hacer! Cuando uno percibe todo esto desde lo profundo de su vida, se convierte en lo que se conoce como un buda. Un buda, o la naturaleza. Estos ”, no es ni más ni menos que disfrutar el estado de vida desde el cual se puede percibir esa realidad genuina. En definitiva, dicha realidad es Nam-myoho-rengue-kyo o la vida universal. Es por ello que todos los fenómenos (nosotros incluidos como tales), las plantas, la piedras, etcétera, son manifestación de Nam-myoho-rengue-kyo. O sea que “todos los fenómenos” se refiere a cada forma individual de vida, mientras que la “verdadera entidad” de esos fenómenos constituye una gran y única fuerza cósmica vital. Así como cada uno vive su vida de manera individual, al mismo tiempo es parte de esa gran vida cósmica que se conoce como ley de Myoho-rengue-kyo. Cada existencia individual (los fenómenos) es igual a la vida cósmica (verdadera entidad). Y la vida cósmica (verdadera entidad) no existe separadamente de la vida de cada individuo (todos los fenómenos). Constituyen una misma cosa que no se puede dividir. Microcosmos y macrocosmos están tan profundamente unidos, que cada uno contiene en sí mismo al otro; por lo tanto, lo que consideramos “externo” tiene tanta injerencia sobre nuestra vida como nosotros tenemos injerencia en lo “externo”. Mediante ese principio, la filosofía budista “garantiza” nuestra capacidad de modificar la realidad objetiva. No estamos indefensos ante las circunstancias; por el contrario, tenemos todo el potencial necesario para cambiarlas: está dentro de nosotros. Por ello, la entidad de todos los fenómenos es, en su sentido fundamental, un principio referido a la transformación del presente. La idea no es alejarse de la realidad, por más sufrimientos que esta nos depare. Es extraer y hacer surgir el estado de Budeidad desde el interior mismo de la vida, para generar un cambio en el mundo fenoménico. Y así, desde la Budeidad, imprimir cambios positivos en la realidad fenoménica. La voz de la “Budeidad que emitimos cuando invocamos Nam-myoho-rengue-kyo al Gohonzon de la verdadera entidad de todos los fenómenos hace brotar desde nuestro interior nuestra propia naturaleza de Buda. Cuando esta aflora, busca manifestarse externamente. O sea que, cuando invocamos, nosotros mismos (todos los fenómenos) brillamos como entidades de la Ley Mística (verdadera entidad). Cuando podemos percibir realmente dicho principio, las ilusiones, bajo cuyas influencias hemos venido viviendo, desaparecen por completo, y dejamos de vernos a nosotros mismos como seres pequeños e insignificantes, y nos volvemos conscientes de nuestra infinita capacidad de cambio. Desde tal perspectiva, la “postura” de una persona es un factor determinante de su realidad objetiva y por eso cobra una importancia total. La realidad que nos toque vivir es un hecho, no podemos elegir otra; pero sí podemos elegir generar una decisión interior capaz de modificarla. Esa decisión interior, o “ichinen”, hace la Ley Mística decisión es invisible, pero se manifiesta en el momento crucial. Controla todos los aspectos de un individuo, a cada instante, todos los días de su vida. Supongamos por un momento que nuestro corazón o la determinación que albergamos en él son como un pintor. Lo que cuenta es la actitud básica que domina el interior, el “instante vital” de nuestra vida. Lo importante es plasmar en el corazón la imagen de lo que queremos, lo más claramente posible. Ese “retrato” se convertirá en el diseño del futuro de uno mismo. Y la fuerza de la postura nos permitirá interpretar, con nuestra vida, una obra, de acuerdo con ese bosquejo. Por eso, cuanto más detallado sea el plano en nuestro corazón, tanto mejor será. Todo depende de lo que albergue el corazón. La oración sincera sin falta recibe respuesta. Pero, si uno decide que algo será imposible, en total coherencia con esa decisión interior, hasta las cosas más sencillas nunca lograrán concretarse. Por otro lado, cuando uno tiene la convicción de poder hacer algo sin falta, ya está un paso más cerca de hacerlo realidad. De acuerdo con el principio de ichinen sanzen, los pensamientos y sentimientos negativos cobran forma en la realidad, y producen resultados negativos. Las personas que albergan pensamientos negativos crean, en su propia vida, efectos que concuerdan perfectamente con su forma de pensar. Por eso es que es tan importante ser optimistas; en el Budismo no hay lugar para el pesimismo. No hay lugar para quien es tan, pero tan negativo que, cuando le preguntan si ve el vaso medio vacío o medio lleno, responde: “Lo veo roto”. la diferencia. La GustavoEnrique Böhm 5411 4824 9707
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