
Gral. 4
18/1/09
"El deporte tiene que volver a ser formador de valores ciudadanos" (Norberto Rodriguez)
Que los chicos se relacionen con su cuerpo a través del juego grupal y la experiencia de compartir al aire libre o de la computadora, la televisión y los objetos de consumo, determinará su salud y su visión del mundo.
El sedentarismo y el exitismo deportivo, la hipercompetitividad y la insatisfacción con los propios logros pueden ser parte de un mismo modo de relacionarnos con la actividad física, con nuestro propio cuerpo y con nuestro entorno social. Del mismo modo que la práctica deportiva que combina la disciplina individual y el placer de compartir es algo que se aprende de chiquitos, en los juegos infantiles que aprendimos en casa o en la plaza, en el recreo o la clase de gimnasia en la escuela y el colegio, en los deportes que elegimos practicar y fuimos dejando a medida que crecimos, en las horas que dedicamos a distraernos en un picadito, correr una maratón, entrenar en un gimnasio, o que invertimos en compartir una excursión de montaña con la familia y los hijos.
Mucho de esto depende de lo que haga la escuela y de lo que inculquen los padres. Pero hay que recordar la importancia que tuvieron siempre los clubes sociales y deportivos en el enriquecimiento de vínculos sociales de amistad y solidaridad y en la construcción de ciudadanía.
Norberto Rodríguez, hace más de treinta años que lidera en la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA). "Nada reemplaza la experiencia de practicar regularmente un deporte, compartir actividades recreativas con los hijos o participar en campamentos".
¿Cuánto y de qué modo cambió la forma en que los jóvenes se relacionan con la actividad física?
Antes, en épocas no demasiado lejanas, los jóvenes encontraban en el deporte una manera muy concreta de expresarse, tanto desde lo social como también desde la propia actitud hacia determinadas actividades deportivas. Nosotros observamos que en el momento actual, ya desde la niñez, adolescencia y juventud, está costando mucho más el involucramiento en juegos grupales, utilizar el deporte como una experiencia formativa y educativa. Hoy pareciera que la pasividad está ganándole el espacio a la disposición a compartir y prima mucho más el individualismo. Esto afecta la esencia del deporte, que es por definición una experiencia gregaria, que ayuda a crecer, a conocerse a uno mismo y a los demás, que enseña a respetarnos y a respetar a los otros. Cuesta más ahora vincular la práctica deportiva a la vida recreativa.
¿A qué se debe este cambio?
Influye mucho cuánta historia deportiva y recreativa tiene la familia y cuánto de eso transmite también a las nuevas generaciones. Los adultos tenemos una gran responsabilidad en todo esto. Porque no hay una sola generación que viene arrastrando este problema; posiblemente hay más de una y va trasmitiendo esta mayor pasividad que tiene implicancias sociales muy fuertes.
Sin embargo, las actividades deportivas están mucho más presentes en nuestras vidas, crecieron enormemente las audiencias y hay más interés por distintos deportes, no sólo el fútbol.
Ser ciudadano es mucho más que ser habitante, significa ser partícipe necesario de un proceso de crecimiento y de desarrollo de una comunidad determinada. Y hoy está pasando que tenemos más habitantes que ciudadanos; es decir, más espectadores y consumidores que personas dispuestas a participar, a jugar. En el deporte hay estímulos, a veces sobreestímulos, y también a veces hay una visión muy individualista o exclusivamente consumista de lo que significa realizar actividad física o practicar un deporte.
¿Correr o ir al gimnasio para "ponerse en forma", por ejemplo?.
Se promueve una relación individual y narcisista con el cuerpo, a veces contra el espejo; no hay relación con el que está al lado aunque lo veas todos los días, no te interesa relacionarte con esa persona, y eso se transmite, a nivel de los adolescentes y los jóvenes, en una cultura hedonista e individualista muy marcada. Por otro lado, el exitismo -la idea de que a través del deporte se abre "una carrera al éxito"- tiene una manifestación muy concreta en exigencias de rendimiento cada vez mayores que terminan generando gran frustración.
¿Cómo se da esta relación de los jóvenes con la actividad física en las distintas clases sociales?
Hay un sobreestímulo en las clases medias, medias-altas, pero cuando uno empieza a descender en la escala social, y hoy eso es evidente, ese estímulo ha decaído profundamente. O se concentra exclusivamente en el fútbol. Pero falta aquí también aquello que tiene que ver con la formación y con el cuidado de la salud. Porque el deporte es un elemento muy importante para ir generando una cultura de cuidado del cuerpo, y al mismo tiempo de prevención para la salud. Tenemos experiencias concretas y se han detectado problemas serios en chicos muy niños, de muy corta edad, con problemas de presión arterial, diabetes, etc.
¿Cómo lograr una relación más amigable del adolescente con su cuerpo?
En nuestra época, ser adolescente o joven podía ser difícil. Hoy, lo es mucho más. Por eso hay que tener mucho cuidado cuando hacemos juicios de valor sobre la adolescencia y la juventud. Los adultos somos bastante proclives a poner sobre la mesa nuestros juicios con una actitud demasiado severa, sin hacernos responsables de lo que nos cabe en todo esto. Creo que también en esto está afectando esa relación del adolescente y el joven con su cuerpo, lo que está pasando como experiencia de vida de familia. Hoy tenemos estructuras familiares mucho más dispares, más estresadas y obligadas a diferentes roles a los que podía cumplir en el pasado, lo que dificulta la contención que necesita el adolescente. Otro factor a tener en cuenta es la computadora, una gran herramienta que pone a los chicos en contacto el mundo, pero estimula el sedentarismo. Todo esto sin considerar otros estímulos; algunos potencialmente positivos y otros como las drogas, que son un factor que está jugando un papel muy negativo al sobreestimular a adolescentes y jóvenes al consumo: bebidas alcohólicas, drogas, etc.
La población argentina que participa de actividad física regular, en términos porcentuales y comparativos no es muy numerosa.
Por eso me parece muy importante que el niño realice actividades físicas y juegos en grupo desde la más corta edad, que lo vinculen con su cuerpo y con el cuidado de su cuerpo; se necesitan hábitos que vayan haciendo una cultura. Aquella persona que no ha hecho actividad física regularmente de adolescente, de joven, es muy difícil que tome el hábito siendo adulto. Y si lo toma, lo hace a veces por moda, por períodos espasmódicos: "hoy empiezo, mañana dejo".
¿Qué se requiere para modificar esa situación?
Hoy la actividad física hay que vincularla con mucho mayor énfasis al cuidado de la salud. Nosotros seguimos pensando que el deporte es una herramienta extraordinariamente importante como experiencia colectiva en lo que respecta al disfrute y el logro en equipo; pero también hay que disfrutar del juego y la creatividad, el esfuerzo y la pericia.
Hay muchos estereotipos y controvertidos ejemplos de esta ilusión ¿no?
Algunos dirigentes de fútbol cuentan cosas que ponen los pelos de punta sobre la actitud de los padres con los chicos que juegan en divisiones inferiores. Cuentan cosas que son espeluznantes sobre cómo los padres premian y castigan a los chicos si ganan o si pierden, con una actitud casi de barrabrava, con chicos que están jugando en la novena, en la octava, en la séptima división de los clubes. Esto lleva a conflictos muy serios, y eso, desde el punto de vista formativo es un desastre, porque ¿cuántos chicos llegan a ser figuras en el deporte? Una minoría absoluta. ¿Y los que no llegan? ¿Qué pasa con esos chicos? Ya empezamos a crearles frustración. Por eso, para nosotros es mucho más importante el deporte social; o sea, el deporte como parte de una experiencia formativa integral. Y eso requiere preparación, instituciones y políticas adecuadas.
¿Cuál es el modelo de una política adecuada para el deporte?
En primer lugar, vincular mucho más a las actividades deportivas y recreativas desde la escuela, pero con un cambio de paradigmas importante. Es decir, considerar a la actividad deportiva como parte de la currícula formativa, y no como un elemento accesorio o secundario. E integrarlo más con otras áreas del aprendizaje: las horas de educación física deben tener mucha importancia y una mayor relación con las de educación ciudadana, la educación sexual o lo que antes se llamaba "educación para la salud". Y llevarla, paulatinamente, desde los niveles iniciales hasta que el chico termina con la obligatoriedad de la escuela secundaria, creando hábitos. Porque la educación física tiene que generar hábitos también en términos de higiene, de alimentación, de disciplina, por un lado, y en términos de compartir, de ser solidarios. El deporte tiene que ser una experiencia solidaria, no meramente formar habilidades o aptitudes para ganar. Todo esto requiere una formación educativa que lleva mucho tiempo pero que yo creo que tenemos que encarar, tanto a nivel de las instituciones educativas como a través de las organizaciones o instituciones de la sociedad civil que contribuyan a promover e inculcar una mayor cercanía entre el pensamiento y la acción, entre el conocer y el actuar, y animados por valores esenciales como la solidaridad, la justicia, la fraternidad.
"El campamento es la experiencia educativa más extraordinaria que existe, si se la considera como instrumento formativo integral. El campamento debería ser incluido en la currícula de los establecimientos educativos, como una experiencia de crear comunidad, fomentar valores, contacto con la naturaleza, entender y admirar la creación como tal, cualquiera sea la convicción religiosa o espiritual que cada uno tenga. Crea buenos hábitos de conducta, enseña a compartir; inculca nociones de higiene, alimentación, actitud gregaria; enseña a valernos por nosotros mismos y a ayudar a los otros".
Rodríguez cita a Maimónides para resumir esa filosofía de vida: "El placer estético, los juegos y las diversiones influyen positivamente sobre la salud, pues muchas enfermedades han desaparecido por el solo hecho de la alegría. Someter la materia al intelecto, el cuerpo al alma: de esa actitud depende también nuestra libertad".
18/1/09
"El deporte tiene que volver a ser formador de valores ciudadanos" (Norberto Rodriguez)
Que los chicos se relacionen con su cuerpo a través del juego grupal y la experiencia de compartir al aire libre o de la computadora, la televisión y los objetos de consumo, determinará su salud y su visión del mundo.
El sedentarismo y el exitismo deportivo, la hipercompetitividad y la insatisfacción con los propios logros pueden ser parte de un mismo modo de relacionarnos con la actividad física, con nuestro propio cuerpo y con nuestro entorno social. Del mismo modo que la práctica deportiva que combina la disciplina individual y el placer de compartir es algo que se aprende de chiquitos, en los juegos infantiles que aprendimos en casa o en la plaza, en el recreo o la clase de gimnasia en la escuela y el colegio, en los deportes que elegimos practicar y fuimos dejando a medida que crecimos, en las horas que dedicamos a distraernos en un picadito, correr una maratón, entrenar en un gimnasio, o que invertimos en compartir una excursión de montaña con la familia y los hijos.
Mucho de esto depende de lo que haga la escuela y de lo que inculquen los padres. Pero hay que recordar la importancia que tuvieron siempre los clubes sociales y deportivos en el enriquecimiento de vínculos sociales de amistad y solidaridad y en la construcción de ciudadanía.
Mucho de esto depende de lo que haga la escuela y de lo que inculquen los padres. Pero hay que recordar la importancia que tuvieron siempre los clubes sociales y deportivos en el enriquecimiento de vínculos sociales de amistad y solidaridad y en la construcción de ciudadanía.
Norberto Rodríguez, hace más de treinta años que lidera en la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA). "Nada reemplaza la experiencia de practicar regularmente un deporte, compartir actividades recreativas con los hijos o participar en campamentos".
¿Cuánto y de qué modo cambió la forma en que los jóvenes se relacionan con la actividad física?
Antes, en épocas no demasiado lejanas, los jóvenes encontraban en el deporte una manera muy concreta de expresarse, tanto desde lo social como también desde la propia actitud hacia determinadas actividades deportivas. Nosotros observamos que en el momento actual, ya desde la niñez, adolescencia y juventud, está costando mucho más el involucramiento en juegos grupales, utilizar el deporte como una experiencia formativa y educativa. Hoy pareciera que la pasividad está ganándole el espacio a la disposición a compartir y prima mucho más el individualismo. Esto afecta la esencia del deporte, que es por definición una experiencia gregaria, que ayuda a crecer, a conocerse a uno mismo y a los demás, que enseña a respetarnos y a respetar a los otros. Cuesta más ahora vincular la práctica deportiva a la vida recreativa.
¿A qué se debe este cambio?
Influye mucho cuánta historia deportiva y recreativa tiene la familia y cuánto de eso transmite también a las nuevas generaciones. Los adultos tenemos una gran responsabilidad en todo esto. Porque no hay una sola generación que viene arrastrando este problema; posiblemente hay más de una y va trasmitiendo esta mayor pasividad que tiene implicancias sociales muy fuertes.
Sin embargo, las actividades deportivas están mucho más presentes en nuestras vidas, crecieron enormemente las audiencias y hay más interés por distintos deportes, no sólo el fútbol.
Ser ciudadano es mucho más que ser habitante, significa ser partícipe necesario de un proceso de crecimiento y de desarrollo de una comunidad determinada. Y hoy está pasando que tenemos más habitantes que ciudadanos; es decir, más espectadores y consumidores que personas dispuestas a participar, a jugar. En el deporte hay estímulos, a veces sobreestímulos, y también a veces hay una visión muy individualista o exclusivamente consumista de lo que significa realizar actividad física o practicar un deporte.
¿Correr o ir al gimnasio para "ponerse en forma", por ejemplo?.
Se promueve una relación individual y narcisista con el cuerpo, a veces contra el espejo; no hay relación con el que está al lado aunque lo veas todos los días, no te interesa relacionarte con esa persona, y eso se transmite, a nivel de los adolescentes y los jóvenes, en una cultura hedonista e individualista muy marcada. Por otro lado, el exitismo -la idea de que a través del deporte se abre "una carrera al éxito"- tiene una manifestación muy concreta en exigencias de rendimiento cada vez mayores que terminan generando gran frustración.
¿Cómo se da esta relación de los jóvenes con la actividad física en las distintas clases sociales?
Hay un sobreestímulo en las clases medias, medias-altas, pero cuando uno empieza a descender en la escala social, y hoy eso es evidente, ese estímulo ha decaído profundamente. O se concentra exclusivamente en el fútbol. Pero falta aquí también aquello que tiene que ver con la formación y con el cuidado de la salud. Porque el deporte es un elemento muy importante para ir generando una cultura de cuidado del cuerpo, y al mismo tiempo de prevención para la salud. Tenemos experiencias concretas y se han detectado problemas serios en chicos muy niños, de muy corta edad, con problemas de presión arterial, diabetes, etc.
¿Cómo lograr una relación más amigable del adolescente con su cuerpo?
En nuestra época, ser adolescente o joven podía ser difícil. Hoy, lo es mucho más. Por eso hay que tener mucho cuidado cuando hacemos juicios de valor sobre la adolescencia y la juventud. Los adultos somos bastante proclives a poner sobre la mesa nuestros juicios con una actitud demasiado severa, sin hacernos responsables de lo que nos cabe en todo esto. Creo que también en esto está afectando esa relación del adolescente y el joven con su cuerpo, lo que está pasando como experiencia de vida de familia. Hoy tenemos estructuras familiares mucho más dispares, más estresadas y obligadas a diferentes roles a los que podía cumplir en el pasado, lo que dificulta la contención que necesita el adolescente. Otro factor a tener en cuenta es la computadora, una gran herramienta que pone a los chicos en contacto el mundo, pero estimula el sedentarismo. Todo esto sin considerar otros estímulos; algunos potencialmente positivos y otros como las drogas, que son un factor que está jugando un papel muy negativo al sobreestimular a adolescentes y jóvenes al consumo: bebidas alcohólicas, drogas, etc.
La población argentina que participa de actividad física regular, en términos porcentuales y comparativos no es muy numerosa.
Por eso me parece muy importante que el niño realice actividades físicas y juegos en grupo desde la más corta edad, que lo vinculen con su cuerpo y con el cuidado de su cuerpo; se necesitan hábitos que vayan haciendo una cultura. Aquella persona que no ha hecho actividad física regularmente de adolescente, de joven, es muy difícil que tome el hábito siendo adulto. Y si lo toma, lo hace a veces por moda, por períodos espasmódicos: "hoy empiezo, mañana dejo".
¿Qué se requiere para modificar esa situación?
Hoy la actividad física hay que vincularla con mucho mayor énfasis al cuidado de la salud. Nosotros seguimos pensando que el deporte es una herramienta extraordinariamente importante como experiencia colectiva en lo que respecta al disfrute y el logro en equipo; pero también hay que disfrutar del juego y la creatividad, el esfuerzo y la pericia.
Hay muchos estereotipos y controvertidos ejemplos de esta ilusión ¿no?
Algunos dirigentes de fútbol cuentan cosas que ponen los pelos de punta sobre la actitud de los padres con los chicos que juegan en divisiones inferiores. Cuentan cosas que son espeluznantes sobre cómo los padres premian y castigan a los chicos si ganan o si pierden, con una actitud casi de barrabrava, con chicos que están jugando en la novena, en la octava, en la séptima división de los clubes. Esto lleva a conflictos muy serios, y eso, desde el punto de vista formativo es un desastre, porque ¿cuántos chicos llegan a ser figuras en el deporte? Una minoría absoluta. ¿Y los que no llegan? ¿Qué pasa con esos chicos? Ya empezamos a crearles frustración. Por eso, para nosotros es mucho más importante el deporte social; o sea, el deporte como parte de una experiencia formativa integral. Y eso requiere preparación, instituciones y políticas adecuadas.
¿Cuál es el modelo de una política adecuada para el deporte?
En primer lugar, vincular mucho más a las actividades deportivas y recreativas desde la escuela, pero con un cambio de paradigmas importante. Es decir, considerar a la actividad deportiva como parte de la currícula formativa, y no como un elemento accesorio o secundario. E integrarlo más con otras áreas del aprendizaje: las horas de educación física deben tener mucha importancia y una mayor relación con las de educación ciudadana, la educación sexual o lo que antes se llamaba "educación para la salud". Y llevarla, paulatinamente, desde los niveles iniciales hasta que el chico termina con la obligatoriedad de la escuela secundaria, creando hábitos. Porque la educación física tiene que generar hábitos también en términos de higiene, de alimentación, de disciplina, por un lado, y en términos de compartir, de ser solidarios. El deporte tiene que ser una experiencia solidaria, no meramente formar habilidades o aptitudes para ganar. Todo esto requiere una formación educativa que lleva mucho tiempo pero que yo creo que tenemos que encarar, tanto a nivel de las instituciones educativas como a través de las organizaciones o instituciones de la sociedad civil que contribuyan a promover e inculcar una mayor cercanía entre el pensamiento y la acción, entre el conocer y el actuar, y animados por valores esenciales como la solidaridad, la justicia, la fraternidad.
¿Cuánto y de qué modo cambió la forma en que los jóvenes se relacionan con la actividad física?
Antes, en épocas no demasiado lejanas, los jóvenes encontraban en el deporte una manera muy concreta de expresarse, tanto desde lo social como también desde la propia actitud hacia determinadas actividades deportivas. Nosotros observamos que en el momento actual, ya desde la niñez, adolescencia y juventud, está costando mucho más el involucramiento en juegos grupales, utilizar el deporte como una experiencia formativa y educativa. Hoy pareciera que la pasividad está ganándole el espacio a la disposición a compartir y prima mucho más el individualismo. Esto afecta la esencia del deporte, que es por definición una experiencia gregaria, que ayuda a crecer, a conocerse a uno mismo y a los demás, que enseña a respetarnos y a respetar a los otros. Cuesta más ahora vincular la práctica deportiva a la vida recreativa.
¿A qué se debe este cambio?
Influye mucho cuánta historia deportiva y recreativa tiene la familia y cuánto de eso transmite también a las nuevas generaciones. Los adultos tenemos una gran responsabilidad en todo esto. Porque no hay una sola generación que viene arrastrando este problema; posiblemente hay más de una y va trasmitiendo esta mayor pasividad que tiene implicancias sociales muy fuertes.
Sin embargo, las actividades deportivas están mucho más presentes en nuestras vidas, crecieron enormemente las audiencias y hay más interés por distintos deportes, no sólo el fútbol.
Ser ciudadano es mucho más que ser habitante, significa ser partícipe necesario de un proceso de crecimiento y de desarrollo de una comunidad determinada. Y hoy está pasando que tenemos más habitantes que ciudadanos; es decir, más espectadores y consumidores que personas dispuestas a participar, a jugar. En el deporte hay estímulos, a veces sobreestímulos, y también a veces hay una visión muy individualista o exclusivamente consumista de lo que significa realizar actividad física o practicar un deporte.
¿Correr o ir al gimnasio para "ponerse en forma", por ejemplo?.
Se promueve una relación individual y narcisista con el cuerpo, a veces contra el espejo; no hay relación con el que está al lado aunque lo veas todos los días, no te interesa relacionarte con esa persona, y eso se transmite, a nivel de los adolescentes y los jóvenes, en una cultura hedonista e individualista muy marcada. Por otro lado, el exitismo -la idea de que a través del deporte se abre "una carrera al éxito"- tiene una manifestación muy concreta en exigencias de rendimiento cada vez mayores que terminan generando gran frustración.
¿Cómo se da esta relación de los jóvenes con la actividad física en las distintas clases sociales?
Hay un sobreestímulo en las clases medias, medias-altas, pero cuando uno empieza a descender en la escala social, y hoy eso es evidente, ese estímulo ha decaído profundamente. O se concentra exclusivamente en el fútbol. Pero falta aquí también aquello que tiene que ver con la formación y con el cuidado de la salud. Porque el deporte es un elemento muy importante para ir generando una cultura de cuidado del cuerpo, y al mismo tiempo de prevención para la salud. Tenemos experiencias concretas y se han detectado problemas serios en chicos muy niños, de muy corta edad, con problemas de presión arterial, diabetes, etc.
¿Cómo lograr una relación más amigable del adolescente con su cuerpo?
En nuestra época, ser adolescente o joven podía ser difícil. Hoy, lo es mucho más. Por eso hay que tener mucho cuidado cuando hacemos juicios de valor sobre la adolescencia y la juventud. Los adultos somos bastante proclives a poner sobre la mesa nuestros juicios con una actitud demasiado severa, sin hacernos responsables de lo que nos cabe en todo esto. Creo que también en esto está afectando esa relación del adolescente y el joven con su cuerpo, lo que está pasando como experiencia de vida de familia. Hoy tenemos estructuras familiares mucho más dispares, más estresadas y obligadas a diferentes roles a los que podía cumplir en el pasado, lo que dificulta la contención que necesita el adolescente. Otro factor a tener en cuenta es la computadora, una gran herramienta que pone a los chicos en contacto el mundo, pero estimula el sedentarismo. Todo esto sin considerar otros estímulos; algunos potencialmente positivos y otros como las drogas, que son un factor que está jugando un papel muy negativo al sobreestimular a adolescentes y jóvenes al consumo: bebidas alcohólicas, drogas, etc.
La población argentina que participa de actividad física regular, en términos porcentuales y comparativos no es muy numerosa.
Por eso me parece muy importante que el niño realice actividades físicas y juegos en grupo desde la más corta edad, que lo vinculen con su cuerpo y con el cuidado de su cuerpo; se necesitan hábitos que vayan haciendo una cultura. Aquella persona que no ha hecho actividad física regularmente de adolescente, de joven, es muy difícil que tome el hábito siendo adulto. Y si lo toma, lo hace a veces por moda, por períodos espasmódicos: "hoy empiezo, mañana dejo".
¿Qué se requiere para modificar esa situación?
Hoy la actividad física hay que vincularla con mucho mayor énfasis al cuidado de la salud. Nosotros seguimos pensando que el deporte es una herramienta extraordinariamente importante como experiencia colectiva en lo que respecta al disfrute y el logro en equipo; pero también hay que disfrutar del juego y la creatividad, el esfuerzo y la pericia.
Hay muchos estereotipos y controvertidos ejemplos de esta ilusión ¿no?
Algunos dirigentes de fútbol cuentan cosas que ponen los pelos de punta sobre la actitud de los padres con los chicos que juegan en divisiones inferiores. Cuentan cosas que son espeluznantes sobre cómo los padres premian y castigan a los chicos si ganan o si pierden, con una actitud casi de barrabrava, con chicos que están jugando en la novena, en la octava, en la séptima división de los clubes. Esto lleva a conflictos muy serios, y eso, desde el punto de vista formativo es un desastre, porque ¿cuántos chicos llegan a ser figuras en el deporte? Una minoría absoluta. ¿Y los que no llegan? ¿Qué pasa con esos chicos? Ya empezamos a crearles frustración. Por eso, para nosotros es mucho más importante el deporte social; o sea, el deporte como parte de una experiencia formativa integral. Y eso requiere preparación, instituciones y políticas adecuadas.
¿Cuál es el modelo de una política adecuada para el deporte?
En primer lugar, vincular mucho más a las actividades deportivas y recreativas desde la escuela, pero con un cambio de paradigmas importante. Es decir, considerar a la actividad deportiva como parte de la currícula formativa, y no como un elemento accesorio o secundario. E integrarlo más con otras áreas del aprendizaje: las horas de educación física deben tener mucha importancia y una mayor relación con las de educación ciudadana, la educación sexual o lo que antes se llamaba "educación para la salud". Y llevarla, paulatinamente, desde los niveles iniciales hasta que el chico termina con la obligatoriedad de la escuela secundaria, creando hábitos. Porque la educación física tiene que generar hábitos también en términos de higiene, de alimentación, de disciplina, por un lado, y en términos de compartir, de ser solidarios. El deporte tiene que ser una experiencia solidaria, no meramente formar habilidades o aptitudes para ganar. Todo esto requiere una formación educativa que lleva mucho tiempo pero que yo creo que tenemos que encarar, tanto a nivel de las instituciones educativas como a través de las organizaciones o instituciones de la sociedad civil que contribuyan a promover e inculcar una mayor cercanía entre el pensamiento y la acción, entre el conocer y el actuar, y animados por valores esenciales como la solidaridad, la justicia, la fraternidad.
"El campamento es la experiencia educativa más extraordinaria que existe, si se la considera como instrumento formativo integral. El campamento debería ser incluido en la currícula de los establecimientos educativos, como una experiencia de crear comunidad, fomentar valores, contacto con la naturaleza, entender y admirar la creación como tal, cualquiera sea la convicción religiosa o espiritual que cada uno tenga. Crea buenos hábitos de conducta, enseña a compartir; inculca nociones de higiene, alimentación, actitud gregaria; enseña a valernos por nosotros mismos y a ayudar a los otros".
Rodríguez cita a Maimónides para resumir esa filosofía de vida: "El placer estético, los juegos y las diversiones influyen positivamente sobre la salud, pues muchas enfermedades han desaparecido por el solo hecho de la alegría. Someter la materia al intelecto, el cuerpo al alma: de esa actitud depende también nuestra libertad".
Rodríguez cita a Maimónides para resumir esa filosofía de vida: "El placer estético, los juegos y las diversiones influyen positivamente sobre la salud, pues muchas enfermedades han desaparecido por el solo hecho de la alegría. Someter la materia al intelecto, el cuerpo al alma: de esa actitud depende también nuestra libertad".
GRACIAS POR VISITAR NUESTRO BLOG.... La hipnosis clínica es una técnica que emplea el psicoterapeuta (psicólogo o psiquiatra) para eliminar hábitos perjudiciales para la salud, como así también, síntomas físicos y psíquicos que dañan la calidad de vida
Hay misticismos sobre la técnica que provienen de los espectáculos públicos y de la fantasía de la gente que no pasó por esta experiencia: el sujeto hipnotizado está en vigilia, no está dormido ni inconsciente. Puede o no aceptar lo que le sugiere o pregunta el hipnólogo y hasta puede mentir en estado hipnótico. La técnica manejada por el profesional de la salud es totalmente inócua y no tiene riesgos de ningún tipo. Cuando se usa hipnosis como coadyuvante en psicoterapia, los resultados dependerán de la capacidad que tenga el psicólogo como terapeuta y no como hipnotizador.
El trance es un estado alterado de conciencia que todos experimentamos naturalmente varias veces al día, como un descanso del sistema nervioso: cuando miramos sin ver y con la mente en blanco, cuando nos abstraemos del medio y volamos con la imaginación (típico en el paciente que hace libre asociación en el diván psicoanalítico), cuando miramos una fogata, una fuente de agua o la superficie del mar o cuando nos estamos adormeciendo o despertando del sueño.
Durante el procedimiento, primero se induce relajación muscular para luego sugerir conductas, sensaciones, percepciones y pensamientos beneficiosos para la salud del paciente. El estado hipnótico es una relajación muscular y exagerada atención en el diálogo con el terapeuta, abstrayéndose de otros estímulos externos e internos. Durante ese estado y en forma espontánea, frecuentemente se produce una descarga de angustia (catarsis o abreacción). El paciente viene muy predispuesto a solucionar su problema y como la relajación muscular reduce su control racional o lógico, produce una convicción y seguridad de poder cambiar su conducta con poco esfuerzo y sin ansiedad.
Los cambios positivos se apuntalan con sesiones periódicas de hipnoterapia, como recibir nuevas dosis de optimismo. No existe una técnica o medicación infalible para todo el mundo, y es por eso que no se puede anticipar la cura ni el número de sesiones que puede requerir para solucionar su problema.
Los cambios positivos se apuntalan con sesiones periódicas de hipnoterapia, como recibir nuevas dosis de optimismo. No existe una técnica o medicación infalible para todo el mundo, y es por eso que no se puede anticipar la cura ni el número de sesiones que puede requerir para solucionar su problema.
La hipnoterapia está indicada en problemas de estrés y otros trastornos neurovegetativos que alteran el funcionamiento psicofísico: sueño, digestión, respiración, presión arterial, dermatología (vitiligo, psoriasis, acné), dolor, trastornos sexuales. También en adicciones (obesidad, tabaco, alcohol, psicofármacos, etc.), conflictos de pareja. Los niños y adolescentes suelen ser muy hipnotizables y factibles de producir cambios conductales.
El común denominador de los problemas neuro-endocrino-inmunológicos es la ansiedad. Reduciendo la ansiedad se optimiza el rendimiento motriz, neurológico, endocrino, inmunológico, respiratorio, digestivo, circulatorio, sexual, linguístico, de concentración, del sueño, eliminando adicciones y adoptando una conducta que produzca placer físico y mental.
Dr. Mario Bromber
Asociación Argentina de Hipnosis ClínicaSan Luis 2633, 1º "B", Buenos Aires (1056)Tel. (011) 4962-5358 * 156-374-3384
- Atiendo en Capital Federal hasta el 5 de junio, desde el 12 al 18 de junio y desde el 26 de junio en adelante.
- En San Miguel de Tucumán desde el 27 al 29 de julio del 2009 : calle Buenos Aires 832, Tel. (0381) 424-4717 * 154-677138.
- En Neuquén capital desde el 21 al 24 de junio : Pje. Los Rosales 496 esq. Tucumán (alt. 950) Tel. (0299) 443-5175 * (011)156-374-3384
- En Tres Arroyos (Pcia. de Bs. As.) el 19 y 25 de junio: Sarmiento 563, 02983- 430989 * (011) 156-374-3384
- En Azul (Pcia. de Bs. As.) el 19 y el 25 de junio; (011) 156-374-3384.
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