9/4/08 Una investigación realizada por esa casa de estudios reveló que los bebés y niños pequeños que descansaban menos de 12 horas por las noches tienen el doble de probabilidades de adquirir sobrepeso al cumplir los 3 años. Lo mismo les sucedía a quienes se quedaban más tiempo en la cama, según el estudio encabezado por Elsie Taveras, de la Harvard Medical School, en Estados Unidos, publicado en la revista Archives of Pediatric and Adolescent Medicine.
En el relevamiento también observaron que los niños de esas edades que miraban televisión durante dos horas o más por día y experimentaban dificultades para quedarse en la cama por la noche tenían un 16 por ciento más riesgo de adquirir sobrepeso cuando llegaran a los 3 años.
Los resultados respaldan los esfuerzos de evitar los excesos de peso disminuyendo el tiempo que los niños pasan ante el televisor y promoviendo un descanso adecuado. El exceso de peso afecta, sólo en los Estados Unidos, a cerca de uno de cada cuatro chicos de ese país de entre 2 y 5 años de edad. Con frecuencia, esa franja etaria es la que corre un mayor riesgo de padecer obesidad, asma o diabetes más tarde.
"Dormir lo suficiente se vuelve cada día más difícil por la influencia de la tevé, Internet y juegos de video en los cuartos de los chicos", "Ya son varias las investigaciones que sugieren que un menor tiempo de sueño puede ser más peligroso para la salud de lo que imaginábamos".
Taveras estudió cuestionarios completados por 915 madres que informaron del número promedio de horas que sus hijos miraban televisión y cuántas horas dormían los pequeños a los 6 meses de vida, así como al año de nacidos y a los 2 años. También tomaron en cuenta el peso de los chicos al nacer, a los 6 meses y a los 3 años.
Los bebés dormían un promedio de 12,3 horas por día, comprobó la investigadora. A los 3 años, sólo un 9 por ciento de los bebés tenía sobrepeso. El riesgo era para los que dormían menos de 12 horas por día.
El tomar en cuenta el número de horas transcurridas frente al televisor cambiaba sólo mínimamente la relación entre descanso nocturno y peso. Aun así, la combinación de poco descanso y más horas dedicadas a mirar televisión significaba el más alto riesgo de tener sobrepeso. "Los padres deberían sacar los televisores de los dormitorios de sus hijos para mejorar la calidad y duración de su descanso nocturno".
Este es el primer estudio que se ha hecho sobre la concordancia entre el sueño y el sobrepeso en niños muy pequeños. Estudios previos en chicos de edad escolar, adolescentes y adultos mostraron que aumentar las horas de vigilia cambia los niveles hormonales, lo cual puede estimular el hambre y favorecer el aumento de peso.
Además, los niños y adolescentes entre 4 y 18 años con problemas para dormir tienen mayores probabilidades de padecer depresión, ansiedad y agresividad cuando son adultos. Así lo determinó otro estudio de la Universidad de Londres y publicado en la misma edición de la revista médica.
En enero, otro estudio ya había mostrado que los chicos que duermen menos de nueve horas por noche tienen mayores posibilidades de ser obesos o tener sobrepeso. El estudio -publicado en la revista Sleep- también detectó que la escasa cantidad de horas de sueño está asociada a los cambios de humor en los pequeños. Los investigadores realizaron un seguimiento a 519 niños de 7 años de Nueva Zelanda desde el nacimiento. Lo que hicieron fue evaluar su salud y desarrollo y también entrevistas a los padres cuando los chicos recién habían nacido, al año, a los tres años y medio y a los 7.
La duración del sueño no afectó el puntaje del cociente intelectual ni las mediciones del trastorno de déficit de atención por hiperactividad, pero los chicos que dormían menos de nueve horas como promedio mostraron una probabilidad significativamente mayor a tener sobrepeso.
La conclusión va de la mano de un estudio de noviembre pasado de la Universidad de Michigan, Estados Unidos. Aseguraban que cada hora adicional de sueño en chicos de 8 y 9 años reduce en un 40 por ciento sus posibilidades de ser obesos a los 11 o 12 años. Y que dormir nueve horas y 45 minutos reduce significativamente ese riesgo.
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Sebastián Rossetti tiene 79 años y debió pedirle permiso a un juez para poder ir al Uruguay (Por orden judicial, un argentino pasó a Uruguay por Gualeguaychú). La ley indica que quienes están envueltos en una causa necesitan en ciertos casos esa venia judicial para salir del país. Pero no es éste: Rossetti es perfectamente inocente. Tan inocente como la enorme cantidad de gente que pretende cruzar al Uruguay por Gualeguaychú y no puede hacerlo porque la ruta sigue bloqueada. Si no desea recibir más este tipo de mensajes, por favor reenvíe este e-mail a nuestra dirección y agregue en el asunto: "Remover" De acuerdo a la Ley 284943 que regula los envíos de correos no solicitados. Muchas gracias y disculpe las molestias ocasionadas.
EDITOR GENERAL ADJUNTO DE CLARIN
Hay una autoridad de facto en el puente que impide el tránsito. Que llegó a otorgar pasaportes truchos y, cuando quiso, hasta permitió el paso de barras de fútbol. Este es el primer absurdo. Otros son que haya que pedir autorización a un juez para poder cruzar y que el juez la otorgue cuando se supone que él debe garantizar que todos circulen libremente. El último absurdo es que los asambleístas que violan la ley acepten la excepción por vía judicial: después que Rossetti pasó, volvieron a cerrar el paso con cadenas como si esto fuera lo normal. Y de hecho lo es: llevan ya más de 21 meses de bloqueo ininterrumpido. Mantienen incomunicados a los dos países sin que por eso hayan logrado impedir ni la construcción ni la operación de Botnia. La pastera trabaja casi a pleno y la temida contaminación denunciada no ha aparecido. O no se produjo o no la pueden demostrar. Para el caso es lo mismo.