Cómo alcanzar las expectativas planteadas a fin de año. La crisis: un desafío para nuevas oportunidades.
El año nuevo amanece encendido con la luz de la esperanza. No importa qué dejó el que se fue, lo esencial es lo que vendrá, las expectativas puestas en el calendario que se inició el primer día de enero, cuando se alzaron las copas poniendo énfasis en los pequeños y grandes logros imaginados durante 2008. Desde los más simples y cotidianos hasta aquellos sueños que se creen difíciles de concretar. Es cierto que nada se modifica por el simple hecho de cambiar de año, cada uno intenta llevar las riendas de su propia vida y elige, cuando puede, cómo quiere vivirla. Si el año pasado la mayoría de las metas no se concretaron, el primer paso es revisar qué se hizo y qué se dejó de hacer. "Albert Einstein lo dijo: 'no se puede esperar resultados diferentes repitiendo las mismas cosas', dice el psiquiatra y psicoanalista Harry Campos Cervera, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA). Mejorar y cambiar situaciones personales y profesionales es todo un desafío para un 2009 que acaba de ver la luz. "Hay situaciones complejas que pueden resolverse a partir de nuestra actitud, del manejo eficiente de los propios recursos emocionales -explica la psicóloga Adriana Serebrenik, miembro de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar-. Tomar la decisión acertada, jugarnos por lo que queremos a pesar del miedo".
Hoy, debido a la crisis mundial y local, algunos proyectos son más difíciles de concretar, pero la actitud que cada uno tome puede ser la clave de un logro, más allá del contexto. "No desconocer la situación y prepararse con actitud firme de trabajo, ser consciente de que las crisis en algún momento terminan -enuncia la psiquiatra, psicoanalista Liliana Novaro, miembro de APA. Tener presente y apoyarse en los logros que se han obtenido en tiempo pasado, centrarse en el propio eje, proponerse metas cortas y realizables y disfrutar del ocio y la diversión, que ayudan a despejar la mente de las preocupaciones".
La psiquiatra y psicoanalista, María Teresa Calabrese, miembro de APA agrega: "Las bajas expectativas alejan la frustración. Ser artífice del propio destino aumenta la autoestima y produce un efecto positivo que se retroalimenta y posiciona mejor a cada individuo". También suele haber crisis personales: cambio de trabajo, separación, mudanza, hijos que dejan el nido... Einstein decía: "la única crisis amenazadora es la de no querer luchar para superarla".
"La estrategia del ser humano permite innovaciones en todos los campos. Nunca hay que pensar que una crisis es el final sino la oportunidad de mejorar. En la mayoría de los casos, suele suceder así".
Pequeñas grandes metas:
Con la llegada del nuevo año no sólo se plantean cambios estructurales, también se diseñan proyectos que no llegaron a buen puerto en etapas anteriores. Una buena estrategia de campo puede resolver situaciones antes frustradas.
Diseñar objetivos a muy corto plazo. Sólo por hoy es una muletilla que ayuda. Si uno se plantea, por ejemplo, bajar esos kilos de más puede comer poco ese día y renovar la consigna los siguientes. Uno se puede salir del esquema, pero el beneficio vendrá si se retoma enseguida. No conviene hacer planes estrictos; proponerse bajar 200 gramos al día, en vez de 20 kilos, propicia su cumplimiento y fortalece la autoestima".
Pequeñas grandes metas:
Con la llegada del nuevo año no sólo se plantean cambios estructurales, también se diseñan proyectos que no llegaron a buen puerto en etapas anteriores. Una buena estrategia de campo puede resolver situaciones antes frustradas.
Diseñar objetivos a muy corto plazo. Sólo por hoy es una muletilla que ayuda. Si uno se plantea, por ejemplo, bajar esos kilos de más puede comer poco ese día y renovar la consigna los siguientes. Uno se puede salir del esquema, pero el beneficio vendrá si se retoma enseguida. No conviene hacer planes estrictos; proponerse bajar 200 gramos al día, en vez de 20 kilos, propicia su cumplimiento y fortalece la autoestima".
"Lo ideal es trabajar emocionalmente para controlar los impulsos; en caso de no poder dominar las ganas de comer algo hipercalórico, pensar qué otra cosa hacer: caminar, leer, mirar TV, dibujar".
Mejorar los vínculos: Diseñar un objetivo claro y realizable y saber qué es lo que uno quiere mejorar de la relación, ya sea con la pareja, los hijos o los padres. Puede desear más tiempo para estar con el otro; jugar más con los hijos; tener una mejor comunicación. "Es fundamental poder escuchar al otro acerca de lo que le pasa y lo que espera de uno. El diálogo es esencial en cualquier vínculo". La comunicación "debe ser clara, directa y cordial. No hacer reclamos ni reproches; si hay algo que molesta se debe explicar sin agresión ni enojos; hay que aceptar que el otro piense distinto o no haga exactamente lo que uno espera.
No hacerse problema por pequeñas cosas: "Hay que distinguir lo urgente y lo importante de las nimiedades; meditar si lo que a uno lo pone mal qué consecuencias puede traer y cuán graves son". Alejarse de la situación puede ayudar a restarle importancia. "Como decían las abuelas, hay que contar hasta 10 antes de reaccionar, conviene pensar si vale o no la pena hacerse problema".
Ser más tolerante: Con uno y con los demás. El que es exigente con el prójimo suele serlo más consigo mismo. "La tolerancia hace posible una mejor conviviencia y va unida al respecto, la paciencia y el temple. Un signo de madurez es aceptar el punto de vista del otro. Es ideal descargar los nervios con alguna actividad, no enfrentando al otro". "Hay que ser reflexivo y darle tiempo a la razón para que procese la situación; no dejarse llevar por impulsos".
Poder perdonar: El que no se equivoca, que arroje la primera piedra. "Somos humanos, nos equivocamos. Hay que dejar la rigidez y poder perdonar". A veces lo que ofende, mirado a la distancia, no es tan terrible. Es importante, entonces, evaluar el conflicto. "¿Fue grave, valió la pena disgustarse? Es tan importante disculpar como pedir disculpas, para liberarse del conflicto con el otro".
Mejorar los vínculos: Diseñar un objetivo claro y realizable y saber qué es lo que uno quiere mejorar de la relación, ya sea con la pareja, los hijos o los padres. Puede desear más tiempo para estar con el otro; jugar más con los hijos; tener una mejor comunicación. "Es fundamental poder escuchar al otro acerca de lo que le pasa y lo que espera de uno. El diálogo es esencial en cualquier vínculo". La comunicación "debe ser clara, directa y cordial. No hacer reclamos ni reproches; si hay algo que molesta se debe explicar sin agresión ni enojos; hay que aceptar que el otro piense distinto o no haga exactamente lo que uno espera.
No hacerse problema por pequeñas cosas: "Hay que distinguir lo urgente y lo importante de las nimiedades; meditar si lo que a uno lo pone mal qué consecuencias puede traer y cuán graves son". Alejarse de la situación puede ayudar a restarle importancia. "Como decían las abuelas, hay que contar hasta 10 antes de reaccionar, conviene pensar si vale o no la pena hacerse problema".
Ser más tolerante: Con uno y con los demás. El que es exigente con el prójimo suele serlo más consigo mismo. "La tolerancia hace posible una mejor conviviencia y va unida al respecto, la paciencia y el temple. Un signo de madurez es aceptar el punto de vista del otro. Es ideal descargar los nervios con alguna actividad, no enfrentando al otro". "Hay que ser reflexivo y darle tiempo a la razón para que procese la situación; no dejarse llevar por impulsos".
Poder perdonar: El que no se equivoca, que arroje la primera piedra. "Somos humanos, nos equivocamos. Hay que dejar la rigidez y poder perdonar". A veces lo que ofende, mirado a la distancia, no es tan terrible. Es importante, entonces, evaluar el conflicto. "¿Fue grave, valió la pena disgustarse? Es tan importante disculpar como pedir disculpas, para liberarse del conflicto con el otro".
*Planificar metas a corto plazo, tangibles y posibles.
*Proponerse fechas teniendo en cuenta que pueden existir contingencias que demoren la concreción de los objetivos.
*Los proyectos más posibles son los que dependen en gran medida de uno mismo; cuando intervienen otros, la responsabilidad está compartida.
*No bajar los brazos. La perseverancia es un ingrediente vital para cualquier logro.
* Una meta cumplida ayuda a fortalecer la autoestima.
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