03/8/08 -
LOS INVESTIGADORES SE METEN EN COMPUTADORAS, LINEAS DE CELULARES Y HACEN SEGUIMIENTOS SATELITALES DE AUTOS
Infidelidad: cada vez hay más mujeres bajo la lupa de detectives
Hoy son las principales presas de los "sabuesos" privados. Ellas trabajan y se sienten dueñas de sus cuerpos. Se cuidan más que los hombres a la hora de dejar indicios y señales. Y no revelan su secreto ni a sus amigas íntimas.
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Boleros, tangos, novelas, películas, miles de historias atravesadas por la eterna (¿inevitable?) traición amorosa entre hombres y mujeres. Tema viejo si los hay, ¿qué podría decirse de nuevo sobre la infidelidad? Que hoy en día ellas juegan tan fuerte como los hombres. La mitad de las mujeres de más de 35 años ha tenido al menos una experiencia extramatrimonial, dice una investigación del Journal of Couple and Relationship Therapy. Las agencias de detectives locales confirman la cuestión: hoy sus principales presas son las mujeres.
Aclaración pertinente: se dice que los hombres son los principales clientes porque tienen más plata. Es posible: un detective puede cotizar su jornada en mil pesos. La psicóloga Irene Meler -especialista en género- sostiene que los hombres recurren más a los detectives "porque son más posesivos y paranoicos que las mujeres".
Aun en la infidelidad, las diferencias de género son imborrables. Dicen los detectives que el hombre puede tener muchas amantes mientras que las mujeres suelen engañarlo con un solo novio. También dicen que ellas son mucho más perceptivas, que enseguida se dan cuenta si el hombre tiene una historia fuera de casa, y que en cambio los hombres desconfían cuando ya está todo dicho.
"Actualmente tengo más clientes hombres que mujeres. Los seguimientos pedidos por los hombres son los más fáciles. Ellos vienen a pedir que investiguen a su mujer cuando ya es obvio que tienen un amante y están a punto de echarlos de la casa", explica Raúl Di Nucci, gerente de la agencia Cie Investiga.
Ocurre que la mujer es mucho más cuidadosa a la hora de tener sexo fuera del matrimonio. No deja indicios ni señales. Y es uno de los pocos secretos capaz de callar, aun ante sus mejores amigas. Ya lo dice Joaquín Sabina: "Los hombres engañan más que las mujeres; las mujeres, mejor".
En la agencia El detective privado, Alan dice que "todo está equiparado entre hombres y mujeres". Y avala la intuición femenina: "Si una mujer desconfía tiene razón, no se equivoca. El hombre tiene tan poca percepción que a veces nos contrata y la mujer no tiene ningún amante". Pablo, de Infidelidad Cero -agencia que ofrece el servicio de psicólogos además de los detectives- dice que la infidelidad de la mujer ahora "se visualiza más" y hace hincapié en el rol de la tecnología: "Internet, chat, celular, todo favorece para que el engaño sea más fácil y discreto". Claro que estos detectives se meten en computadoras, celulares y hacen seguimientos satelitales de autos.
"Aumentaron los contratos de los hombres porque la infidelidad de la mujer está a la misma altura", confirma el detective Miguel Maiolino, de la agencia Newbery. Daniel Pinedo, de Troyan Detectives, corrobora el mismo grado de infidelidad "porque la mujer trabaja y tiene más independencia económica y medios tecnológicos". -
"Asistimos a un crecimiento de la infidelidad que igualó a hombres y mujeres -dice la sexóloga Diana Resnicoff-. La mujer trabaja, se autoabastece, y entonces reclama, elige, se siente segura y dueña de su cuerpo. Perdió el miedo y no acepta que su compañero tenga otras historias".
¿Qué hacer con la infidelidad?
El psiquiatra Pedro Horvat, de la Asociación Psicoanalítica Argentina, lo explica así: "Hay una fidelidad que es la de los juramentos, que tiene que ver con aspiraciones ideales. Hay otra fidelidad cotidiana, ardua e imperfecta, que se construye día a día entre dos personas a partir del amor, la tolerancia y el entendimiento sexual. Por ello, la fidelidad no se jura ni se reclama: se obtiene".
El protagonista de "El último encuentro", genial novela del húngaro Sándor Márai, se pregunta: "¿Qué significa la fidelidad, qué esperamos de la persona a quien amamos? ¿Exigir fidelidad no sería acaso un grado extremo de la egolatría, del egoísmo y de la vanidad, como la mayoría de las cosas y los deseos de los seres humanos? Cuando exigimos a alguien fidelidad, ¿es acaso nuestro propósito que la otra persona sea feliz? Y si la otra persona no es feliz en la sutil esclavitud de la fidelidad, ¿amamos a la persona a quien se la exigimos?". No tiene respuesta. -
La monogamia, ¿en peligro de extinción?
Freud decía que "todos somos polígamos reprimidos". Muchos estudiosos marcaron una cierta "evolución" entre tribus que practicaban la poligamia (relacionada con lo promiscuo) y la actual familia monogámica (emparentada con lo civilizado). A ellos, Lévi-Strauss les contestó que "el problema de la familia no debe ser tratado de forma dogmática. Es una de las cuestiones más escurridizas del estudio de la organización social". El antropólogo también habló de "la naturaleza dual de la familia, fundada sobre necesidades biológicas -la procreación de hijos y sus cuidados- y a la vez sometida a condicionamientos sociales. Entre la naturaleza y la cultura, la familia, tal como se la observa en el mundo, efectúa siempre una transacción". -
El psicoanalista argentino Enrique Castro dice que si se guía por sus pacientes, la monogamia "está en peligro de extinción". Su opinión es que hoy día la monogamia es una "decisión".
Usaría un vestido igual"Me han contado hoy/ fijate vos qué cosa absurda/ que te han visto ayer bailar, reir, luego partir en otros brazos./Usaría un vestido igual a vos, digo yo". (L. Favio)
A la luz del candil
"Arrésteme, sargento (...)/Me traicionaban, y los maté a los dos./ Mi china fue malvada, mi amigo era un sotreta./ Mientras yo fui a otro pago me basureó la infiel ". (J. Navarrine)Antiheroína Diana BaccaroNacida hace 151 años, Madame Bovary sigue enamorando. Su historia desnudó a una sociedad que no pudo esconder sus vergüenzas, y aún hoy tiene vigencia. Por narrar la infidelidad de esta mujer en época de la Restauración francesa, el autor del libro fue acusado de inmoral y llevado a juicio. "Madame Bovary soy yo", dicen que dijo Flaubert cuando se le preguntó quién era esa "indigna". Toda una declaración de principios. Un siglo y medio después, ella puede ser cualquiera.
LOS INVESTIGADORES SE METEN EN COMPUTADORAS, LINEAS DE CELULARES Y HACEN SEGUIMIENTOS SATELITALES DE AUTOS
Claves y señales
En la mira. Según los detectives consultados, los hombres empiezan a desconfiar de sus mujeres cuando ya es obvio que tienen un amante.
Perfil
Entre 35 y 45 años.
Profesional, secretaria, azafata, empleada de una empresa.
Casada hace unos años.
Tiene hijos.
Usa tecnología habitualmente (celular, mail, chat).
Horario de la infidelidad
Antes o después del trabajo.
Signos de la infidelidad
Alegría sin motivo aparente.
Uso del sarcasmo o la ironía en el diálogo con la pareja.
Indiferencia ante la posible ruptura de la relación.
Constantes salidas con amigas, mucho más de lo usual.
Pérdida del interés sexual y hasta rechazo de la intimidad con su pareja.
Esmero por lucir atractiva al salir del hogar.
Mentiras y contradicciones.
Lo de "hasta que la muerte nos separe" era un discurso bonito cuando la gente moría a los 30 años de parto o una herida mal curada. Ahora que la gente vive casi un siglo, el plan de pasar 30 o 50 años con la misma pareja sólo se entiende por dos motivos: a) la pareja nos da demasiadas cosas buenas como para perderla, o b) nos da una pereza terrible buscar a otro. Las mujeres con pareja pueden fantasear con amantes, pero no tienen ni tiempo ni ganas de andar buscando a otro, por varios motivos: a) habría que maquillarse y vestirse, b) en el fin de semana queremos dormir, y c) a juzgar por lo que cuentan las amigas solteras, el panorama masculino fuera es tirando a calamitoso. Entonces nos quedamos con el cuchicuchi conocido que supimos conseguir. Ahora, la mujer espera más de la vida que su bisabuela, y no se queda con un tipo que no la trate como merece. Entonces piensa "qué pasaría si.". Se lanzaría a la aventura en cuatro casos: a) el marido la tiene abandonada sexualmente, b) él le fue infiel y ahora le toca a ella; c) él la considera cocinera, niñera, pero no mujer, d) él prefiere mirar una propaganda por la tele que a ella. Es muy simple: si la mujer es infiel, la culpa la tiene el marido. A una mujer bien atendida ni se le pasa por la cabeza probar con otro. Aunque si el otro es un clon de George Clooney, que canta como Arjona y tiene la plata de Bill Gates no va a ser tan tonta... Pero eso ¡es ciencia ficción!
Ana von Rebeur
Escritora. Humorista. Dibujante.
ENTRE LA FICCION Y LA REALIDADEngaños, tabúes y amores prohibidos, un combo taquillero
Infidelidad", la película de Adrian Lyne de 2002 no sorprendió por el tema en sí mismo, sino por los roles de sus protagonistas. La infiel era ella, la bella Diane Lane. Y el marido engañado era nada más y nada menos que Richard Gere, quien no dudó en contratar a un detective privado al sospechar de su mujer. La trama se complica cuando se confirman sus peores intuiciones. Muchas películas han tratado el tema del adulterio con dispares resultados y pretenciones. La mayoría fueron infidelidades masculinas, pero algunas abordaron también la femenina. "Infiel" se llamó en castellano la maravillosa película que en el 2000 estrenó el matrimonio Bergman-Ullmann. "La infidelidad que Bergman retrata en su último guión no es una deslealtad consciente; no estamos ante un acto de voluntad. En este nuevo milenio que estrenamos, la deslealtad es un modo de vida que cada vez adoptan más personas. Los principios morales simplemente desaparecen. Hombres y mujeres deciden jugar a un juego de adultos: amémonos al límite, seamos felices juntos, olvidémonos de juzgar qué es bueno y qué es malo. Pero súbitamente todo se desmorona. Tragedia. Todos son infieles entre sí", dijo Ullmann, directora de esta película, en la que la protagonista engaña a su marido con el mejor amigo de él.
En "Los puentes de Madison" Francesca (Meryl Streep) es una típica ama de casa de Iowa, casada y con dos hijos. Nada se cuestiona hasta que llega un apuesto fotógrafo (Clean Eastwood, también director) y sacude su estabilidad emocional. En "El crimen perfecto", el millonario Michael Douglas descubre que su mujer lo engaña con un artista, y decide la peor de las venganzas: la manda a matar... por su propio amante.
En "Una mujer infiel" (basada en una novela de John Irving), Kim Basinger -casada con Jeff Bridges- se enamora de un joven que aparece luego de haber perdido a sus hijos. La lista es interminable como el tema mismo: "Descarrilados", "Enamorándose", "Closer", "Propuesta indecente", "Secretos íntimos", "Ricordati di me"...
CONCLUSION DE LA UNIVERSIDAD DE CAMBRIDGE, EN INGLATERRA, Y DE CALIFORNIA, EN EE.UU.
Después de los 40, los hombres son más felices que las mujeres
Ellos sienten una plenitud económica y ellas, comienzan a preocuparse por el deterioro físico.
El filósofo piamontés Umberto Eco ha dicho alguna vez que la felicidad dura diez segundos o, tal vez, media hora. A John Lennon, esa palabrita le quemaba las manos y las tripas como un arma caliente, humeante, tanto, que escribió una canción inolvidable. Otros se preguntan --tal vez hasta el día de su muerte-- qué es realmente todo eso. Igual, hay quienes se dedican a "medir" la felicidad, y hasta logran hacer estadísticas y encuadran el estado de ánimo en la rigidez de una planilla. Esta vez, un equipo de investigadores llegó a la conclusión de que los hombres se vuelven más felices que las mujeres al llegar a la mitad de sus vidas.
Específicamente después delos 40 es cuando ellos superan en este aspecto al otro género. Esto se debe, según el estudio en cuestión, a que en esa franja etaria las finanzas y la vida familiar de los hombres mejora al tiempo que pasa todo lo contrario con ellas. "El hombre se convierte en el más feliz", remarca la investigación, llevada a cabo por la economista Anke Plagnol, de la Universidad de Cambridge, Inglaterra, y por Richard Easterlin, de la Universidad Southern California sobre datos de 47 mil personas. Quizás, que los investigadores sean economistas haya influido en el perfil del estudio, que será publicado en estos días en la revista Journal of Happiness Studies. Es que la diferencia de felicidad del hombre respecto de la mujer parece que empieza a los 41, "cuando la satisfacción masculina con el estatus económico supera al otro género".
"Nuestro enfoque analiza las aspiraciones que tiene la gente y si llega a hacerlas realidad finalmente. La satisfacción depende de si llegan a hacer realidad sus sueños", comentó Plagnol al presentar los resultados de su estudio. Pero, ¿a qué se refieren los investigadores cuando hablan de felicidad? "En nuestro estudio, la felicidad deriva de una pregunta del sondeo. La teoría es que, en general, depende de qué tan satisfecho se siente uno en distintas áreas (lo que denominamos 'campos') de su vida, la familia y las finanzas, por ejemplo. La satisfacción de cada uno en estos campos depende de las aspiraciones que cada uno pudo cristalizar", explica la investigadora a Clarín vía e-mail.
Según sus conclusiones, al comienzo de la vida adulta, las mujeres son más proclives que los hombres a cristalizar sus metas en lo que respecta a bienes materiales y vida familiar. Pero unos años después, ellas se divorcian o se separan y se vuelven menos solventes en sus finanzas.
En el plano amoroso, según la investigación, las metas de los hombres y las mujeres son similiares: nueve de cada 10 personas quieren casarse y tener una familia estable en su adultez. Sin embargo, al cumplir los 34, los hombres son los que tienen más probabilidades de estar casados. Y la diferencia aumenta con el correr del tiempo, así que para ellas cada vez se hace más difícil formar una familia. "Las mujeres empiezan a ver un menoscabo físico muy marcado", coincide Ricardo Iacub, psicólogo especialista en mediana y tercera edad.
Eso influye en la percepción negativa de muchas mujeres mayores acerca de su felicidad, remarcan los autores del estudio, que definen a la felicidad únicamente con sus parámetros.
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