3/9/08Un gen de la monogamia masculina . HALLAZGO DEL INSTITUTO KAROLINSKA DE ESTOCOLMO
Los hombres que carecen de una variante del gen son más propensos a la fidelidad. Los hombres son más proclives a ser maridos fieles y devotos cuando carecen de una variante específica de un gen que influye en la actividad cerebral, anunciaron científicos suecos. Se trata de la primera vez que la ciencia muestra una relación directa entre los genes de un hombre y su aptitud para la monogamia.
El hallazgo es llamativo porque no sólo relaciona a la variante del gen –presente en dos de cada cinco varones– con el riesgo de discordia conyugal y divorcio, sino que parece anticipar también si las mujeres involucradas con estos hombres dirán que sus parejas están emocionalmente cerca de ellas y siempre a su lado o son por el contrario distantes y antipáticos. La presencia de la variante de este gen, o alelo, parece anticipar también si el hombre se casará o convivirá con una mujer sin formalizar.
"Los hombres con dos copias del alelo tienen el doble de riesgo de tener problemas conyugales, y sufren la amenaza de un divorcio en el último año, en contraste con los que tienen una sola copia, o ninguna", explicó Hasse Walum, genetista especialista en conducta en el Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) que fue quien dirigió este estudio. "Las mujeres casadas con hombres con una o dos copias de este alelo demostraron sentirse menos satisfechas con su relación marital que las que estaban al lado de varones sin copias (del alelo)".
Los científicos estudiaron a los hombres porque la hormona que analizaban (la vasopresina) jugaría un papel más importante en los cerebros masculinos que en el de las mujeres.
El descubrimiento desató un debate sobre si la gente no debiera llevar adelante análisis genéticos para descubrir si sus potenciales parejas son malos o buenos candidatos para el matrimonio. Varios científicos independientes calificaron como "singular y de buen gusto" a este estudio, aunque no estuvieron de acuerdo en si este tipo de información debiera ser utilizada al tomar decisiones personales sobre el amor y el matrimonio.
Walum afirmó que la presencia de este alelo aumenta el riesgo de desacuerdo conyugal, pero que es probable que haya muchos otros factores que influyen en la conducta marital. Tanto Walum como otros científicos coincidieron en que este estudio es la última prueba que muestra que la biología puede jugar un poderoso papel a la hora de moldear la compleja conducta humana.
"Son muchas las formas como esta información puede ayudar a un hombre y a su esposa cuando se casan. El mero hecho de saber que hay lazos biológicos débiles puede ayudarnos a superarlos", apuntó Helen Fisher, antropóloga experta en biología de la Universidad Rutgers, que se dedica a estudiar el amor romántico entre los seres humanos.
Fisher agregó que un hombre que sepa que tiene este alelo estará en condiciones de usar ese conocimiento para ignorar las señales de excitación que pueda llegar a sentir durante su matrimonio. "Esto es producto de mi ADN nada más y lo voy a ignorar", podrá decirse a sí mismo.
Cerca del 40 por ciento de los hombres tienen una o dos copias del alelo. Alrededor del 15 por ciento de los varones sin este alelo dijeron haber tenido problemas en su matrimonio el año pasado en contraste con un 34 de aquellos con dos copias.
ENTREVISTA A LA psicologa y SEXOLOGA Diana Resnicoff, Vicepresidente de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana y autora, junto a Laura Caldiz, del libro "Sexo, Mujer y Fin de Siglo. La intimidad redescubierta", Resnicoff interpreta las lógicas en las que se mueven las parejas actuales.
"A veces, la infidelidad logra que una pareja se vuelva a elegir" La baja autoestima, la atracción por lo prohibido y la necesidad de llamar la atención, explican la aparición de un tercero. Al destaparse la situación, la crisis puede permitir un aprendizaje.
"Saber perdonar es una necesidad y devela historias en las que el sexo se conjuga con el impulso, la trampa y la atracción pero también con la soledad y el desinterés. ¿Ha cambiado el significado de la monogamia en las últimas décadas?
Antes la monogamia era un compromiso para toda la vida. Ahora se habla de monogamia seriada o sucesiva, dura mientras continúe la relación. Luego, se pasa a otra y así. Ya no se piensa en compromisos que se enraicen en el largo plazo sino en el aquí y ahora. Dicho esto, hay que diferenciar la monogamia de la fidelidad, que no es lo mismo. Hay un marco cultural en nuestra sociedad -no así en otras- que define a la pareja como una relación monógama. Pero después está el individuo concreto que actúa según su historia, sus creencias, sus necesidades. Es algo más personal. La parejas que se dicen monógamas son la casi totalidad, en cambio las que respetan la fidelidad son bastante menos. Por estudios realizados en nuestro país y en otras sociedades occidentales, sabemos que cuatro de cada diez hombres y tres de cada diez mujeres no han sido o no son fieles.
Imaginemos que llega a su consultorio una de estas parejas "monógama pero infiel". ¿Qué hace usted?
De la infidelidad no se debe hablar en el momento "caliente" y, de hecho, es un pedido concreto que hago: "¿Pueden comprometerse por cuatro o cinco días a no conversar del tema?" Si no, no es posible trabajar conmigo. Primero, porque creo en la necesidad del perdón; si uno quiere pasar factura todo el tiempo no tiene sentido estar juntos. Y darle vuelta a lo que él o ella "me hizo" no ayuda a pensar el problema de fondo. Intento en cambio, en un clima algo más calmo, que ayude a entender por qué se produjo la infidelidad. Le aseguro que de vez en cuando una tiene ganas de enviarle una tarjeta de agradecimiento al tercero en discordia, porque permitió repensar esa relación. Es paradójico, pero a veces, la infidelidad logra que una pareja se vuelva a elegir. Sería insensato generalizar, pero muchas veces esa conmoción abre la puerta para ver la crisis que antes no se lograba o no se quería percibir. Y crisis es aprendizaje. A veces las parejas se reencuentran. Otras, se produce la separación, pero sin que la persona infiel se vaya con el tercero, al que le queda un rol de detonante. Algo así como una ayuda para decir "hasta acá llegamos y ya no vale la pena seguir juntos", decisión que no podían enfrentar en un marco corriente. Fíjese que cuando la infidelidad no sale a la luz -eso sucede en la mayoría de los casos-, todo queda en el "no quiero saber". Y se sigue con la vida.
¿De a tres?
A veces de a tres, sí. Hay parejas que tienen una especie de acuerdo silencioso y pueden ser más de dos mientras no se lo explicite. Esto en una situación de terapia no funciona. Por eso pido como condición que vuelvan a ser una pareja, que la persona infiel deje de ver a su otro u otra. No trabajo de a tres, aunque en verdad, de una manera indirecta, siempre hay un tercero imaginario y es en esa construcción donde se puede ver qué se ha buscado y qué le falta o de qué se está olvidando esa pareja.
¿De qué se suelen olvidar?
Causas hay muchas; le cuento algunas. Una habitual se centra en el desinterés por el otro, casi como una situación de abandono, aunque no haya un maltrato clásico. Ahora estoy atendiendo a una pareja que necesita pensar este tema. El tiene 45, segundo matrimonio; ella, 25. Hace ya varios años que están juntos, pero en ella hay aún algo de una adolescente que quiere experimentar. Hasta que un día se le ocurre lanzarse a una historia con un compañero de la facultad. Confiesa luego lo que pasó pero él la "tranquiliza": no importa si es muy de vez en cuando, le dijo.
¿Pareja abierta?
No tanto porque en verdad ella no buscó esa libertad sino que el amante funcionaba como una luz de advertencia que le daba a su marido. Ella le argumentaba: "Vos no me deseás, yo me paseo con ropita escotada y te quedás con la computadora o leyendo". Y hay algo tan sintomático en esa relación. ¿Sabe cuál es el nombre del jueguito de computadora al que él le dedica más tiempo? "Buscaminas". Ella quiso seguir llamándole la atención y empezó a salir con una mujer. Esto hace que vengan a verme. Pero mi impresión es que no se trata de un deseo irrefrenable de ella de estar con alguien del mismo sexo sino de una nueva estrategia para decirle: "Acá estoy, mirame, mimame". El suponía que por haber decidido vivir juntos ya era tácito que la amaba y que quería estar con ella. Error. Una pareja no se mantiene así porque se va olvidando de lo más íntimo, de lo que une. Hay que mantener activa la cabeza, ese órgano sexual tan importante. Eso incluye -depende de cada uno- desde un buen beso antes de irse a trabajar hasta sentarse a conversar y a escuchar. Y recordar lo que a uno y al otro les gusta, hacer lo que les seduce mutuamente.
La baja autoestima, en particular en los hombres, empuja a estar probándose siempre. Ellos parecen desconocer que la estima no se genera de afuera hacia adentro sino al revés: es algo de adentro hacia afuera. En esta confusión pasan de brazos en brazos. Le puedo contar algunos ejemplos. En uno de ellos, el hombre de una pareja que se estaba por casar me cuenta en una sesión privada que había estado en una reunión con compañeros de un posgrado y que había sentido ganas de acercarse a todas las mujeres que estaban allí. El reconocía que este tipo de fantasías le eran habituales y que no importaba mucho cómo era cada mujer: nunca se cansaba de probar algo nuevo. Así se olvidaba de la noción de compromiso y garantizaba una actitud muy narcisista. En este caso debía frenar el casamiento y se hacerse cargo de la situación. No tenía sentido dejar que todo siguiera con una lógica automática -aunque ya tuvieran elegida hasta la sala para la fiesta- para enfrentarse a una crisis mucho mayor a los pocos meses o al año. Hay problemas que él debía resolver antes, solo.
¿La tentación de lo prohibido -hacer algo porque no se debiera- es también fuente de infidelidad?
Lo es, sí. De hecho, recuerdo a un hombre que tenía una amante y su gran temor era qué pasaría si dejaba a la mujer y la amante se convertía en la nueva esposa, es decir en lo conocido, en lo que no incluye aventura. Eso le generaba mucha ansiedad: temía que ella, al ser "legítima", no lo atrajera tanto y la relación perdiera pasión.
¿Hay diferencias en la lógica de la infidelidad de un hombre y la de una mujer?
Es un tema con aristas polémicas y que ha sido estudiado bastante por la escuela evolucionista que investiga si nuestros comportamientos no están inscriptos, en parte, en una memoria genética de cuando la especie humana no era tal sino de cuando pertenecíamos aún al grupo de los primates. Una de sus máximos exponentes, la antropóloga estadounidense Helen Fisher, cree que el hombre es por naturaleza infiel. ¿Por qué? Porque necesita muchas mujeres para asegurar su descendencia. En cambio, nosotras ya nacemos con los óvulos que vamos a tener toda la vida y nos acercamos con más cuidado al hombre que queremos como padre de nuestros hijos. Incluso hoy, al momento de decidirse a mantener una relación con un tercero, la mujer suele ser más consciente de a quién y por qué lo elige.
Quizá haya un resabio de la genética pero no somos víctimas de ella ni de las normas culturales, que ahora están cambiando tanto. Uno no puede excusarse en ideas que supuestamente obligan a un camino. Somos seres con capacidad de decisión y actuamos de la manera que intuimos más apropiada. En definitiva, cuando uno es infiel, hay que preguntarse infiel a qué o a quién. ¿Al otro? ¿A uno mismo? ¿A lo que se cree? La respuesta, claro, es individual, aunque casi siempre puede conducir a replanteos en la relación, a un barajar y dar de nuevo.
Hoy ellas juegan tan fuerte como ellos. La mitad de las mujeres de más de 35 años tuvo al menos una experiencia extramatrimonial, dice una investigación del Journal of Couple and Relationship Therapy. Las agencias de detectives locales confirman la cuestión: sus principales presas son las mujeres. Pero aún en la infidelidad, las diferencias de género son imborrables. Dicen los detectives que el hombre puede tener muchas amantes mientras que las mujeres suelen engañarlo con un solo novio. También dicen que ellas son más perceptivas, y que en cambio los hombres desconfían cuando ya está todo dicho. Es que la mujer es mucho más cuidadosa. Ya lo dice Joaquín Sabina: "Los hombres engañan más que las mujeres; las mujeres, mejor".
LOS INVESTIGADORES SE METEN EN COMPUTADORAS, LINEAS DE CELULARES Y HACEN SEGUIMIENTOS SATELITALES DE AUTOS
Cada vez hay más mujeres bajo la lupa de detectives . Hoy son las principales presas de los "sabuesos" privados. Ellas trabajan y se sienten dueñas de sus cuerpos. Se cuidan más que los hombres a la hora de dejar indicios y señales. Y no revelan su secreto ni a sus amigas íntimas.
Boleros, tangos, novelas, películas, miles de historias atravesadas por la eterna (¿inevitable?) traición amorosa entre hombres y mujeres. Tema viejo si los hay, ¿qué podría decirse de nuevo sobre la infidelidad? Que hoy en día ellas juegan tan fuerte como los hombres. La mitad de las mujeres de más de 35 años ha tenido al menos una experiencia extramatrimonial, dice una investigación del Journal of Couple and Relationship Therapy. Las agencias de detectives locales confirman la cuestión: hoy sus principales presas son las mujeres.
Se dice que los hombres son los principales clientes porque tienen más plata. Es posible: un detective puede cotizar su jornada en mil pesos. La psicóloga Irene Meler -especialista en género- sostiene que los hombres recurren más a los detectives "porque son más posesivos y paranoicos que las mujeres".
Aun en la infidelidad, las diferencias de género son imborrables. Dicen los detectives que el hombre puede tener muchas amantes mientras que las mujeres suelen engañarlo con un solo novio. También dicen que ellas son mucho más perceptivas, que enseguida se dan cuenta si el hombre tiene una historia fuera de casa, y que en cambio los hombres desconfían cuando ya está todo dicho.
"Actualmente tengo más clientes hombres que mujeres. Los seguimientos pedidos por los hombres son los más fáciles. Ellos vienen a pedir que investiguen a su mujer cuando ya es obvio que tienen un amante y están a punto de echarlos de la casa", explica Raúl Di Nucci, gerente de la agencia Cie Investiga.
Ocurre que la mujer es mucho más cuidadosa a la hora de tener sexo fuera del matrimonio. No deja indicios ni señales. Y es uno de los pocos secretos capaz de callar, aun ante sus mejores amigas. Ya lo dice Joaquín Sabina: "Los hombres engañan más que las mujeres; las mujeres, mejor".
En la agencia El detective privado, Alan dice que "todo está equiparado entre hombres y mujeres". Y avala la intuición femenina: "Si una mujer desconfía tiene razón, no se equivoca. El hombre tiene tan poca percepción que a veces nos contrata y la mujer no tiene ningún amante". Pablo, de Infidelidad Cero -agencia que ofrece el servicio de psicólogos además de los detectives- dice que la infidelidad de la mujer ahora "se visualiza más" y hace hincapié en el rol de la tecnología: "Internet, chat, celular, todo favorece para que el engaño sea más fácil y discreto". Claro que estos detectives se meten en computadoras, celulares y hacen seguimientos satelitales de autos.
"Aumentaron los contratos de los hombres porque la infidelidad de la mujer está a la misma altura", confirma el detective Miguel Maiolino, de la agencia Newbery. Daniel Pinedo, de Troyan Detectives, corrobora el mismo grado de infidelidad "porque la mujer trabaja y tiene más independencia económica y medios tecnológicos". "Asistimos a un crecimiento de la infidelidad que igualó a hombres y mujeres -dice la sexóloga Diana Resnicoff-. La mujer trabaja, se autoabastece, y entonces reclama, elige, se siente segura y dueña de su cuerpo. Perdió el miedo y no acepta que su compañero tenga otras historias".
Se dice que los hombres son los principales clientes porque tienen más plata. Es posible: un detective puede cotizar su jornada en mil pesos. La psicóloga Irene Meler -especialista en género- sostiene que los hombres recurren más a los detectives "porque son más posesivos y paranoicos que las mujeres".
Aun en la infidelidad, las diferencias de género son imborrables. Dicen los detectives que el hombre puede tener muchas amantes mientras que las mujeres suelen engañarlo con un solo novio. También dicen que ellas son mucho más perceptivas, que enseguida se dan cuenta si el hombre tiene una historia fuera de casa, y que en cambio los hombres desconfían cuando ya está todo dicho.
"Actualmente tengo más clientes hombres que mujeres. Los seguimientos pedidos por los hombres son los más fáciles. Ellos vienen a pedir que investiguen a su mujer cuando ya es obvio que tienen un amante y están a punto de echarlos de la casa", explica Raúl Di Nucci, gerente de la agencia Cie Investiga.
Ocurre que la mujer es mucho más cuidadosa a la hora de tener sexo fuera del matrimonio. No deja indicios ni señales. Y es uno de los pocos secretos capaz de callar, aun ante sus mejores amigas. Ya lo dice Joaquín Sabina: "Los hombres engañan más que las mujeres; las mujeres, mejor".
En la agencia El detective privado, Alan dice que "todo está equiparado entre hombres y mujeres". Y avala la intuición femenina: "Si una mujer desconfía tiene razón, no se equivoca. El hombre tiene tan poca percepción que a veces nos contrata y la mujer no tiene ningún amante". Pablo, de Infidelidad Cero -agencia que ofrece el servicio de psicólogos además de los detectives- dice que la infidelidad de la mujer ahora "se visualiza más" y hace hincapié en el rol de la tecnología: "Internet, chat, celular, todo favorece para que el engaño sea más fácil y discreto". Claro que estos detectives se meten en computadoras, celulares y hacen seguimientos satelitales de autos.
"Aumentaron los contratos de los hombres porque la infidelidad de la mujer está a la misma altura", confirma el detective Miguel Maiolino, de la agencia Newbery. Daniel Pinedo, de Troyan Detectives, corrobora el mismo grado de infidelidad "porque la mujer trabaja y tiene más independencia económica y medios tecnológicos". "Asistimos a un crecimiento de la infidelidad que igualó a hombres y mujeres -dice la sexóloga Diana Resnicoff-. La mujer trabaja, se autoabastece, y entonces reclama, elige, se siente segura y dueña de su cuerpo. Perdió el miedo y no acepta que su compañero tenga otras historias".
Usaría un vestido igual
"Me han contado hoy/ fijate vos qué cosa absurda/ que te han visto ayer bailar, reir, luego partir en otros brazos./Usaría un vestido igual a vos, digo yo". (L. Favio)
A la luz del candil
"Arrésteme, sargento (...)/Me traicionaban, y los maté a los dos./ Mi china fue malvada, mi amigo era un sotreta./ Mientras yo fui a otro pago me basureó la infiel ". (J. Navarrine)
A la luz del candil
"Arrésteme, sargento (...)/Me traicionaban, y los maté a los dos./ Mi china fue malvada, mi amigo era un sotreta./ Mientras yo fui a otro pago me basureó la infiel ". (J. Navarrine)
Antiheroína
Diana Baccaro
Nacida hace 151 años, Madame Bovary sigue enamorando. Su historia desnudó a una sociedad que no pudo esconder sus vergüenzas, y aún hoy tiene vigencia. Por narrar la infidelidad de esta mujer en época de la Restauración francesa, el autor del libro fue acusado de inmoral y llevado a juicio. "Madame Bovary soy yo", dicen que dijo Flaubert cuando se le preguntó quién era esa "indigna". Toda una declaración de principios. Un siglo y medio después, ella puede ser cualquiera.
¿Qué hacer con la infidelidad?
El psiquiatra Pedro Horvat, de la Asociación Psicoanalítica Argentina, lo explica así: "Hay una fidelidad que es la de los juramentos, que tiene que ver con aspiraciones ideales. Hay otra fidelidad cotidiana, ardua e imperfecta, que se construye día a día entre dos personas a partir del amor, la tolerancia y el entendimiento sexual. Por ello, la fidelidad no se jura ni se reclama: se obtiene".
El protagonista de "El último encuentro", genial novela del húngaro Sándor Márai, se pregunta: "¿Qué significa la fidelidad, qué esperamos de la persona a quien amamos? ¿Exigir fidelidad no sería acaso un grado extremo de la egolatría, del egoísmo y de la vanidad, como la mayoría de las cosas y los deseos de los seres humanos? Cuando exigimos a alguien fidelidad, ¿es acaso nuestro propósito que la otra persona sea feliz? Y si la otra persona no es feliz en la sutil esclavitud de la fidelidad, ¿amamos a la persona a quien se la exigimos?". No tiene respuesta.
¿Qué hacer con la infidelidad?
El psiquiatra Pedro Horvat, de la Asociación Psicoanalítica Argentina, lo explica así: "Hay una fidelidad que es la de los juramentos, que tiene que ver con aspiraciones ideales. Hay otra fidelidad cotidiana, ardua e imperfecta, que se construye día a día entre dos personas a partir del amor, la tolerancia y el entendimiento sexual. Por ello, la fidelidad no se jura ni se reclama: se obtiene".
El protagonista de "El último encuentro", genial novela del húngaro Sándor Márai, se pregunta: "¿Qué significa la fidelidad, qué esperamos de la persona a quien amamos? ¿Exigir fidelidad no sería acaso un grado extremo de la egolatría, del egoísmo y de la vanidad, como la mayoría de las cosas y los deseos de los seres humanos? Cuando exigimos a alguien fidelidad, ¿es acaso nuestro propósito que la otra persona sea feliz? Y si la otra persona no es feliz en la sutil esclavitud de la fidelidad, ¿amamos a la persona a quien se la exigimos?". No tiene respuesta.
La monogamia, ¿en peligro de extinción?
Freud decía que "todos somos polígamos reprimidos". Muchos estudiosos marcaron una cierta "evolución" entre tribus que practicaban la poligamia (relacionada con lo promiscuo) y la actual familia monogámica (emparentada con lo civilizado). A ellos, Lévi-Strauss les contestó que "el problema de la familia no debe ser tratado de forma dogmática. Es una de las cuestiones más escurridizas del estudio de la organización social". El antropólogo también habló de "la naturaleza dual de la familia, fundada sobre necesidades biológicas -la procreación de hijos y sus cuidados- y a la vez sometida a condicionamientos sociales. Entre la naturaleza y la cultura, la familia, tal como se la observa en el mundo, efectúa siempre una transacción". El psicoanalista argentino Enrique Castro dice que si se guía por sus pacientes, la monogamia "está en peligro de extinción". Su opinión es que hoy día la monogamia es una "decisión".
GRACIAS POR VISITAR NUESTRO BLOG.... La hipnosis clínica es una técnica que emplea el psicoterapeuta (psicólogo o psiquiatra) para eliminar hábitos perjudiciales para la salud, como así también, síntomas físicos y psíquicos que dañan la calidad de vida
Hay misticismos sobre la técnica que provienen de los espectáculos públicos y de la fantasía de la gente que no pasó por esta experiencia: el sujeto hipnotizado está en vigilia, no está dormido ni inconsciente. Puede o no aceptar lo que le sugiere o pregunta el hipnólogo y hasta puede mentir en estado hipnótico. La técnica manejada por el profesional de la salud es totalmente inócua y no tiene riesgos de ningún tipo. Cuando se usa hipnosis como coadyuvante en psicoterapia, los resultados dependerán de la capacidad que tenga el psicólogo como terapeuta y no como hipnotizador.
El trance es un estado alterado de conciencia que todos experimentamos naturalmente varias veces al día, como un descanso del sistema nervioso: cuando miramos sin ver y con la mente en blanco, cuando nos abstraemos del medio y volamos con la imaginación (típico en el paciente que hace libre asociación en el diván psicoanalítico), cuando miramos una fogata, una fuente de agua o la superficie del mar o cuando nos estamos adormeciendo o despertando del sueño.
Durante el procedimiento, primero se induce relajación muscular para luego sugerir conductas, sensaciones, percepciones y pensamientos beneficiosos para la salud del paciente. El estado hipnótico es una relajación muscular y exagerada atención en el diálogo con el terapeuta, abstrayéndose de otros estímulos externos e internos. Durante ese estado y en forma espontánea, frecuentemente se produce una descarga de angustia (catarsis o abreacción). El paciente viene muy predispuesto a solucionar su problema y como la relajación muscular reduce su control racional o lógico, produce una convicción y seguridad de poder cambiar su conducta con poco esfuerzo y sin ansiedad.
Los cambios positivos se apuntalan con sesiones periódicas de hipnoterapia, como recibir nuevas dosis de optimismo. No existe una técnica o medicación infalible para todo el mundo, y es por eso que no se puede anticipar la cura ni el número de sesiones que puede requerir para solucionar su problema.
Los cambios positivos se apuntalan con sesiones periódicas de hipnoterapia, como recibir nuevas dosis de optimismo. No existe una técnica o medicación infalible para todo el mundo, y es por eso que no se puede anticipar la cura ni el número de sesiones que puede requerir para solucionar su problema.
La hipnoterapia está indicada en problemas de estrés y otros trastornos neurovegetativos que alteran el funcionamiento psicofísico: sueño, digestión, respiración, presión arterial, dermatología (vitiligo, psoriasis, acné), dolor, trastornos sexuales. También en adicciones (obesidad, tabaco, alcohol, psicofármacos, etc.), conflictos de pareja. Los niños y adolescentes suelen ser muy hipnotizables y factibles de producir cambios conductales.
El común denominador de los problemas neuro-endocrino-inmunológicos es la ansiedad. Reduciendo la ansiedad se optimiza el rendimiento motriz, neurológico, endocrino, inmunológico, respiratorio, digestivo, circulatorio, sexual, linguístico, de concentración, del sueño, eliminando adicciones y adoptando una conducta que produzca placer físico y mental.
Dr. Mario Bromber
Asociación Argentina de Hipnosis ClínicaSan Luis 2633, 1º "B", Buenos Aires (1056)Tel. (011) 4962-5358 * 156-374-3384
Estaré en San Miguel de Tucumán desde el 18 al 25 de Octubre del 2008 : calle Buenos Aires 832, Tel. (0381) 424-4717 * 154-677138.
Estaré en Neuquén capital desde el 6 al 9 de noviembre : Pje. Los Rosales 496 esq. Tucumán (alt. 950) Tel. (0299) 443-5175.
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